Panimaché 5º alto

Panimaché quinto alto es un cantón (aldea pequeña) perteneciente al municipio de Chichicastenango que estaba asentado en un valle que fue arrasado casi totalmente por el huracán Agatha en el 2010. Después del huracán decidieron trasladarse a la parte alta del valle y empezar de cero. De aquí lo de quinto “alto” del nombre. En este cantón viven en la actualidad unas 50 familias y 300 personas que han tenido que rehacer sus vidas y sus casas comenzado desde la nada. La pequeña escuelita de primaria de Panimaché quinto alto cuenta con 48 niños de 1º a 6º de Primaria y dos esforzados profesores, Dn. Roberto y Dña. Manuela. El último proyecto de SED ha sido una cancha de juego para la escuela para que los niños, niñas y jóvenes puedan disfrutar y jugar en ella.

Estar en el cantón de Panimache quinto alto siempre me produce un choque profundo de emociones que me desconciertan y me cuestionan mi forma de vivir. Por un lado el entorno natural es un auténtico paraíso por la belleza del paisaje, pero las condiciones de vida de las personas que allí viven son durísimas, y me pregunto si yo sería capaz de soportarlas.

Y sin embargo las personas que allí viven son un ejemplo de trabajo, de superación, de trabajo en común para mejorar la vida de comunidad…
Y si algo me llega al alma es las caras de los niños y niñas, siempre con una sonrisa en la cara y con unos ojos enormes que te miran con sorpresa e ingenuidad, y que parece que me están diciendo: “ayúdame, que yo quiero ser como tú y necesito que me eches una mano”.
Hoy, aprovechando la visita a la comunidad, hemos repartido el dinero de los beneficiarios de las becas de la ONGD la ONGD SED que estudian en la escuela de Panimaché quinto alto. Hasta aquí llegan las becas de SED y que nadie dude de que las becas sirven para ayudar a que estos niños y niñas salgan de esta perversa espiral de injusticia que supone la pobreza en este cantón.

La pregunta que me ronda en la cabeza y el corazón es: ¿Qué he hecho yo para nacer en Madrid y no en Panimaché? Y me surge una gran acción de gracias al Señor por este regalo que me ha hecho y una petición muy fuerte de que el Señor siga dando fuerza y acompañando a tantas personas que han nacido en el lado obscuro de la vida.
Estamos acostumbrados a ver situaciones como estas en la televisión y desgraciadamente ya solo nos indignan por unos segundos, pero luego pasamos de ellas y volvemos a nuestras zonas de confort, y “que no nos molesten con estas cosas”. “¡Que trabajen, que seguro que son unos vagos!”.
Y nos olvidamos de que Jesús en el evangelio nos lo dejó muy claro: “Venid benditos de mi padre, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber…”(Mat. 25,35-45)
¿Vas a seguir en tu zona de confort y que no te la estropee nadie? O vas a hacer algo. Todos podemos hacer algo que nos acerque a las personas que necesitan tu ayuda para poder vivir con dignidad.

ATM , voluntario de SED en Guatemala.

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