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El CTM de Korhogo, Costa de Marfil, en el segundo año de pandemia COVID
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MA SA LA CH’OOL
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¿Derecho a la sanidad?
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Los “no derechos” de la infancia
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Mujeres trabajando por y para mujeres
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Detrás de esa mirada…
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¡VOLANDO A GUATEMALA!

El CTM de Korhogo, Costa de Marfil, en el segundo año de pandemia COVID

Allá por noviembre del 2019 en el encuentro SED de Guadix, se empezó a gestar el grupo CTM Costa de Marfil de cara al verano del 2020. Más tarde llegó la pandemia de la COVID-19 y todos los sueños, ilusiones y preparativos del grupo que se había formado se quedaron en eso, en sueños… Pese a ello, con nuestra coordinadora María al frente, el grupo no se dio por vencido y durante todo el año mantuvimos vivos los sueños e ilusiones, sin perder el contacto con los hermanos africanos. Llegado el verano de 2021, nos tuvimos que reinventar y desde España, conectados desde las estrellas y los satélites (sobre todo por el whatsapp je,je) con Korhogo, hemos cumplido el deseo compartido con nuestra familia marfileña de llevar a cabo la “Colonie Champagnat 2021”.

Esta cronista que escribe, quiere dar a conocer las sensaciones, emociones y sentimientos suscitados en cada miembro del grupo, después de haber visto todas las fotos y vídeos que nos han enviado y contado desde allí.

La reflexión de Paula:

Hemos perdido historias, abrazos, momentos, pero no hemos perdido la esperanza.

Este año no nos pilló tan por sorpresa la cancelación del CTM, y aunque sigue doliendo como cualquier otro año el no poder ir, entendimos desde el primer momento que era lo mejor. No obstante, no ir no significaba no tener presencia; es nuestra segunda casa, otra familia, y como habíamos hecho hasta ahora, no pensábamos quedarnos de brazos cruzados, ya que “la colonie”, o  colonia de verano que se lleva a cabo en el colegio Maristas de Korhogo, forma parte de nosotros.

Estos últimos años, hemos visto a los monitores marfileños junto con el indispensable Frère Pokou darlo todo día a día, organizar los grupos, mantener la cantina, inventar talleres, ser DJ y cinematográfos, guías y amigos, y sabíamos que podían volver a hacerlo de nuevo.

Sin embargo, y aunque la respuesta siempre fue un sí rotundo por su parte, la incertidumbre, miedos y dudas aparecieron en nuestros queridos compañeros, igual que cuando sueltan tu bicicleta sin ruedines y por primera vez vas sólo, igual que cuando cruzas las puertas de un nuevo colegio o trabajo por primera vez, ellos se enfrentaban al reto de llevar adelante la colonie sin toubabous (blancos) por primera vez.

La tecnología ayudó a que pudiésemos colaborar con ellos en la organización, y cuando llegó el momento, estaban más que preparados.

¡La colonie fue un éxito total! unos 200 niños del barrio pudieron divertirse, aprender, jugar salir de excursión y disfrutar muchísimo durante 2 semanas. Nosotros desde aquí, pudimos vivirlo día a día. En cada foto recibida sentíamos la alegría, disfrutábamos de los colores, oíamos las risas, veíamos la concentración en cada taller. Vimos de nuevo a muchos niños conocidos, vimos con orgullo como otros se habían convertido en monitores, vimos niños nuevos, y sobretodo nos sentimos parte del superequipo que lo hacía posible.

Vivir el CTM desde aquí, ha sido una experiencia muy enriquecedora y hemos podido ver como la semilla sembrada, ha dado sus frutos. Son muchos, y muy nuevos los sentimientos encontrados estos días, pero sin duda hay que destacar la cercanía a pesar de los kilómetros, y la felicidad e ilusión de ver a nuestros compañeros y amigos superar las altas expectativas, y conseguir a pesar de las dificultades, que los niños de Korhogo volvieran a tener su “Colonie”.

