Primera semana en Bilene, Mozambique

Después de aterrizar en el aeropuerto de Maputo y tras una larga espera para pasar el control, fuimos recibidos con los brazos abiertos por los Hermanos Sábado y Pascual, y Borja, el voluntario de larga duración de SED que desde enero está en Mozambique. ¡Hemos llegado! A través de las ventanillas del coche pronto nos damos cuenta de que en Mozambique la tierra es más ocre, el sol más naranja, las ropas más coloridas y todos parecen esbozar una sonrisa. ¡Vamos a ser muy felices aquí!

Tras dos horas y media llegamos a la casa de la comunidad marista de Manhiça. Los Hermanos João Torcato y Medida nos reciben con un café, una tarta y una gran sonrisa, cargada de ganas de conocernos. Con ellos dimos un paseo por la villa (57.000 habitantes), llena de vida y movimiento, hicimos algunas compras y volvimos para la comida. Tras la sobremesa nos llegó la hora de continuar viaje hasta nuestro destino final, así que nos despedimos de Andrea y Caterina, que vivirán aquí su CTM, deseándoles una hermosa experiencia y un gran aprendizaje. En la salida hacia el norte aprovechamos para visitar la Escuela Marista de Manhiça, donde nuestras compañeras prestarán su ayuda en el Infantil.

¡Por fin llegamos a Bilene! Nos recibe un extenso arenal blanco y una laguna de agua trasparente que se extiende hasta donde alcanza la vista. En casa conocemos al Hermano Marc y a dos jóvenes que se están formando para ser Maristas, Eugénio y Sérgio. Ellos tres y el H. Sábado forman la comunidad de Bilene. Atardecía nuestro primer día en Mozambique, con el sol naranja en el horizonte.

UNA SEMANA DESPUÉS

Ya es viernes. Tras la cena llega el momento de reflexionar: “hace una semana estábamos embarcando en Lisboa para un largo viaje…”. ¡Qué rápido ha pasado todo!

Estamos dando clase de portugués (8º año, equivalente a 2ºESO) e informática (9º y 10º). Las aulas nos recuerdan las escuelitas de nuestro país hace décadas: pupitres de madera gastada donde sentarse por parejas, dos grandes encerados, ventanas con telas de colores (“capulanas”), que normalmente sirven de falda pero aquí se emplean como cortinas…

A las 6:45h las alumnas y alumnos del turno de mañana hacen filas en el patio para un momento de oración y cantar el himno nacional. Después, a clase. La semana se va volando…

El sábado fue un día para descansar y dar un paseo. Cruzamos en barca la laguna y, tras una larga caminata sobre finísima arena blanca, llegó el chapuzón en las calientes aguas del Índico. Nos acompañó la comunidad de Manhiça ¡y qué bien nos supo este encuentro!

El domingo volvimos a la iglesia donde siete días atrás fuimos presentados y aprendimos nuestra primera palabra en changana: “kanimambo” (gracias). Después de la misa, rebosante de música, alegría y animación, fue el momento de invadir la cocina de la comunidad y preparar una comida al estilo portugués, como agradecimiento de esta primera semana inolvidable.

 

 

“Kanimambo”.

Marta Castel-Branco y Guilherme Ferreira dos Santos, voluntarios de SED.

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