Memorias de África

Mi nombre es María Luisa Aguilar García, tengo 78 años y desde hace 25 formo parte del voluntariado de SED. Soy maestra y médico, y como tal actúo durante una temporada en Costa de Marfil. Durante tres ocasiones trabajamos en Ghana debido a la guerra civil en Costa. Por mi parte, también he viajado a Haití con las Hermanas de Jesús y María y a la India con las Hermanas de Santa Ana en una ocasión. Con SED también he estado en Perú (Cajamarca). Creo que, con mi experiencia en los Campos de Trabajo, os puedo dar una visión de del tema que os haga enamoraros de todo esto.

No penséis nunca que estáis dando generosamente algo a estos lugares y a su gente. Todo lo contrario. Ellos son los que nos aportan tanto que cuando volvemos nos sentimos plenos y agradecidos. Yo digo que voy a “cargar pilas” para seguir con alegría la vida diaria. No se cambia radicalmente, pero si se aprende a valorar las cosas de un modo distinto.

Mi labor ha consistido en ir por los pequeños poblados de la selva donde no llegan los médicos y tratar de aliviar con medicinas, vacunas, curas y consejos a la población. En algunos casos nos encontramos con problemas que necesitan atención quirúrgica o médica urgente y los llevamos al Hospital para tratar de atenderlos. También detectamos a niños/as malnutridos por diversas causas (muerte de la madre, ausencia de leche, etc.) y les damos complementos nutricionales durante una temporada, en la que son controlados cada 15 días por un colaborador del lugar que los pesa y me manda sus progresos.

No podemos ni debemos cambiar su cultura, pero si podemos, entre otras cosas, aconsejarles en materia de higiene y alimentación. En muchos casos tienen recursos, pero desconocen cómo aprovecharlos y ahí es donde incido con mis consejos alimenticios y sanitarios. Tienen plantas que pueden aprovechar incluso para fines médicos como bajar una fiebre alta. Al final de la mañana, cuando acabo de ver enfermos, doy un pequeño discurso donde tratamos de estas cosas y contesto sus preguntas.

Una vez me acompaño mi marido (fallecido hace 2 años) y junto a la madre de uno de nuestros mejores voluntarios (Dani), ambos muy deportistas, organizaron una “olimpiada” con los niños y niñas de los poblados. Fue todo un éxito de participación y entrega. Se repartieron medallas y pequeños regalos a todos los participantes y fue asombroso ver las cualidades deportivas de estos jóvenes que nunca habían hecho cosa igual. Claro que eran expertos en trabajos pesados para su edad, como acarrear agua, llevar en brazos a los hermanos pequeños a los que no pueden dejar en el suelo por miedo a las hormigas… trabajo en el campo, etc.

Podría ser un escrito interminable de anécdotas y experiencias, pero creo que os he dado una idea general del tema que os puede ayudar a decidiros a emprender la aventura del voluntariado y disfrutarlo como yo lo he hecho y sigo haciendo hasta que Dios quiera. Creo que con mi edad algún día tendré que retirarme, y desearía tener buenos sucesores.

María Luisa Aguilar García | Voluntaria de SED

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