Archivo2018

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Vivimos intensamente cada día
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Las mujeres, sujetos de derecho
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Primeros días en Bolivia
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Reflexiones desde Comarapa, Bolivia
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A pie de obra
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Agradecidas
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La verdad es que ya hay poca verdad
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Compartiendo experiencias
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Yo también tengo derechos
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Del oasis de esperanza a la Guatemala profunda

Vivimos intensamente cada día

Cada día que pasa sentimos Manhiça un poco más nuestra. Todos nos conocen, respetan y miman.

Esta cuarta semana han sido unos días repletos de nuevas emociones. Hemos continuado realizando nuestra labor en Preescolar y Primaria. ¡Ahora ya se cantan por aquí nuestras canciones! También hemos dedicado esta semana a la visita del orfanato “Niño Jesús”. Allí cantamos, bailamos…, fue una tarde maravillosa. Asimismo, fuimos a conocer la casa de alumna de la escuela, en una “palhota” típica de aquí Todos los días recorre un camino largo y duro para venir a la escuela. Por ello se ha convertido en un gran ejemplo para nosotros.

Además de esta visita, fuimos también a conocer una “mamá” (ancina) luchadora, quien pese a todas sus dificultades nos recibió con una sonrisa en los labios.

Compartimos momentos de mucha vida y aprendizaje. Seguimos viviendo intensamente cada día.

Estamos juntos.

 

Voluntarias de SED en Mozambique 

Las mujeres, sujetos de derecho

Aquí, en Samac y la Colonia Nueva Esperanza de Cobán, no solo se trabaja con los niños y las niñas.

Una de las tareas más importantes que desarrollan las hermanas es la de intentar empoderar a estas mujeres tan maltratadas por la sociedad que las rodea e, incluso, por sus propias familias.

Son consideradas ciudadanas de tercera división y, alguna de ellas, no llega ni a eso.

Casadas a edad temprana por acuerdos familiares, abandonadas por sus maridos con un montón de hijos, maltratadas, violadas…viven en el silencio su calvario y un simple gesto de cariño, una sonrisa, les hace sentirse tan importantes que se te parte el corazón al pensar que la felicidad de algunas personas se consigue con algo tan sencillo.

Por eso, el trabajo que se está realizando con ellas por medio de charlas y sesiones de alfabetización son tan importantes.

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Primeros días en Bolivia

Ya hace tres semanas que un grupo de aventureros se empredió en un viaje que cambiaría su vida, una experiencia que sería un antes y un después y que les permitiría ser ejemplo de entrega para los demás.

Todo comenzó un 30 de junio, cuando se montaron en un avión y realizaron un vuelo de casi 12 horas. Llegaron a Santa Cruz, donde los esperaría el hermano Gregorio para llevarlos a su primera parada, Barrio Lindo, donde con mucho cariño los recibieron Vidal, José Antonio, Óscar y Reinaldo. Abrazos sinceros, risas, volver a encontrarnos y a compartir vida con los hermanos, una de las mejores maneras de empezar el CTM.

Empezar a sentir Bolivia, ver, oír… cada segundo en Santa Cruz es distinto: el tráfico, las compras en La Ramada, ir a por el chip para los teléfonos, compra de artesanía…. Unos primeros días llenos de actividad pero también de muchos momentos de compartir.

Y dos días después, rumbo a su segunda parada, Roboré. Vidal y Jesús super cariñosos, como siempre. Sentirse en casa después de un año, o incluso viniendo por primera vez es una de las mejores cosas que vives en Bolivia. Charlas con Jesús, excursiones con Vidal al Chorro de San Luis o la ermita de la Buena Madre, preparación de actividades, dos o tres días que hacen que nos sigamos metiendo más y más en la dinámica del campo, en esos días repletos de actividad pero que tanto merecen la pena.

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Reflexiones desde Comarapa, Bolivia

No podía dormir. Llevo desde las cinco de la mañana (11 en España) dando vueltas en la cama y en mi cabeza, pensando en la segunda semana vivida en la comunidad de Astillero. Así que me he levantado, he quitado la ropa del tendedero, aquí ahora llueve y hace frío, me he calentado un poco de agua y me estoy tomando un cafetito calentito. He encendido el ordenador y me he puesto a escribir. Y quería compartir con vosotros la vivencia con los niños de esta comunidad campesina boliviana.

He estado haciendo lo que el protagonista del libro que ya he terminado de leer, “El Corazón del árbol solitario”, Kike el obispo camboyano de las sillas de ruedas, al acabar el día miraba todas las fotos que había realizado durante el día y recordaba cada momento vivido. Yo he estado viendo las mías, las de toda la semana y he recordado cada momento vivido y compartido cerca de los niños.

Cada día al llegar a la escuelita a partir de las 8:15 más o menos, algunos después de haber andado hasta una hora atravesando las montañas, a más de dos mil metros de altura, cargados con su mochila y alguna naranja o frutilla (fresa) para compartirla con nosotros, nos buscan, nos saludan con algo de timidez algunos, nos abrazan, nos dicen “buen día hermanito” y ¿tú que haces?…… darles un abrazo bien fuerte, desearles un buen día, preguntarles como están y sonreír…con una sonrisa que llena toda tu cara.

