¡Bienvenidos a TU GRANO DE ARENA!

Este espacio de la web de SED nace con la vocación de ser un PUNTO de ENCUENTRO y de PARTICIPACIÓN de todas las personas que colaboran y simpatizan con SED desde el voluntariado, la colaboración económica, el trabajo en los colegios, como socios o simplemente como amigos y seguidores del trabajo solidario que SED realiza en España o en los países de SUR.

banner 468x66_grano

1
El gran juego… de la vida
2
Cuadro de honor
3
Volviendo a cruzar puentes después de la COVID-19
4
Los sueños, a veces, se cumplen
5
Vuelta al color
6
Memorias de África
7
La fuerza de soñar
8
MA SA LA CH’OOL
9
¿Derecho a la sanidad?
10
Los “no derechos” de la infancia

El gran juego… de la vida

Casi tocamos el final de la Colonia Champagnat 2022 y por fin llega el «Grand Jeux». Después de varias tardes trabajando para que esté todo listo, los niños, sonrientes y profundamente felices, han pasado una jornada memorable. El juego del lanzamiento de pelotas ambientado con el payaso nos recuerda cuán importante es la risa como antídoto para todo.

Hacer equilibrios pasando por la escalera y los obstáculos nos invita a ser conscientes de que, después de las dificultades, viene la victoria. Y, de entre otros muchos, subrayamos el juego de la telaraña, el cual nos insta a tejer hilos que nos conecten a las personas, hilos de fraternidad. Con el espíritu convicto de que todos somos uno, vamos teniendo la mirada puesta en la próxima parada: los poblados.

 

Marcos Ibiza | Voluntario de SED

Cuadro de honor

Y estábamos dentro. En la parroquia de Saint Marie de la Zonne, en Bouaké, es el día de cierre del año pastoral. Estamos llegando al final de la eucaristía después de cuatro horas de ceremonia. Eso sí, todo muy bien organizado, ambientando, casi como en el Vaticano: cuatro curas, tres corales, innumerables monaguillos, incienso… Una acción de gracias por el curso pasado, por la fe compartida expresada con cantos y danzas. Una celebración que fortalece la comunidad.

Allá estábamos los voluntarios de SED y la comunidad de hermanos Maristas y se nos nombró para salir a recoger un cuadro de honor. Lo hizo el Hno. Germain, Director del Colegio Champagnat de la ciudad. Un reconocimiento por la presencia de la comunidad de hermanos en la parroquia y su colaboración en la vida de esta comunidad de fe.

Ya durante las palabras del celebrante, éste recordó como hecho significativo en el año, el sondeo en busca de agua potable que gracias a los maristas y a SED se había realizado. Gracias a ello dijo, tienen ahora acceso a agua en la parroquia, y personas de todo el barrio y de toda la ciudad vienen a llenar sus bidones para poder abastecer a sus familias. Pero fue en el momento de entrega de menciones de honor a distintos colaboradores de la parroquia, cuando se destacó más expresamente lo que significa poder disponer de agua en defensa de la salud, la higiene y la vida cotidiana en el hogar. Hubo aplausos y gritos de asentimiento.

 

Al terminar en la Iglesia saludamos al clero y volvieron las muestras de reconocimiento a esta acción solidaria de SED. Con la cámara dispuesta nos acercamos al pozo, allí un cartel da testimonio de nuestra obra. El sistema “de l’eau potable” se compone del pozo de 70 metros de profundidad, un depósito en alto para asegurar la presión y varias tomas de agua una de ellas a disposición del de quien lo necesite.

En el entretanto llegaron mamás con sus niños a la espalda y los bidones en la mano, jóvenes con recipientes al hombro, niños y niñas con sus botellas… Es evidente que en la rutina diaria se guarda un tiempo para acudir a la parroquia de Sta Marie de la Zonne para abastecer de agua. Como miembros de SED, ser testigos en directo de la realidad  de este proyecto, nos alegra y refuerza nuestra voluntad de estar cerca de los vulnerables y desatendidos de nuestro mundo.