Hemos perdido vivencias, abrazos, momentos… pero hemos ganado nuevas historias, nuevas maneras de abrazar, nuevos momentos y sobretodo, nuevas formas de ser PRESENCIA.

 

La reflexión de Celia:

No pudimos estar el verano 2020 en nuestra colonia favorita y creo que eso fue justo lo que nos dió impulso para seguir moviéndonos… Las ganas que teníamos que la COLONIE 2021 abriese sus puertas de par en par, hizo que la palabra UBUNTU cogiese más fuerza y nos uniésemos TODOS para que fuese posible.

Videollamadas, ideas, propuestas desde aquí y también desde Korhogo, cabezas pensando, corazones latiendo para que llegase ese día tan especial donde 200 niños rebosando entusiasmo e ilusión esperan detrás de la puerta del colegio para que dé inicio un verano de baile, ritmo, amistad… de unos días que el juego y las sonrisas son protagonistas. Y qué pasada ver cómo han disfrutado, qué bien lo han llevado nuestros compis marfileños. Qué sensación tan bonita es ver que funciona la frase “del creer al crear hay una letra de distancia”. ¡Creímos y creamos! Orgullosísimos del equipazo que ha llevado a cabo todas las actividades y eternamente agradecidos porque día a día hemos estado viendo cómo se divertían, disfrutaban… Nuestra FAMÍLIA MARFILEÑA ha hecho que este verano tuviésemos el poder de teletransportarnos, era cerrar los ojos y sentir que nuestros pies bailaban en tierra rojiza. Deseando que llegue la Colonie 2022 y estar con ellos esperando a que se vuelva a abrir el cole de par en par.

Todo el grupo ha sentido como suyas estas Colonias, aunque en la distancia hemos estado presentes y queremos compartirlo con todos los voluntarios de SED. Esta pandemia no nos va a impedir estar presentes de alguna forma en nuestros Campos de Trabajo CTM, así que seguiremos trabajando otro año más y dios nos irá guiando en este camino de incertidumbre.

Saludos en nombre de todo el grupo CTM Korhogo-Koni (Costa de Marfil)

Dori.

MA SA LA CH’OOL

MA SA LA CH’OOL (Cómo está tu corazón)

Así comienzan todas mis mañanas en la escuelita. No hay mejor manera de comenzar cada día.

Mi corazón está muy bien. Latiendo a tope después de estos maravillosos días de aprendizaje continuo.

Sin parar de sorprenderme por algunas cosas que veo, escucho y vivo.

Ya va tocando despedirse porque, aunque me quedan todavía unos días para regresar, mi cabeza empieza a hacer balance. Como dice la hermana Caty, me he licenciado en TODOLOGÍA.

Mi primera misión ha sido la escuelita. He estado dando clase de refuerzo a los niños en comprensión lectora y expresión oral.

Como ya os he dicho, estos niños hablan q’ eqchi y el aprendizaje del castellano (castilla le llaman ellos) es fundamental para poder seguir sus estudios después de primaria y para poder acceder a cualquier trabajo fuera de sus aldeas.

Con el cierre de los colegios durante esta pandemia, los niños y niñas se han retrasado mucho pues en sus casas no hablan castellano. El retraso es enorme y es necesario ponerles al día.

Los colegios de niños de clase alta, han estado funcionando vía online. Los niños de Futuro Vivo Samac no han podido hacerlo.No tienen conexión y mucho menos dispositivos.

La brecha se va a hacer muy grande y estos niños, lo van ha tener todavía más difícil. Pero hay que seguir adelante, no se puede tirar la toalla.

