¡Bienvenidos a TU GRANO DE ARENA!

Este espacio de la web de SED nace con la vocación de ser un PUNTO de ENCUENTRO y de PARTICIPACIÓN de todas las personas que colaboran y simpatizan con SED desde el voluntariado, la colaboración económica, el trabajo en los colegios, como socios o simplemente como amigos y seguidores del trabajo solidario que SED realiza en España o en los países de SUR.

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“La beca de SED me motiva mucho a poner más de mi parte en los estudios”
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Siempre hay que seguir adelante, un ejemplo de esfuerzo y superación
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“Antes de venir a Bolivia, nunca imaginé que el verbo ‘estar’ pudiera tener tantos significados”
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Memorias de África en Chibuluma, Zambia
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“Āmi tōmākē bhālabāsi”, un ‘te quiero’ en bengalí
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Os echo de menos
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Primeras sensaciones tras la vuelta
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Mujeres trabajando para mujeres
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Oyaore Uru
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Masala chol

“La beca de SED me motiva mucho a poner más de mi parte en los estudios”

Juan Carlos Quino Quino es un muchacho de 19 años que estudia en el ITECK de Guatemala como interno. Vive en un cantón (aldeíta) de Xelatenango, a más de dos horas y media de distancia del centro educativo. Son siete hermanos de familia, cinco chicos y dos chicas. Todos están estudiando e incluso algunos ya se han graduado, pese a que su padre es jornalero y su madre se ocupa de las tareas de la numerosa familia.

Juan Carlos cursa el 5º grado de Electrónica y pese a su edad no ha perdido ningún curso. Es un buen estudiante y le encanta la computación y la electrónica, pero tuvo que dejar de estudiar durante dos años para ponerse a trabajar en un depósito de comida para animales. Allí cargaba sacos, y le pagaban 1000 quesales al mes (125€) por una jornada de cinco de la mañana a seis de la tarde, seis días a la semana. De esta forma, y con gran esfuerzo, la familia ha logrado que todos y todas las hijas e hijos tengan la posibilidad de estudiar y salir del hoyo de pobreza y marginación en el que se encuentran.

Por eso cuando es preguntado por lo qué ha significado y significa para él y su familia la ayuda de la beca de SED, asegura que es un orgullo que le motiva a poner más de su parte y a aprovechar la oportunidad para poder lograr un buen trabajo y poder continuar sus estudios en la universidad. También es consciente de que sin la beca, no sabe dónde estaría, y seguro que sus notas serían mucho peores. Por todo ello está muy agradecido a SED y a quienes financian su beca.

Antonio Tejedor | Voluntario de SED

Siempre hay que seguir adelante, un ejemplo de esfuerzo y superación

Siempre hay que seguir adelante. Parece una frase muy lógica y bonita, pero cuando la dice un padre de familia con diez hijos que con los escasos recursos que saca de trabajar la “milpa” (pequeñas tierras) está logrando dar estudios a sus diez hijos e hijas, la frase cobra un significado mucho más especial si cabe.

La protagonista de esta entrevista es Mirsa Jeanette Morales, alumna del ITECK en Guatemala, que está a punto de graduarse como Perita en Administración de Empresas, y que en un momento llegó a ver peligrar su acceso a los estudios porque su padre no se lo podía permitir. Fue en ese momento cuando la beca de la ONGD SED solucionó el problema, y Mirsa pudo seguir formándose. En la actualidad, está a dos meses de cumplir su objetivo, de graduarse.

“Tal vez en un futuro yo pueda ayudar a los que pasan por las dificultades que yo he pasado”

¡FELIZ GRADUACIÓN MIRSA! Desde SED esperamos que tu sueño de seguir estudiando en la universidad se convierta en realidad.

 

Antonio Tejedor | Voluntario de SED

“Antes de venir a Bolivia, nunca imaginé que el verbo ‘estar’ pudiera tener tantos significados”

Un saludo con todo mi cariño y afecto para todingos y todingas que leéis esto. Ya ha pasado un mes desde que llegué a esta bendita tierra y el tiempo vuela como tucán entre tajibos, toborochis y paquiós.