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A pie de obra

Seguimos en estas maravillosas tierras marfileñas, pero esta semana dejamos Bouaké y tomamos camino haca el interior de la sabana para colaborar en la construcción del centro social de Ayaou Sokpa. Durante los siete días que hemos estado en los poblados de la Presqu’ile, hemos compartido mucha vida con mayores y pequeños. A través del deporte, los cantos, juegos y danzas los alrededores de la parroquia de Nôtre Dame de la Recontiliation se han convertido en un espacio de risas y alegrías compartidas. En las horas centrales del día el trabajo ha sido intenso, hemos realizado tareas de pintura y albañilería en un edificio que ya va tomando forma y color a un ritmo imparable.

Sí, un ritmo marcado por el trabajo de los diez albañiles locales, pero también por muchas otras miradas y presencias que se detenían a pie de obra. Miradas curiosas de los lugareños cuya atención se centraba en cada brochazo o carretilla rebosante de tierra; presencia de las mujeres que traían agua del lago más cercano; miradas que, descubrían realidades complicadas e invitaban al diálogo; presencia de simples transeúntes que se convertían en comprometidos ayudantes; y, curiosamente, miradas de vendedores de pescado fresco del lago, o de cazadores de agutíes, roedores salvajes y un bocado exquisito en los platos africanos.

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Agradecidas

Seguimos sintiéndonos felices en Manhiça, disfrutando el compartir con los hermanos, alumnos y comunidad del colegio. Sentimos que llevamos desde hace mucho aquí.

Pasamos mucho tiempo con los niños y niñas de preescolar, donde recibimos mucho cariño. Son docenas de besos y abrazos diarios.

Esta semana hemos iniciado el apoyo escolar en 1° Primaria. Vivimos cada día con mucha vida y alegría. “Agradecidas”, así es como nos sentimos esta semana. Como se dice por aquí, “estamos juntos”.

Voluntarias de SED en Mozambique 

La verdad es que ya hay poca verdad

Librarse del ruido, del estrés, del “que dirán”, del asfalto y el ladrillo; botar la desconfianza, las preocupaciones banales, la pereza… Deshacerse de todo y quedarse con la verdad, con reír, gritar, respirar, vivir y estar. La verdad, es que ya hay poca verdad. Allá de dónde nos hacemos llamar primer mundo, si es verdad que somos los primeros, es en olvidar lo esencial.

Compartimos uno de esos momentos de verdad, desde una experiencia con la comunidad de Ipias (San José de Chiquitos, Bolivia) que conmueve el corazón. Un día de convivencia en el entorno natural de Aguascalientes con las mamás y niños de esta comunidad que deja una huella en nosotros.

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Compartiendo experiencias

Durante este año tenemos la suerte de compartir nuestros días de voluntariado con dos muchachos dominicanos, Joel y Francisco, laicos Carmelitas, que llevan a cabo en Dominicana un programa comunitario llamado Ayúdale a vivir Yamasá.

En una tarde de reunión nos contaron su experiencia y nos parece tan enriquecedora que nos gustaría que la conocierais.

Estos jóvenes, preocupados por la realidad de pobreza existente en su comunidad y apoyados por la comunidad de las Hermanas Carmelitas de la Enseñanza Misioneras con las que estamos en Cobán, captan familias con niños y niñas en estado de desnutrición y les proporcionan consulta médica mensual, orientación, medicamentos y alimentación necesaria para su recuperación.

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Yo también tengo derechos

En la Asamblea General de Naciones Unidas en el año 1989, se aprobó la Convención de los Derechos del Niño.

En Guatemala los derechos de los niños y jóvenes son vulnerados constantemente. Os mostramos solo una parte de lo que nosotras estamos viviendo en nuestra experiencia.

DERECHO A LA ALIMENTACIÓN

La pobreza de nuestras familias indígenas les impide obtener alimentos suficientes para que los niños están bien nutridos.

Gracias a la asociación Futuro Vivo y su escuelita, los niños reciben, al menos, dos comidas al día (desayuno y almuerzo) con los nutrientes adecuados. Los niños repiten de casi todo. Probablemente para ellos sean las únicas comidas del día.

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Del oasis de esperanza a la Guatemala profunda

Hoy hemos dedicado la mañana a compartir con la comunidad de Panimaché 5º alto, uno de los cantones más alejados de Chichicastenango. En la escuelita de primaria de esta comunidad la ONGD SED tiene becados a 10 alumnos y alumnas.

No sabéis lo difícil que se me está haciendo escribir estas líneas, porque en apenas 30 km hemos pasado de un “oasis de esperanza y de historias de éxito y superación” que es el ITEC a la impotencia e indignación que te produce el ver la realidad de esta esta escuelita de la “Guatemala profunda” que es Panimaché.

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