Encuentro y escucha en Roboré

Ya hemos cumplido una semana en Roboré (Bolivia), en las comunidades campesinas de San Pedro, Limoncito y Los Sotos. Durante esta semana hemos contactado con muchas familias y con las autoridades. Ha sido un reencuentro inesperado para muchos de los amigos con los que allí contamos, pues no nos esperaban sabiendo de las dificultades y requisitos sanitarios necesitamos para poder viajar.

Ha sido una semana intensa de escucha, encuentro y comunicación, en la que hemos hablado de sus necesidades y de cómo han vivido los años de pandemia. En cada familia o comunidad lo han sobrellevado con diferentes circunstancias, algunas con sufrimiento e incertidumbre y otras con cierta normalidad.

Un aspecto que estamos dialogando es cómo seguir colaborando desde el grupo de voluntarios y desde SED con las necesidades de las comunidades campesinas. En los momentos de encuentro ya están apuntándonos algunas iniciativas que compartiremos con los hermanos maristas de Bolivia, con los técnicos y la dirección de SED y con el grupo de voluntariado. Los miembros del equipo que en estos momentos nos encontramos sobre el terreno (Rocío, Javier y yo) intentaremos formular  algún esquema para darle forma.

Estamos muy contentos y nos sentimos tremendamente satisfechos de la experiencia. Es duro caminar durante una jornada entera por los caminos polvorientos, de casa en casa, con el viento de cara y con el calor frecuentemente sofocante, pero el encuentro con nuestras familias en sus casas, compartir su comida hecha con el mayor cariño, su refresquito de limón o el cafelito, es algo que está lleno de significado y dulzura.

Los abrazos de los mayores y de los niños son muestras de cariño infinito, sincero y de la alegría del encuentro. Sentimos que Dios y nuestra Buena Madre nos han regalado esta oportunidad de compartir mucho más que el tiempo, pues en las conversaciones surgen sentimientos y situaciones que normalmente se comparten con alguien que te quiere y que desea saber del otro.

Sólo los voluntarios que han vivido esta experiencia pueden saber e imaginarse cuántas veces nos preguntan por cada uno de los voluntarios/as de años anteriores, por los detalles de cada uno como temas personales y familiares.

Nos queda una semana más para seguir disfrutando. Por otras vías os mandaremos una crónica más detallada con algunos detalles de las familiares y anécdotas vividas.

Saludos de los hermanos de la comunidad marista de Roboré, como siempre nos han ofrecido su casa y su afectuosa acogida.

 

Gregorio Bartolomé | Hno. Marista y voluntario de SED

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