La escuelita sigue creciendo. Además de las aulas,un gran comedor con una cocina bien equipada (se recuperaron casi todos los electrodomésticos después de la inundación. El horno se estropeó sin estrenar y la “refri” hace un ruido infernal pero funciona) y la clínica. Están acabando de levantar un salón para los talleres que se hacen con los padres: reuniones, charlas, alfabetización…

Solo queda ir poniéndolo bonito y, ahí, también me han dejado participar.

He estado pintando las paredes hasta donde me ha dado tiempo. No solo las he llenado de dibujos, también he “repintado” las que estaban más dañadas.

He convencido al equipo de profes para que me echaran una mano y ha sido muy divertido. Para poder hacerlo, los padres me han fabricado un bonito andamio de madera.

El año que viene seguiré dejando mis dibujos por las paredes que quedan.

Algunos niños llegan a la escuela por caminos sin acceso para los coches. Luvia, con 9 años, se levanta a las cinco y media de la mañana para llegar a tiempo a sus clases. Desayuna, se pone su bonito corte y se lanza a un camino lleno de lodo durante una hora y media para llegar puntual.

Los alumnos que viven en zonas con acceso, tienen más suerte. Las hermanas han organizado una ruta escolar con un picot que le donaron. Tuvieron que despedir al conductor (no viene al caso contar las razones) y me tocó ser el chófer de la ruta. Así que, antes de empezar mis clases, me dediqué a recorrer esos bonitos e intransitables caminos en busca de los peques. Fue divertido llevarles cantando durante todo el camino.

En algunos caminos, la sonrisa por fuera pero sudando la gota gorda. ¡Menudos caminitos me encontraba! Con las lluvias pasadas y las actuales, en algunas zonas el camino estaba bastante dañado. ¡Ríete tú del Dakar!

 

La formación del profesorado ha sido también parte de mi función. Aprovechando mi estancia, les he dado un taller formativo a los profes los viernes. En total han sido tres viernes en Cobán  y el cuarto en el colegio de Futuro Vivo de la capital.

Las hermanas son muy creativas y sus colegios funcionan de maravilla. Son creativas y ocurrentes en sus clases y así quieren que sea también en Samac.

La formación de las profes de Samac es más floja. Son profesoras indígenas que han sufrido lo mismo que sus alumnos. Estar a su lado y compartir mi experiencia como maestra ha sido fantástico. Tienen ganas de aprender y hacer las cosas bien. Espero haber podido aportar un poquito de magia a sus clases. Ellas siempre me reciben muy bien.

Un año más, me llevo mucho más de lo que doy. Me voy con el corazón lleno de cariño y mucha calma por dentro. Animo a todas las personas que lean este blog, a que tengan una experiencia de voluntariado.

La mirada se transforma. El mundo se ve con otros ojos. El cambio es posible, pero se necesitan muchas manos para poder moverlo. ¿Te animas?

No pretendemos cambiar el mundo, solo hacerlo un poco más amable para todos, un poco más digno.

Gracias, un año más, a las hermanas Uti, Caty, Savina y Alta por lo que hacen, por lo que viven, por lo que aman. Gracias por dejarme formar parte de ello y hacerme sentir como una más.

Gracias, gracias, gracias, gracias……. eternamente.

 

¿Derecho a la sanidad?

El sistema sanitario en Guatemala es bastante deficitario. Falta de medios, medicinas, profesionales… Si nos vamos a las comunidades de indígenas nos encontramos con un verdadero problema.

 

Si no tienes un buen trabajo, el seguro te cubre muy poco. Incluso si vas al médico y, en ese momento, no tiene disponible la medicina que necesitas, te tienes que ir a la farmacia a comprarla sin ningún tipo de descuento.

En algunas comunidades de Alta Verapaz, en las montañas donde viven nuestros alumnos, existen pequeños consultorios donde te recibe un enfermero, nunca un médico, que establece el diagnóstico y la medicina que tiene que administrarte. Estas consultas no suelen estar siempre disponibles porque un solo enfermero se encarga de varias comunidades y, en ocasiones, se tiene que desplazar de una a otra. Si además tenemos en cuenta la falta de farmacias donde comprar el medicamento, todo se complica.