 

Javier Salazar | Director de la ONGD SED

Volviendo a cruzar puentes después de la COVID-19

Este año hemos venido de nuevo a Costa de Marfil. Llevamos ya 10 días de estancia tanto el hermano Pencho como una servidora (Dori). La idea de volver a relanzar los campos de trabajo de voluntariado, así como volver a tomar contacto con los hermanos y los socios locales del lugar, nos animó a decidirnos por hacer este viaje, en el que además estamos revisando los proyectos que tiene SED en el país.

Estos 10 días que llevamos residiendo en la comunidad de los hermanos Maristas de Bouake nos están abriendo el corazón a muchas realidades que hasta ahora eran desconocidas para nosotros. En nuestras visitas para conocer los diferentes proyectos, siempre acompañados por el frére Pokou, delegado de SED en la Côte d´Ivoire, hemos conocido las obras de nuestros socios locales. Realidades durísimas como las casas de acogida de la Asociación St. Camile para enfermos mentales, hombres y mujeres, donde acogen a las personas con problemas graves de salud mental que se encuentran en la calle, sin familia… personas que no quieren en los hospitales.

En su mayoría se encuentran en condiciones bastante extremas, comparables con las que encontrábamos hace 100 años en nuestro país. Hacinados en construcciones precarias, con falta de higiene, durmiendo en el suelo encima de una estera o paño de tela y con suerte algunos tienen un colchón malo donde poder acostarse.

Las personas que los ayudan y asisten tienen dificultades para poder darles de comer y para conseguir el tratamiento farmacológico que necesitan. Cuentan con muy poco personal sanitario proveniente de Cáritas, donaciones y colaboraciones de asociaciones y ONGs.

Además tienen acogidas algunas personas que han recogido en la calle, paralíticos, enfermos que de no ser por ellos morirán solos sin ayuda de nadie. Con cada caso se te rompe el corazón y piensas: cuánto nos quejamos nosotros y lo privilegiados que somos, solo porque hemos nacido en España.

La labor que realiza aquí en Bouake la asociación de St. Camile es encomiable. También cuentan con un hospital que SED apoya a través del proyecto conjunto “Garantizado el acceso universal a los servicios de maternidad en el hospital de la Asociación Saint Camille en Nembo, Bouaké”. Por otro lado, también nos han dicho que estarían encantados de recibir voluntarios/as sanitarios para trabajar con ellos. La hermana Elisa ha dejado claro que tienen “los brazos abiertos” para nosotros.

La comunidad de hermanos, como siempre, nos ha acogido muy bien. Su casa ha estado abierta para nosotros, lo cual agradecemos muchísimo. Otro día seguiré contando más cosas de las que estamos viviendo y experimentando pero queremos deciros que todo pequeño esfuerzo que hagamos por ayudar es un gran grano de arena para aportar aquí.

 

Adoración Muñoz | Voluntaria de SED

Los sueños, a veces, se cumplen

De nuevo aterrizo en Guatemala para compartir vida con la que ya forma parte de mi familia, la familia de FUTURO VIVO.

Hoy regreso a la escuelita que vi nacer hace ya seis años. A la escuelita y la gente que me enamoró, amor a primera vista. Y cuál ha sido mi sorpresa que, después de varios años, hoy, me sorprendo llorando de pura emoción.

Hace unos años, decidí vivir la experiencia del voluntariado y, en ningún momento pensé que, seis años más tarde (solo falté el año del confinamiento) seguiría pasando mis veranos en estas tierras de Alta Verapaz.

La escuela ha ido creciendo. Comenzó en dos casitas de madera y recuerdo, como si fuera ayer, a la hermana Uti señalando un terrenito diciéndome: Allí construiremos una bonita escuela, una escuela digna para darles la posibilidad de un futuro mejor a estos niños y niñas.

