Somos instrumentos en manos de Dios

La semana que finalizó ayer la comenzamos como lo que somos, seres humanos, y tuvimos que retrasar al martes nuestra subida a la comunidad por la debilidad de nuestros cuerpos. Debilidad que nos ha hecho más explícita la fuerza del Espíritu a través de la atención y cuidado de los miembros del grupo, de la amabilidad de cada una de las familias que nos acoge, de los grandes esfuerzos de los campesinos en su potrero o la infinita energía de los niños en cualquier condición.

Por otro lado hemos tenido una semana de poca actividad. Sin duda, podrían venir preguntas como ¿Qué hacemos aquí? ¿Cuál es nuestra labor en medio de esta tranquilidad? Pero no, por el contrario, cada momento se engrandece: una conversación en una casa es un gran signo de alegría, un gesto de un niño de dos años al retirarnos el plato de comida se convierte en la mayor señal de que el Amor de Dios está aquí en medio de esta comunidad.

Las catequesis han seguido su curso. ¡Qué afortunados nos sentimos de poder ser instrumentos de Dios en Astilleros! Y más aún, qué gran regalo poder estar viviendo la experiencia de que haya 34 personas que el próximo miércoles van a celebrar, como Iglesia, que quieren ser felices siguiendo a Jesús.

Y Mati sigue sumando en Comarapa:
Creo que Dios me está regalando gente maravillosa a mi alrededor. Cada dia, se llena de algo nuevo mi vida, un gesto, sonrisa, abrazo, detalle, comentario. Yo me cuestiono cual es aquí mi misión? Sigo haciendo lo que hacia allí cocinar y servir. PRESENCIA, esta palabra resuena en mi interior. CONFÍA me digo.
He conocido estos días a Magali venida de Cochabamba y a Berta de Sta Cruz han venido a un encuentro vocacional. Mi charla con Magalí camino de la flota se que hemos conectado y nos espera en Cocha. Con Berta y Jenny, el rato compartido en la merienda; verme haciendo roscos, con tiempo para hacerlos, y luego las risas con Andrés y Gregorio comiéndolos en la cena.
Los chicos de 2° en fila hacia el comedor, la rompen para abrazarte. Daisy y su abrazo de amiga, el paseo con Doña Neme. El momento de compartir historias en el comedor con Mariela y Zulma. El esfuerzo de los chicos por este ratito de oración; Cristina y Viviana y sus abrazos. Todo regalado. Gracias

Ayer pudimos celebrar las fiestas patrias de Bolivia. Que Dios bendiga este lugar y a toda su gente. Hoy, como grupo, nos unimos al grito de ¡Viva Bolivia!

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