Los indígenas no suelen ir al médico. Muchos de ellos prefieren tirar de curanderos para solucionar sus problemas de salud. Cuando ya no tiene remedio acuden al médico y, en algunas ocasiones, se mueren por el camino. A algunas comunidades no se puede acceder nada más que a pie. Me cuentan, que cuando alguien enferma, le suben en una especie de camilla y las personas de su comunidad le bajan andando hasta el puesto médico más cercano.

Las mujeres embarazadas suelen dar a luz en sus casas. Esto no sería un problema en circunstancias normales donde, si surge un problema, puedes acudir al hospital más cercano. La falta de higiene y de control del embarazo originan complicaciones en el parto. Muchos niños mueren durante él y algunas mujeres también. Por eso, no inscriben ni  le ponen nombre al recién nacido hasta que han pasado 40 días.

Las hermanas, junto con la comunidad de hermanos maristas de la ciudad de Guatemala, han montado en la escuelita un pequeño consultorio para atender a las familias de la escuela y las de las comunidades cercanas.

Allí pasa consulta un pediatra, Don Ricardo, dos veces a la semana de forma gratuita. Un dentista va otros dos días y una enfermera se encarga de la consulta todos los días, de lunes a viernes. He tenido la oportunidad de hablar con el médico pediatra y me cuenta que el sistema sanitario guatemalteco es tan corrupto como el resto de las instituciones del país.

Se encuentra con falta de higiene, casas muy poco acomodadas con suelos de tierra que generan enfermedades respiratorias, diarreas continuas y una alimentación muy deficitaria que, con la pandemia, se ha empobrecido más.

Los dientes se pican debido a la falta de higiene y a la mala alimentación. A muchos de los niños, cuando se les caen, no les vuelven a salir. Antes de la pandemia, las hermanas tenían en la escuela un cepillo para cada niño. Ahora no lo pueden hacer y me comentan que, en muchas ocasiones, los que se cepillan los dientes en casa, lo hace toda la familia con el mismo cepillo.

El pediatra y el dentista intentan llevar a cabo una medicina preventiva porque creen que es la única manera de solucionar el problema de la falta de asistencia y medios médicos. Pero lo tienen difícil.

Me dice que el gobierno se olvida de la existencia de esta población bastante maltratada. Ni siquiera cuando acuden a los hospitales por su recomendación, existe un traductor que les ayude a entender lo que está pasando. Muchos se dan la vuelta y mueren en el camino.

La pandemia sigue su curso pero no se adoptan medidas drásticas para solucionar o mitigar el problema. La campaña de vacunación avanza y, en la escuela, se hace hincapié en la necesidad de que todos se pongan la vacuna. Mientras, nuestros alumnos en casa, haciendo que la brecha entre ricos y pobres sea más y más ancha.

Los “no derechos” de la infancia

Los derechos de la infancia son vulnerados en todas las partes del mundo. Posiblemente al doblar la esquina de tu casa, sin que te des cuenta.

Pero en los países poco desarrollados salta a la vista de cualquiera que los visite.

DERECHO A UNA VIVIENDA DIGNA

Las viviendas en esta zona de Alta Verapaz son de madera. No os imaginéis una bonita cabaña en la sierra.

Son tablones de madera entre los que entra la lluvia, el frío y el polvo.

Sus tejados son de láminas que se recalientan con el sol y dejan pasar el frío del invierno y el agua de la lluvia.

Para terminar esta construcción, el suelo es de tierra lo que implica una falta total de higiene y la transmisión de muchas enfermedades como la diarrea, enfermedades respiratorias….

Por supuesto, no tienen agua corriente y muy pocas de ellas luz eléctrica. Por esta razón, no pueden tener refrigeradores donde poder conservar la comida en buen estado.