Hoy, al llegar y ver a tantos niños recibiéndome con cariño y alegría, me he acordado de aquel momento y me he emocionado al pensar: estas cuatro hermanas son increíbles, han hecho realidad su sueño y el sueño de muchas familias.

Y lo mejor de todo, es que me han dejado compartirlo con ellas. Gracias Uti, Alta, Cati y Savina por SOÑAR.

 

Silvia Fondón | Voluntaria de SED

Vuelta al color

Los colores son la alegría de la luz… y creíamos que los habíamos perdido. En la pandemia perdimos mucho, sabor, olor… muchas vidas y hasta el color. Se pago con la alegría de la luz. Todo lo veíamos en el triste monocromático de un pesimismo vital. Y… ¿ahí se acabó?

Acabo de llegar a Costa de Marfil. Entre nuestro programa de voluntariado en este campo de trabajo-misión (CTM), está la colonia-campamento urbano de la ciudad de Bouaké. El comentario de los voluntarios, antes de empezar la jornada, era algo así como “se han perdido los colores, los materiales para colorear en el taller de esta mañana, no los tenemos. Después de estos dos años, vete a saber dónde se han quedado”.

Pero finalmente no, allí estaban los colores a cientos. Alguna mano celosa los guardo para tiempos mejores y ahora están ahí, sobre la mesa.  El grupo 4 me pide más colores, están preparando un bonito cartel. Me dirijo al montón de colores de la mesa y cuando levanto los ojos, destellos multicromáticos me impactan, descubriendo así que el hechizo se rompió.

La vida sigue, triunfó sobre la amenaza permanente de la COVID y los ojos del pequeño artista son la prueba. En su mirada un luminoso arco iris invita a recobrar la esperanza. Las manos de cada uno de estos niños y niñas van tejiendo con mil colores, un mañana mejor. Entre juegos, danzas y  pinturas, van obrando el milagro. En el lienzo de sus vidas se va plasmando una obra de arte: la fraternidad.

 

Javier Salazar Celis | Director ONGD SED

Memorias de África

Mi nombre es María Luisa Aguilar García, tengo 78 años y desde hace 25 formo parte del voluntariado de SED. Soy maestra y médico, y como tal actúo durante una temporada en Costa de Marfil. Durante tres ocasiones trabajamos en Ghana debido a la guerra civil en Costa. Por mi parte, también he viajado a Haití con las Hermanas de Jesús y María y a la India con las Hermanas de Santa Ana en una ocasión. Con SED también he estado en Perú (Cajamarca). Creo que, con mi experiencia en los Campos de Trabajo, os puedo dar una visión de del tema que os haga enamoraros de todo esto.

No penséis nunca que estáis dando generosamente algo a estos lugares y a su gente. Todo lo contrario. Ellos son los que nos aportan tanto que cuando volvemos nos sentimos plenos y agradecidos. Yo digo que voy a “cargar pilas” para seguir con alegría la vida diaria. No se cambia radicalmente, pero si se aprende a valorar las cosas de un modo distinto.

Mi labor ha consistido en ir por los pequeños poblados de la selva donde no llegan los médicos y tratar de aliviar con medicinas, vacunas, curas y consejos a la población. En algunos casos nos encontramos con problemas que necesitan atención quirúrgica o médica urgente y los llevamos al Hospital para tratar de atenderlos. También detectamos a niños/as malnutridos por diversas causas (muerte de la madre, ausencia de leche, etc.) y les damos complementos nutricionales durante una temporada, en la que son controlados cada 15 días por un colaborador del lugar que los pesa y me manda sus progresos.

No podemos ni debemos cambiar su cultura, pero si podemos, entre otras cosas, aconsejarles en materia de higiene y alimentación. En muchos casos tienen recursos, pero desconocen cómo aprovecharlos y ahí es donde incido con mis consejos alimenticios y sanitarios. Tienen plantas que pueden aprovechar incluso para fines médicos como bajar una fiebre alta. Al final de la mañana, cuando acabo de ver enfermos, doy un pequeño discurso donde tratamos de estas cosas y contesto sus preguntas.