Y es que la vida en Roboré y en las comunidades, por mucho que hablen del carácter calmado del camba, no cesa. Con el comienzo de curso, reuniones y actividades en el colegio, los días pasan muy rápido y casi sin darte cuenta de ello.

Todo sin olvidar el principal motivo por el que estoy aquí: ESTAR.

“Antes de venir a Bolivia, nunca imaginé que el verbo ‘estar’ pudiera tener tantos significados”

Estar significa acompañar a esa familia mientras tomas un café; estar también significa reír sin parar por bromas y comentarios que hacen los becados entre ellos y hacia mí; estar significa jugar con las niñas del Hogar de San Francisco al Twister o al Uno y disfrutar escuchándolas reír; también significa hablar con los hermanos durante largos periodos, escuchando historias que te han podido contar mil veces, pero sintiendo que son felices compartiendo contigo y notando como se para el tiempo a cada rato que pasamos juntos; pero lo más importante, estar significa compartir momentos, y sobre todo, compartir vida.

Visitas a las familias, a las que después de cinco años consideras parte de ti, esos “tíos”, “primos” o “abuelos” que estás tiempo sin ver porque viven fuera, pero que por mucho que pase el tiempo siguen así y a los que no nombro porque seguro que se me olvida alguno. Siempre tan agradecidas, con ese cariño que desborda por los cuatro costados y con tantos recuerdos de toda la gente que habéis estado por aquí.

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Los hermanos, qué decir de ellos. Además, contando este año con la suerte de tener un hermano más, por lo menos hasta julio. Esos hombres tan llenos de vida a pesar de la edad. Esos ejemplos de entrega desinteresada, reflejos de Dios en el mundo. Incansables cada uno dentro de lo suyo.

A Vidal, en la coordinación del colegio, no se le escapa una. Obras, reuniones, actos cívicos, siempre el primero en todo. Jesús, con sus paseos de hora u hora y media todos los días. Siempre después de haber dado los buenos días a todo el personal del colegio y habiendo regalado un caramelo, eso sí, solo a las profesoras. Además, de algún que otro día llevar la comunión a varios enfermos del pueblo. Sebastián, el nuevo hermano, apasionado y amante de la Chiquitanía y de su naturaleza. Paseando por el colegio, saludando a los chicos, cuidando el patio en sus momentos libres.

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Convivencias con los becados, con los profes y con pastoral (para empezar con fuerza la nueva gestión escolar). Juegos, gymkhanas, baños en los balnearios de Roboré, disfrutando momentos juntos y compartiendo tiempo y reflexiones que nos ayudarán a tener un fantástico año o, por lo menos, a poner todo nuestro empeño para que sea así.

Este año veinte becados, solo de quinto y sexto de secundaria. La educación en la unidad educativa de Limones va avanzando – en mayo o junio se estrenará el nuevo edificio – y cada vez hay menos becados. Pero el proyecto y la ayuda siguen, de otras formas y quizá con miras a buscar nuevos retos, pero seguimos al pie del cañón.

Con las niñas de San Francisco es disfrutar de la sencillez. Niñas que pasan solas tanto tiempo, son felices con tan poco, viendo una peli, haciendo una manualidad en goma eva o yendo a pasear al río. Y siempre con esa felicidad que les caracteriza y con ese “gracias” desde el corazón cada vez que nos vamos.

El trabajo en el colegio y en las comunidades es otro de los puntos fuertes. Cuando uno trabaja poniendo cariño en lo que hace, poniendo todo su entusiasmo para que salga todo lo mejor posible, cuando el trabajo es una vocación, las letras muchas veces cambian y se transforma de profesión a pasión. Apoyo escolar a los niños, acompañamiento a profesores y a chicos en el colegio y en la pastoral o apoyo psicopedagógico serán algunas de las funciones que con alegría y entusiasmo llevaré a cabo. Siempre teniendo presente la frase de Marcelino: “para educar a un niño (adolescente, adulto) hay que amarlo”.