Normalmente consta de una sola sala, dos a lo sumo, donde convive toda la familia e, incluso, algún animal. El baño no existe, suelen tener una letrina fuera de la casa.

DERECHO A LA ALIMENTACIÓN

Alta Verapaz es el departamento con más casos de desnutrición infantil. Con la pandemia se han agudizado los casos. Los padres se han quedado sin el poco trabajo que tenían y a los hogares han dejado de llegar los pequeños ingresos que de ellos obtenían.

El cierre de las escuela ha dejado a muchos niños sin el alimento que en ella recibían

Por esa razón, las hermanas se han empeñado, a pesar de las prohibiciones, en que los niños lleguen a la escuela a comer por lo menos dos veces en semana.

Además, han conseguido un proyecto que les abastece de alimentos para que las familias puedan alimentar a sus hijos. Una vez por semana, las madres acuden a unas charlas y, a cambio, reciben una bonita bolsa de comida que tanta falta les hace.

Se pesa y se mide a los niños y niñas una vez al mes y se hace un seguimiento de su evolución. En este momento, hay dos casos de desnutrición un poco más severa. A estos niños, se les da un desayuno diario en la escuela para asegurarse de que no se lo toma ningún otro miembro de la familia. También hay dos casos de sobrepeso por una mala alimentación.

DERECHO A JUGAR

Algo que me ha llamado la atención es que los niños, fuera de la escuela, dedican poco tiempo a jugar o nada.

La mayoría de ellos ayudan en pequeños trabajos en casa y, con el cierre de las escuelas, ha aumentado esta práctica. Los niños pasan más horas en casa y, si se puede ayudar en la economía familiar, bienvenido sea.

Además, este trabajo está bien diferenciado en función del género: las niñas ayudan en las tareas de casa. “Trapean”, van al molino a moler el maíz, lavan “cacharros” e incluso van cargadas con sus cestas llenas de ropa para lavarla.

Los niños no hacen quehaceres del hogar. Ellos acompañan a sus padres a “chapear” (limpiar el campo con el machete), a recoger café o cardamomo o a poner ladrillos en la obra.

No estoy hablando de niños y niñas mayores, estoy hablando de críos de 8, 9, 10 años.

Como veis, algunos niños y niñas no tienen la infancia que se merecen.

En algunos países, al gobierno les importan poco o nada los niños y las denuncias caen en saco roto.

Me quedan otros “NO DERECHOS” de los que hablar, pero será en otro capítulo.

Mujeres trabajando por y para mujeres

Una de las cosas que más me gustan del proyecto de Futuro Vivo, es que educan a la familia al completo. Entienden que para que haya un cambio, toda la familia tiene que estar dispuesta a hacerlo.

Uno de sus proyectos, el de alfabetización de las mujeres, es de los más interesantes. En la zona de Alta Verapaz, hay mucha población analfabeta y con poco acceso a la educación fuera de la primaria y esto se multiplica en el caso de las mujeres. Se casan a edades MUY tempranas y enseguida tienen hijos.

Las hermanas, con ayuda de SED, montaron este proyecto con el fin de facilitar a las mujeres la adquisición de herramientas básicas para poder moverse por la ciudad, ser un ejemplo para sus hijos y poder ayudarles en un futuro. Ellas acuden a sus clases a aprender a hablar en castellano, escribir, sumar y restar… Cursan sus grados y se examinan para poder obtener su titulación.

No se trata solo de alfabetización. Se trata de darles su sitio, su importancia, su “ratito”, de empoderarlas en un mundo de hombres donde ellas, “solo”, son madres y “esclavas” de toda la familia.

Durante este tiempo de pandemia, las cosas se han complicado. Tienen miedo a acudir a la escuela y, el tener los niños en casa y la carga familiar, no les facilita disponer de un ratito para ellas.

Estuve con las profesoras visitando a las madres en sus comunidades para intentar animarlas para que no dejasen  las clases.