Una vez me acompaño mi marido (fallecido hace 2 años) y junto a la madre de uno de nuestros mejores voluntarios (Dani), ambos muy deportistas, organizaron una “olimpiada” con los niños y niñas de los poblados. Fue todo un éxito de participación y entrega. Se repartieron medallas y pequeños regalos a todos los participantes y fue asombroso ver las cualidades deportivas de estos jóvenes que nunca habían hecho cosa igual. Claro que eran expertos en trabajos pesados para su edad, como acarrear agua, llevar en brazos a los hermanos pequeños a los que no pueden dejar en el suelo por miedo a las hormigas… trabajo en el campo, etc.

Podría ser un escrito interminable de anécdotas y experiencias, pero creo que os he dado una idea general del tema que os puede ayudar a decidiros a emprender la aventura del voluntariado y disfrutarlo como yo lo he hecho y sigo haciendo hasta que Dios quiera. Creo que con mi edad algún día tendré que retirarme, y desearía tener buenos sucesores.

María Luisa Aguilar García | Voluntaria de SED

La fuerza de soñar

Un día, desayunando con mi mujer, me lanzó la idea de volver a Bolivia durante las vacaciones de verano. Hacía ya 18 años que había vuelto a España después de haber trabajado como Hermano allí durante 15 años. Aunque la COVID estaba empezando a remitir, aún era complicado plantearse un viaje fuera de España. En el horizonte estaban las vacunas pendientes, permisos, billetes de avión, pasaporte COVID, seguros…

Una vez embarcados en este proyecto, todos los inconvenientes se fueron despejando. Con el apoyo de SED se fueron solucionando las cuestiones logísticas y las vacunas fueron llegando a tiempo. Me ilusionaba mucho el reencuentro. Era como volver a mi segunda casa. Allí, en cierto modo, volví a nacer. Me esperaban amigos y compañeros. En Comarapa viví los 10 años más intensos de mi vida.

Una vez llegado a Bolivia, sentí la calidez de la gente con la que compartí hacía ya tantos años. Los caminos y paisajes me remitían continuamente a experiencias vividas, a rostros de personas concretas. Allí fuimos formando un grupo con ganas de soñar. Soñamos un internado para niños campesinos, una escuela de agronomía, un colegio comprometido con el cambio…

Fui testigo en su día del empoderamiento de la gente local. Edily se encargó del internado, Alberto tomó las riendas de la escuela de agronomía y Cristina se convirtió en la primera directora laica del colegio. Curiosamente, 22 años después, estas tres personas siguen liderando estos tres proyectos.

Mi escaso mes en Bolivia ha sido todo un gran regalo. No era cuestión de hacer, sino de estar. Ser presencia. Hacía año y medio que no había clases presenciales. En el internado “Casa Montagne”, necesitaban atención, casi a 30 internos e internas. Las clases online por las mañanas y los deberes por las tardes llenaban el día. Pude acompañarlos en una excursión a la Laguna Verde, un entorno natural privilegiado a unos 7 kilómetros del internado. También acompañé al Hermano Gregorio, en varias ocasiones, a la supervisión de las obras de construcción de una escuelita rural, en El Cadillar, Pulquina Arriba.

Sobre todo, he sido testigo privilegiado de como la educación cambia vidas. Sí, educar con calidad y con valores hace que las personas puedan tener una existencia mejor, más digna, en la que ellos son protagonistas. Aún estoy impresionado y sobrecogido. En Bolivia he oído historias de superación y cambio, y he tenido el privilegio de ver con mis propios ojos la fuerza de soñar y de creer en esos sueños.

 

José Antonio Camposo Díaz | Voluntario de SED

MA SA LA CH’OOL

MA SA LA CH’OOL (Cómo está tu corazón)

Así comienzan todas mis mañanas en la escuelita. No hay mejor manera de comenzar cada día.

