Brazalete de emociones

En la Colonia de Bouaké, el trabajo de cada uno ha sido una colorida cuenta para componer una bella pulsera que se ha ido llenando día a día de colores y sentimientos que hoy queremos compartir con vosotros:

El verde  esperanza de Javier; verde en el folio del niño que pinta su árbol, en la mesa del grupo que construye su árbol reciclado en los carteles de los ODS que se han ido presentando en la Asamblea General de la colonia, en la alfombra que tapiza el colegio Champagnat; en los cantos, las danzas, el teatro… En definitiva, la naturaleza como protagonista. Todo dentro  del compromiso  la Agenda 2030, que pone el acento en la esperanza en un mundo justo y sostenible.

El rojo de la tierra africana de Carlos; rojo sobre el que se asientan los bosques . Este año, el comedor del colegio Champagnat se ha convertido en uno de estos bosques. Poco a poco,  los niños aportan sus hojas, realizando unos árboles hermosos y coloridos. ¿La enseñanza? Que reconstruir la naturaleza es cosa de todos y que los ODS nos marcan el camino para lograrlo.

El naranja de Laura, el naranja de la alegría que nos ha embargado con el ritmo de estos lares; un ritmo diferente que más que escucharse, se siente, que te va marcando los pasos sin darte apenas cuenta y te rodea de bailarines que aprenden contigo. Y lo sorprendente es que, aunque tú llevases la mejor coreografía desde casa, incluyendo una sincronía con la naturaleza y el prójimo, la música que ellos desprenden en cada danza, juego y oración hace que te des cuenta de que no somos más que aspirantes a encontrar nuestro papel en la función más importante y en la que participamos todos: la vida.

El rosa de Marcos; porque la vida siempre es rosa con una sonrisa. Así empieza todo lo bueno. Sonrisas que cambian nuestra realidad a través del cuidado de la naturaleza. Sonrisas para el desarrollo. Las sonrisas transforman y se transforman. Porque al final; son risas.

El azul de Gustavo; azul de la oración, que es nuestra fuente de energía, nos da fuerza cada mañana y nos acompaña durante todo el día; nos acerca a Dios y nos une como hermanos. Compartir la oración es fundamental para que Dios sea el pilar central de nuestra misión.

El amarillo de Alberto; porque los pequeños han sido el sol de la colonia Champagnat. Este grupo tan especial partía cada día capitaneados por el Hermano Yves a la Maternaille. Quizás era el grupo  con los que más costaba comunicarse, pero a la vez donde el lenguaje del amor y la ternura se hacía más palpable. En medio de películas, colores y juegos –y alguna que otra visita inesperada-, pudimos acompañar a los que empiezan su andadura por la vida.

El blanco de Toño; porque es el color del fair play, que llenó cada momento en la colonia. Y es que una buena forma de empezar la jornada es realizar un poco de actividad física. Calentar al ritmo de la música y con las coreografías de Carmen e Yves hace que sea más agradable. Ese es el preámbulo de la competición que a continuación se desencadena entre los diferentes equipos, en la que se promueve el compañerismo y la competitividad sana, donde se observa toda la energía que los niños poseen y que, bien canalizada, ayudará en el futuro a hacer prosperar la región.

Y el arco iris de Carmen, Miss Camille para los peques, con los que compartió día tras día sesiones de risas y sorpresas en la Maternaille, y que se lleva en su corazón los colores de cada una de las miradas y abrazos que le han ido regalando en estos días.

Regalos que son el mejor brazalete que nos podemos llevar de Bouaké.

 

Grupo de voluntariado de SED en Costa de Marfil.

 

 

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