Y todo esto es mi día a día. Un día a día que disfruto e intento vivir a tope exprimiendo cada segundo para que nada se quede sin vivir. Y así seguiremos hasta diciembre, cuando me toque volver a decir adiós. A todos los voluntarios de SED que tengáis inquietudes, aquí os espero. Estoy seguro, como me ha pasado a mí en otras ocasiones, que os enamoraréis de esta tierra y de su gente.

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Muchos saludos para todingos y todingas sintiéndome desde España muy querido y acompañado.

Luis Alberto | Voluntario de SED

Memorias de África en Chibuluma, Zambia

Con la llegada de la lluvia de otoño, mi memoria vuelve a África y a las experiencias vividas este verano en Chibuluma, Zambia.

Todas las mañanas caminábamos unos 40 minutos hasta la escuela primaria de Twaiuka. Dábamos clases de informática, matemáticas, tecnología, expresión artística y algunas dinámicas más movidas, que realizábamos en el exterior. Allí los grupos son enormes, de 50 a 80 alumnos y alumnas. La escuela no dispone de condiciones para soportar a tantos niños, pero hacen cuanto pueden con lo que tienen.

La Directora de la escuela, Miss Mulenga, es impresionante, así como sus maestros. Todos se esfuerzan en asistir cada jornada y dar lo mejor de sí mismos, frente a otras escuelas donde muchas veces los profesores faltan y los alumnos se quedan sin clase, pues es el mismo docente quien imparte todas las asignaturas para el mismo grupo.

Por las tardes, después de la comida donde nunca faltaba nshima, íbamos al Skills Center, contiguo a la escuela de secundaria de St. Marcelins. Allí dedicábamos nuestro tiempo a enseñar TIC a alumnos de los diversos talleres de carpintería, costura y restauración.

La noche llega temprano en estas latitudes. A las 18:30 impera la oscuridad. Los días en que la luz se cortaba, aprovechábamos para ir a dormir más temprano, porque normalmente no volvía hasta unas cuatro horas más tarde. Por ello, hubo más de una cena romántica a la luz de las velas.

Los fines de semana aprovechábamos para acercarnos a la ciudad de Kitwe, a una media hora de Kalulushi. Kitwe es una población grande, caótica, llena de personas vendiendo en las calles todo tipo de mercancías e invadida por coches, que le dan un aire salvaje, pues las señales escasean y los pasos de cebra se desconocen.

Y así, con la lluvia otoñal sobre el tejado, mi memoria vuelve a África y a las experiencias vividas este verano en Chibuluma (Zambia).

Grupo de voluntarios del CTM de Chibuluma, Zambia

“Āmi tōmākē bhālabāsi”, un ‘te quiero’ en bengalí

Soy Elena Garmón, voluntaria de SED en CTM India este verano 2019. আমি তোমাকে ভালবাসি, “Amí tomaké balobasí”. Así es como te dicen en Talit “te quiero”. Y lo sé porque desde que llegamos no paraban de repetirnos “te quiero mucho” en español. Así que, qué mínimo que lo aprendiera a decir en bengalí, su idioma.

Acogida, cariño, ganas, ilusión, hospitalidad, ayuda mutua, interés por conocer… todo eso y mucho más es lo que me he encontrado en esa pequeña parte de la India.

Llevaba mucho tiempo queriendo vivir una experiencia de Campo de Trabajo y, por fin, este verano he sentido que había llegado mi momento. La casualidad o la suerte me han llevado hasta Talit, una pequeña aldea de Bengala Occidental. Y allí, sin darme cuenta, me he enamorado. Enamorado de la vida que tienen, de las costumbres, de las personas, de las sonrisas y de la locura que es aquello. Enamorado de los cincuenta y pocos niños con los que hemos vivido, enamorado de los tres Hermanos Maristas que dedican su vida a convivir con ellos y enamorado de los tres aspirantes a Hermanos con los que hemos compartido nuestra experiencia y que, ahora, como valientes, se han ido a Filipinas a formarse para ser miembros esta congregación tan especial.