Mi corazón está muy bien. Latiendo a tope después de estos maravillosos días de aprendizaje continuo.

Sin parar de sorprenderme por algunas cosas que veo, escucho y vivo.

Ya va tocando despedirse porque, aunque me quedan todavía unos días para regresar, mi cabeza empieza a hacer balance. Como dice la hermana Caty, me he licenciado en TODOLOGÍA.

Mi primera misión ha sido la escuelita. He estado dando clase de refuerzo a los niños en comprensión lectora y expresión oral.

Como ya os he dicho, estos niños hablan q’ eqchi y el aprendizaje del castellano (castilla le llaman ellos) es fundamental para poder seguir sus estudios después de primaria y para poder acceder a cualquier trabajo fuera de sus aldeas.

Con el cierre de los colegios durante esta pandemia, los niños y niñas se han retrasado mucho pues en sus casas no hablan castellano. El retraso es enorme y es necesario ponerles al día.

Los colegios de niños de clase alta, han estado funcionando vía online. Los niños de Futuro Vivo Samac no han podido hacerlo.No tienen conexión y mucho menos dispositivos.

La brecha se va a hacer muy grande y estos niños, lo van ha tener todavía más difícil. Pero hay que seguir adelante, no se puede tirar la toalla.

La escuelita sigue creciendo. Además de las aulas,un gran comedor con una cocina bien equipada (se recuperaron casi todos los electrodomésticos después de la inundación. El horno se estropeó sin estrenar y la “refri” hace un ruido infernal pero funciona) y la clínica. Están acabando de levantar un salón para los talleres que se hacen con los padres: reuniones, charlas, alfabetización…

Solo queda ir poniéndolo bonito y, ahí, también me han dejado participar.

He estado pintando las paredes hasta donde me ha dado tiempo. No solo las he llenado de dibujos, también he “repintado” las que estaban más dañadas.

He convencido al equipo de profes para que me echaran una mano y ha sido muy divertido. Para poder hacerlo, los padres me han fabricado un bonito andamio de madera.

El año que viene seguiré dejando mis dibujos por las paredes que quedan.

Algunos niños llegan a la escuela por caminos sin acceso para los coches. Luvia, con 9 años, se levanta a las cinco y media de la mañana para llegar a tiempo a sus clases. Desayuna, se pone su bonito corte y se lanza a un camino lleno de lodo durante una hora y media para llegar puntual.

Los alumnos que viven en zonas con acceso, tienen más suerte. Las hermanas han organizado una ruta escolar con un picot que le donaron. Tuvieron que despedir al conductor (no viene al caso contar las razones) y me tocó ser el chófer de la ruta. Así que, antes de empezar mis clases, me dediqué a recorrer esos bonitos e intransitables caminos en busca de los peques. Fue divertido llevarles cantando durante todo el camino.

En algunos caminos, la sonrisa por fuera pero sudando la gota gorda. ¡Menudos caminitos me encontraba! Con las lluvias pasadas y las actuales, en algunas zonas el camino estaba bastante dañado. ¡Ríete tú del Dakar!

 

La formación del profesorado ha sido también parte de mi función. Aprovechando mi estancia, les he dado un taller formativo a los profes los viernes. En total han sido tres viernes en Cobán  y el cuarto en el colegio de Futuro Vivo de la capital.

Las hermanas son muy creativas y sus colegios funcionan de maravilla. Son creativas y ocurrentes en sus clases y así quieren que sea también en Samac.

La formación de las profes de Samac es más floja. Son profesoras indígenas que han sufrido lo mismo que sus alumnos. Estar a su lado y compartir mi experiencia como maestra ha sido fantástico. Tienen ganas de aprender y hacer las cosas bien. Espero haber podido aportar un poquito de magia a sus clases. Ellas siempre me reciben muy bien.

