Continúa nuestra experiencia en Santa Apolonia

El miércoles empezamos el día acompañando a los pequeños al colegio, como todas las mañanas. Al regresar al hogar, comenzamos con el refuerzo académico para los niños (patojos) de básico y diversificado. Por la tarde y por turnos, los chicos pusieron en práctica su creatividad elaborando mariposas con goma eva y limpiapipas. Otros siguieron con sus tareas del colegio en nuestro grupo de estudio y los que terminaron el taller de la mariposa dejaron volar su imaginación creando preciosos collares y pulseras gracias a los abalorios que les trajimos desde España. Adivinad qué hicimos con los limpiapipas que nos sobraron… unas flores y gafas preciosas… queda claro que aquí se recicla todo. Por la noche, después de cenar, pudimos disfrutar de la película ‘Buscando a Dori’.

El jueves por la mañana seguimos con la rutina de acompañar a los chicos al colegio y el refuerzo para los mayores. Por la tarde y mientras unos realizaban las tareas asignadas en el colegio, otros elaboraron cariocas que más tarde aprendieron a bailar con bastante estilo. ¡¡Lo pasamos fenomenal!! Después de dejar de hacer el hippy nos pusimos con tareas más serias. ¡Era el turno de juegos con los chicos en el patio del hogar!

El viernes por la mañana tuvimos la oportunidad de visitar la zapatería del centro. Un lugar donde los chicos aprenden un oficio mientras realizan preciosos zapatos. Ese día, el hermano Jesús venía a recogernos por la tarde para iniciar lo que sería un fin de semana de reencuentro con los otros cooperantes españoles que nos encontrábamos en Guatemala. Además, pudimos intercambiar impresiones y experiencias de lo más enriquecedoras.

Comenzamos el sábado despertándonos en la casa de encuentro que los Hermanos Maristas habían destinado para esta actividad. Aunque la previsión meteorológica no comenzó siendo favorable para nuestra excursión, al final, pudimos disfrutar de un maravilloso día en el lago Atitlán  y en uno de los bonitos pueblos de su alrededor, San Juán de la Laguna. Después de habernos llenado la vista con los preciosos paisajes, poblados de volcanes y naturaleza selvática, haber llenado el estómago y realizar las compras pertinentes, decidimos que era hora de volver a la casa de encuentro. Por la noche era el turno de evaluar y escuchar los proyectos  que cada grupo de trabajo estaba llevando a cabo en diferentes zonas de Guatemala.

El domingo era el cumpleaños de nuestra querida, simpática y sonriente María. Tuvimos la suerte de asistir a una misa en Chichicastenango que era oficiada en lengua quiché y castellano. Además, el párroco dedicó unas palabras para María por ser tan especial día.  Al finalizar, cómo no, invertimos buena parte del día en visitar el maravilloso mercado del pueblo.

Era ya la hora de volver al hogar, y los chicos nos esperaban impacientes. A la hora de cenar, teníamos una sorpresa preparada por el cumpleaños…¡Tarta para todos! Fue un día muy especial que estamos seguros de que María no olvidará fácilmente.

A la mañana siguiente algunos de nosotros comenzábamos nuestra última semana de voluntariado. Las ganas por aprovechar hasta el último segundo se apoderaban de nosotros y tratamos de disfrutar de cada momento aún más si cabía. Una cosa teníamos muy clara, lo que estábamos viviendo allí eran tan especial e intenso que no queríamos que acabara nunca.

Guatemala tiene algo que desde los primeros días te llena de verdad… su cultura, sus paisajes… pero sobre todo algo que nunca nunca olvidaremos será el cariño de su gente!!!

 

María, Josué, Carolina y Jaime

Voluntarios en el hogar Santa María de Guadalupe en Santa Apolonia

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