Acostumbrada a mi cultura del hacer, hacer y hacer, he descubierto lo importante del estar. Estar hablando, estar aprendiendo, estar enseñando, estar colaborando, estar compartiendo, estar acompañando, pero siempre ESTAR. Pararse en lo importante, en lo pequeño, en lo bonito, y dejar las prisas atrás en el momento en el que bajas del avión. Y qué bien se vive sin prisas, observando, dejándote interpelar por lo que ves, y sintiendo algo diferente todos y cada uno de los días que he pasado allí, porque ELLOS se encargan de hacértelo sentir.

Vivir un mes en la comunidad ha sido especial, muy especial. Una pequeña comunidad en la que no faltan las típicas situaciones que ocurren en todas las familias. Me he sentido en casa, ¡y qué casa! Solo puedo darle infinitas gracias a Dios por haberme llevado hasta allí y pedirle por todas y cada una de las personas con las que me he cruzado en Talit.

Allí me he encontrado verdad en cada uno de los niños con los que he compartido la convivencia. Verdad en su manera de disfrutar, verdad en sus “te quiero” y verdad en sus “anda, trae que te ayudo” (dicho en su idioma y que entiendes solo con mirarlos).

Echo de menos todo lo que se ha quedado allí. Los madrugones, las oraciones en comunidad, los caminos en bici, las tormentas casi diarias, el calor, la humedad, la comida picante, los viajes en toto, en furgoneta, en moto, en tren y en autobús. Las misas diarias, las canciones de los niños, los “buenos días”, las “buenas noches”, los charcos de barro, las vacas y cabras en mitad de la carretera, los constantes pitidos de los camiones y coches, andar descalza, los mangos, las papayas, el arroz… Pero sobre todo, echo de menos a las personas, a todas. Personas de las que he aprendido que me sobran millones de cosas, que tengo miles de comodidades y que, cuanto menos tienes, más estás dispuesto a dar. Y ojalá que haber vuelto a mi casa, con mis comodidades y mis lujos, no haga que me olvide de ello.

Hace poco leí que “si te hace feliz, aumenta la dosis”, y eso es lo que voy a tener que hacer, porque feliz me ha hecho, y mucho.

Elena Garmón, voluntaria SED en el CTM de Talit, India.

Os echo de menos

Y aquí estoy.

De vuelta a mi casa, a mis comodidades.

A un grifo del que sale agua que puedo beber, a la ausencia de bichos que pululen alrededor de la comida, a la ausencia de polvo en la calle, a una ducha de agua caliente y abundante, a una nevera repleta de fruta variada y alimentos de todo tipo, a un paseo tranquilo, un armario lleno de ropa, una lavadora que deja mi ropa fresca y limpia…tantas cosas que durante un mes y medio no he echado nada de menos.

Vuelvo a mi realidad y, sorprendentemente, echo de menos todo lo que dejé allí, en GUATEMALA.

Echo de menos los madrugones,  la incertidumbre de las novedades que el día me va a deparar, las jornadas de trabajo variadas, los bichos, el pan con hormigas, el encargado de la obra que de tan mal humor me ponía, las champurradas y hasta el arroz con pollo.

Pero lo que más echo de menos es a su gente.  Echo de menos sus abrazos, sus sonrisas, su cariño, su agradecimiento mal merecido porque lo único que he hecho es estar, acompañar, escuchar.

Sin duda me he traído mucho más que lo que he dejado. Esta experiencia me hace crecer por dentro todos los años.

Vengo renovada, cargada de energía positiva y ganas de seguir luchando por la dignidad de las personas aquí, allí ….donde me quieran escuchar.

Si existieran más personas como las hermanas Uti, Alta, Katy y Savina el mundo sería menos malo.

Su fuerza, energía y positivismo te empapa, te engancha.

Solo me queda darles las gracias y decirles que por su “ guerra mato y muero”

Seguiremos en contacto y, primero Dios, el verano que viene vuelvo.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS X 10000

SILVIA

CTM GUATEMALA

Primeras sensaciones tras la vuelta

 

Después de cinco semanas fuera de nuestro hogar, país y familia, ha llegado la hora que en un primer momento parecía tan lejano, pero que echando la vista atrás, ha transcurrido en un abrir y cerrar de ojos, volver a España.

Ahora es cuando nos sentimos “raros” dentro de nuestras propias casas, y la razón es que ahora un pedazo de nuestros corazones, ha decidido quedarse en la maravillosa Guatemala.