 

Fue emocionante ver cómo este grupo de profesoras tan jóvenes, se “enfrentaron” a ellas y lograron convencerlas de que la escuela era un lugar seguro y ellas, las madres, se merecían un respiro entre tanto trabajo. Al día siguiente, las clases funcionaron con la “normalidad” que deja esta pandemia.

Me encanta ver a “mujeres trabajando por y para mujeres”.

Detrás de esa mirada…

 

 

Detrás de esa mirada hay mucho miedo. Miedo a lo desconocido, al no saber qué está ocurriendo, por qué los niños y niñas no van a la escuela.

Miedo porque falta información. Miedo porque el pasado y los recuerdos de sus mayores vuelven a resurgir.

Guatemala está en una situación muy complicada. La vacunación va muy lenta porque sus líderes, una vez más, no gestiona con cabeza. Además, hay que añadir que la gente tiene miedo a vacunarse. Muchos indígenas piensan que el Gobierno quiere acabar con ellos y les vacunan para esterilizarles. La falta de información es notable entre estas montañas.

En la ciudad la gente se contagia, no llevan mascarilla y la falta de higiene es brutal. No creo que nadie informe de la enfermedad. La gente seguirá trabajando aún infectada, al fin y al cabo hay que seguir comiendo y aquí, la mayoría, vive al día. Si no trabajas hoy, no comes.

Las escuelas llevan casi dos años cerradas. Los maestros tienen miedo al contagio aunque, seguramente, muchos de ellos anden por la calle sin ninguna medida higiénica. Los niños acuden a ellas para recoger la tarea pero nadie les explica, en casa no saben hacerlo y nadie les controla.

La brecha educacional se está haciendo ENORME. Han comenzado a vacunar a los maestros. Esperemos que tomen conciencia del daño que se está haciendo y se pongan a trabajar.

Y en medio de este caos, FUTURO VIVO vuelve a estar a la altura de su gente.

El Gobierno no lo permite de forma oficial pero, de “extranjis”, se han abierto escuelas y, con un protocolo impecable de desinfección, reciben a los niños de tres en tres para darles sus clases presenciales y el plato de comida que tanto necesitan.

Algunas familias tienen miedo de llevarles. Otras hacen el esfuerzo, probablemente, más por la comida que por la enseñanza. Da igual por lo que vengan. El caso es que pierdan lo menos posible.

Hoy se celebra la Virgen del Carmen, patrona de las Carmelitas.

Esperemos que ella les acompañe y cuide porque más personas como ellas hacen falta en el mundo. Su fuerza, constancia y duro trabajo con los más necesitados, es digno de admiración.

Detrás de esta mirada, en FUTURO VIVO, hay esperanza.

 

Feliz día del Carmen y… ¡hasta pronto!

Silvia

¡VOLANDO A GUATEMALA!

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¡HABÉIS ACERTADO!

Este año regreso a Guatemala.

 

A pesar de las dificultades de la pandemia, no me he podido resistir a volver a mi “casita” de Guatemala con toda esta “maravillosa familia” que me espera,eso creo, con los brazos abiertos.

Después de un año bastante complicado, necesito volver a reencontrarme con estas familias que tanto cariño y fuerza me dan cada vez que vengo.

Son momentos difíciles, y recordarles que seguimos a su lado, creo que es importante.

Espero poder contaros un montón de cosas bonitas y, a mi vuelta, con el alma sosegada y cargada de todo el amor que voy recogiendo de cada uno de esos bonitos ojos que ahora cobran especial importancia, compartiré con vosotros cada uno de los momentos que hoy comienzo a vivir.

Mientras, os dejo las imágenes de una realidad que mi lápiz reflejó la última vez que estuve aquí. Pronto se convertirán en instantáneas que compartiré con vosotros si queréis seguirme en este blog.

Un abrazo desde Guatemala.

Silvia

 

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