Un año más, me llevo mucho más de lo que doy. Me voy con el corazón lleno de cariño y mucha calma por dentro. Animo a todas las personas que lean este blog, a que tengan una experiencia de voluntariado.

La mirada se transforma. El mundo se ve con otros ojos. El cambio es posible, pero se necesitan muchas manos para poder moverlo. ¿Te animas?

No pretendemos cambiar el mundo, solo hacerlo un poco más amable para todos, un poco más digno.

Gracias, un año más, a las hermanas Uti, Caty, Savina y Alta por lo que hacen, por lo que viven, por lo que aman. Gracias por dejarme formar parte de ello y hacerme sentir como una más.

Gracias, gracias, gracias, gracias……. eternamente.

 

¿Derecho a la sanidad?

El sistema sanitario en Guatemala es bastante deficitario. Falta de medios, medicinas, profesionales… Si nos vamos a las comunidades de indígenas nos encontramos con un verdadero problema.

 

Si no tienes un buen trabajo, el seguro te cubre muy poco. Incluso si vas al médico y, en ese momento, no tiene disponible la medicina que necesitas, te tienes que ir a la farmacia a comprarla sin ningún tipo de descuento.

En algunas comunidades de Alta Verapaz, en las montañas donde viven nuestros alumnos, existen pequeños consultorios donde te recibe un enfermero, nunca un médico, que establece el diagnóstico y la medicina que tiene que administrarte. Estas consultas no suelen estar siempre disponibles porque un solo enfermero se encarga de varias comunidades y, en ocasiones, se tiene que desplazar de una a otra. Si además tenemos en cuenta la falta de farmacias donde comprar el medicamento, todo se complica.

Los indígenas no suelen ir al médico. Muchos de ellos prefieren tirar de curanderos para solucionar sus problemas de salud. Cuando ya no tiene remedio acuden al médico y, en algunas ocasiones, se mueren por el camino. A algunas comunidades no se puede acceder nada más que a pie. Me cuentan, que cuando alguien enferma, le suben en una especie de camilla y las personas de su comunidad le bajan andando hasta el puesto médico más cercano.

Las mujeres embarazadas suelen dar a luz en sus casas. Esto no sería un problema en circunstancias normales donde, si surge un problema, puedes acudir al hospital más cercano. La falta de higiene y de control del embarazo originan complicaciones en el parto. Muchos niños mueren durante él y algunas mujeres también. Por eso, no inscriben ni  le ponen nombre al recién nacido hasta que han pasado 40 días.

Las hermanas, junto con la comunidad de hermanos maristas de la ciudad de Guatemala, han montado en la escuelita un pequeño consultorio para atender a las familias de la escuela y las de las comunidades cercanas.

Allí pasa consulta un pediatra, Don Ricardo, dos veces a la semana de forma gratuita. Un dentista va otros dos días y una enfermera se encarga de la consulta todos los días, de lunes a viernes. He tenido la oportunidad de hablar con el médico pediatra y me cuenta que el sistema sanitario guatemalteco es tan corrupto como el resto de las instituciones del país.

Se encuentra con falta de higiene, casas muy poco acomodadas con suelos de tierra que generan enfermedades respiratorias, diarreas continuas y una alimentación muy deficitaria que, con la pandemia, se ha empobrecido más.

Los dientes se pican debido a la falta de higiene y a la mala alimentación. A muchos de los niños, cuando se les caen, no les vuelven a salir. Antes de la pandemia, las hermanas tenían en la escuela un cepillo para cada niño. Ahora no lo pueden hacer y me comentan que, en muchas ocasiones, los que se cepillan los dientes en casa, lo hace toda la familia con el mismo cepillo.

El pediatra y el dentista intentan llevar a cabo una medicina preventiva porque creen que es la única manera de solucionar el problema de la falta de asistencia y medios médicos. Pero lo tienen difícil.

Me dice que el gobierno se olvida de la existencia de esta población bastante maltratada. Ni siquiera cuando acuden a los hospitales por su recomendación, existe un traductor que les ayude a entender lo que está pasando. Muchos se dan la vuelta y mueren en el camino.