Han sido tantas experiencias y momentos compartidos, que resultaría complicado narrarlos uno a uno. Pero vamos a intentarlo, al igual que hemos hecho en la escuela Marista, abrirnos y haceros sentir esta experiencia tál y cómo la hemos vivido:

Por un lado la apertura y accesibilidad, que aunque no  fue desde un primer momento, tanto los alumnos de PrePrimaria, Primaria, Básico (ESO) y Bachillerato, han mostrado hacia nosotros. Multitud de situaciones personales y familiares que les abordan, acontecen y con las que deben lidiar diariamente. Aún así día a día nos han regalado una sonrisa, palabras, gestos o un presente como muestra de agradecimiento, y lo peor de todo es… que sólo nosotros podemos darles las gracias por el tiempo compartido. Son niños, adolescentes…  todos maravillosos que día a día te enseñan que el mayor regalo se encuentra en las cosas más pequeñas y cotidianas de la vida. Cómo con menos siempre es más, y cómo en la búsqueda de la verdadera felicidad no existe en muchas de las cosas de las cuales nosotros seríamos incapaces de desprendernos.

La Comunidad Educativa siempre preocupados e interesados, tanto en nuestro estado anímico, personal, profesional, y muy conscientes de las individualidades de cada uno de sus alumnos. Por otro lado el interés mostrado en que conociésemos su maravillosa cultura, país y facilitándonos el poder conocer lugares con un encanto especial.

Por otro lado, la increible labor que realizan los Hermanos, no sólo en el propio colegio sino en la zona 6. El carisma Marista presente en todo su explendor: sencillez, cercanía y espíritu de familia. Preocupados e involucrados en todos lo ámbitos del colegio, siguiendo la consigna de nuestro Padre Fundador, San Marcelino Champagnat:

“Un mismo corazón y un mismo espíritu”

Siendo participes en todo momento de la vida del colegio, y luchando diariamente en contra de las adversidades que van surgiendo en el día a día.

Gracias otra vez por la acogida tanto en el colegio, como a la Comunidad de Hermanos, compartiendo desde el tiempo de oración o paseos por Guatemala a muchas y muy divertidas sobremesas. Gracias por enseñarnos tanto vuestro buen hacer, como la obra misión y valores que tanto Hermanos como Laicos debemos compartir. Gracias por vuestras palabras, gestos y trabajo bien hecho.
Muchos Hermanos y voluntarios de SED ya nos avisaron que Guatemala nos encantaría, pero nadie nos advirtió de que nos enamoraríamos de ella y la echaríamos de menos tan pronto.

Gracias a TODAS las personas que han hecho posible llevar a cabo esta aventura y por supuesto a todos los que de una u otra forma, habéis formado parte de ella. Porque esto no es una despedida, es simplemente un hasta luego. Os llevamos en el corazón, y ¡Gracias por compartir!

Conchi y Raúl.

Mujeres trabajando para mujeres

MUJERES TRABAJANDO PARA MUJERES

-Oye seño,- me pregunta una de las madres de la escuela- ¿Cuántos años tiene usted?

Yo cincuenta y tres- le respondo con naturalidad.

¡Ah, entonces usted se va a morir ya pronto!- responde ella con la misma naturalidad.

¿Yo?  ¿Por qué quiere que me muera ya?. Me quedan todavía muchas cosas que hacer. No pienso morirme por lo menos hasta los ochenta años- digo yo sorprendida.

Ella me dice que no quiere vivir tantos años. ¿Para qué si ya tendrá sus hijos criados?

Durante estos días he comprendido después de muchas charlas con ellas el porqué de esas ganas de morirse tan pronto.

Sus padres conciertan su matrimonio bien jovencitas, la mayoría de las veces con un hombre al que no conocen.

Se casan y se van a vivir a casa de sus suegros donde la suegra le enseña “como cuidar de su marido”

Si su marido trabaja, el jornal se lo tiene que dar al suegro que es el que administra los gastos de la casa.

Cuando la suegra decide que ya está preparada para atender bien a su marido, pueden pensar en independizarse. Entonces empiezan a ahorrar (si tienen jornal) para hacerse su casa. Si su marido no trabaja, tendrá que seguir bajo el mando de sus suegros

Mientras, se llenan de hijos que tienen que criar ellas solas, con poca ayuda de los padres. En muchas ocasiones son engañadas por sus maridos y violadas, ellas no deciden cuándo  ni cómo.

Desconocen tantas cosas que te quedas sorprendida cuando hablas con ellas.

En definitiva, todos menos ellas deciden qué hacer con sus vidas.

¿Qué harías tú en su lugar? ¿Quisieras morir pronto?

Trabajar para y por ellas es uno de los objetivos de FUTURO VIVO

Por ellas y para ellas va este video.

Silvia Fondón

CTM Samac

 

Oyaore Uru

La vida sigue en este maravilloso rincón del mundo llamado Orore.
Nuestra labor aquí es diferente a la del grupo de voluntarios que estuvo el mes pasado, ya que el cole ha terminado y los peques están de vacaciones!
Por ello, decidimos crear un “Summer Camp”   para los más pequeños de la zona, con gran variedad de actividades, con el fin de amenizar un poquito más su día a día y sacarles de su rutina. Del mismo modo, intentamos  dar rienda suelta a su creatividad por medio de diferentes técnicas y materiales de manera totalmente manipulativa e intuitiva.  ¡Se lo están pasando en grande! Y nosotros más.
Otra parte importante de nuestro campo de  trabajo son los talleres digitales con adultos y estudiantes de secundaria,a través de los cuales, tienen la oportunidad de desarrollar la competencia digital por medio del uso de diferentes aplicaciones y dispositivos.
Simultáneamente contamos con un grupo de mujeres con las que hacemos taller de costura y bisutería, encuentros maravillosos donde comparten, ríen y se relajan. Además, hemos creado un grupo con la finalidad de transmitir nociones básicas de negocio.
Este fin de semana comenzaremos con un torneo deportivo…
¡¡Qué gane el mejor!!
Seguiremos informando.
Iratxe, Jaime y Rut

Masala chol

“MASALA CHOL”

No sé si se escribe exactamente así pero es como te reciben los niños al llegar a la escuela por la mañana: Cómo está tu corazón.

Nuestros corazones están un poco revueltos.

Llegó la hora de la despedida y todos nosotros hemos dejado un pedacito de corazón en cada una de las personas con las que hemos compartido esta bonita experiencia:los niños, las madres, las seños, las hermanas….

Todos ellos han compartido con nosotros sus vidas y nos han dejado entrar en ellas con cariño.

Gracias a las madres por su valentía, por luchar por un mundo mejor para sus hijos e hijas. Por no rendirse a pesar de las dificultades que le impone su cultura, su aislamiento, su desconfianza y timidez.

Gracias a los padres por ceder un poquito y dejar que sus mujeres abran los ojos a un mundo exterior que desconocían y que tantas cosas buenas para ellas y sus familias les está aportando

Gracias a las seños por escucharnos, por dejarnos compartir su día a día y darnos la oportunidad de aprender los unos de los otros.

Gracias  a los niños y niñas de FUTURO VIVO, por sus abrazos y sus sonrisas, por su inocencia y sus ganas de aprender. Nos han dado energía y fuerza para seguir luchando por sus sueños.

Y por supuesto, gracias a las hermanas Uti, Alta, Savina y Katy que nos han abierto las puertas de su casa y nos hacen sentir que pertenecemos a esa gran familia.  Gracias por la fuerza que trasmiten en todo lo que hacen. Gracias por no rendirse a pesar de todas las dificultades que presenta el día a día. Gracias por dedicar su vida por entero a los más necesitados.

En definitiva, gracias por hacernos creer que los sueños se pueden hacer realidad, que es posible un mundo mejor. Solo hacen falta muchas manos con la capacidad de esfuerzo y sacrificio que ellas tienen.

Por todo ello. nuestro corazón está bien.Sabemos que volveremos.

Por eso, en lugar de adiós solo decimos: HASTA PRONTO

Sofía, Ignacio y Silvia

CTM Samac-Guatemala

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