La pandemia sigue su curso pero no se adoptan medidas drásticas para solucionar o mitigar el problema. La campaña de vacunación avanza y, en la escuela, se hace hincapié en la necesidad de que todos se pongan la vacuna. Mientras, nuestros alumnos en casa, haciendo que la brecha entre ricos y pobres sea más y más ancha.

Los “no derechos” de la infancia

Los derechos de la infancia son vulnerados en todas las partes del mundo. Posiblemente al doblar la esquina de tu casa, sin que te des cuenta.

Pero en los países poco desarrollados salta a la vista de cualquiera que los visite.

DERECHO A UNA VIVIENDA DIGNA

Las viviendas en esta zona de Alta Verapaz son de madera. No os imaginéis una bonita cabaña en la sierra.

Son tablones de madera entre los que entra la lluvia, el frío y el polvo.

Sus tejados son de láminas que se recalientan con el sol y dejan pasar el frío del invierno y el agua de la lluvia.

Para terminar esta construcción, el suelo es de tierra lo que implica una falta total de higiene y la transmisión de muchas enfermedades como la diarrea, enfermedades respiratorias….

Por supuesto, no tienen agua corriente y muy pocas de ellas luz eléctrica. Por esta razón, no pueden tener refrigeradores donde poder conservar la comida en buen estado.

Normalmente consta de una sola sala, dos a lo sumo, donde convive toda la familia e, incluso, algún animal. El baño no existe, suelen tener una letrina fuera de la casa.

DERECHO A LA ALIMENTACIÓN

Alta Verapaz es el departamento con más casos de desnutrición infantil. Con la pandemia se han agudizado los casos. Los padres se han quedado sin el poco trabajo que tenían y a los hogares han dejado de llegar los pequeños ingresos que de ellos obtenían.

El cierre de las escuela ha dejado a muchos niños sin el alimento que en ella recibían

Por esa razón, las hermanas se han empeñado, a pesar de las prohibiciones, en que los niños lleguen a la escuela a comer por lo menos dos veces en semana.

Además, han conseguido un proyecto que les abastece de alimentos para que las familias puedan alimentar a sus hijos. Una vez por semana, las madres acuden a unas charlas y, a cambio, reciben una bonita bolsa de comida que tanta falta les hace.

Se pesa y se mide a los niños y niñas una vez al mes y se hace un seguimiento de su evolución. En este momento, hay dos casos de desnutrición un poco más severa. A estos niños, se les da un desayuno diario en la escuela para asegurarse de que no se lo toma ningún otro miembro de la familia. También hay dos casos de sobrepeso por una mala alimentación.

DERECHO A JUGAR

Algo que me ha llamado la atención es que los niños, fuera de la escuela, dedican poco tiempo a jugar o nada.

La mayoría de ellos ayudan en pequeños trabajos en casa y, con el cierre de las escuelas, ha aumentado esta práctica. Los niños pasan más horas en casa y, si se puede ayudar en la economía familiar, bienvenido sea.

Además, este trabajo está bien diferenciado en función del género: las niñas ayudan en las tareas de casa. “Trapean”, van al molino a moler el maíz, lavan “cacharros” e incluso van cargadas con sus cestas llenas de ropa para lavarla.

Los niños no hacen quehaceres del hogar. Ellos acompañan a sus padres a “chapear” (limpiar el campo con el machete), a recoger café o cardamomo o a poner ladrillos en la obra.

No estoy hablando de niños y niñas mayores, estoy hablando de críos de 8, 9, 10 años.

Como veis, algunos niños y niñas no tienen la infancia que se merecen.

En algunos países, al gobierno les importan poco o nada los niños y las denuncias caen en saco roto.

Me quedan otros “NO DERECHOS” de los que hablar, pero será en otro capítulo.

Copyright © 2014. Todos los derechos reservados. Desarrollo web: www.startidea.es