Muévete

Algo me decía en mi interior: ¡Muévete!

Así que volví a llenar las maletas de ilusión, sabiendo que a la vuelta irían desbordadas de vida, ¡MUCHA VIDA!

Los minutos pasan igual en Costa de Marfil, observas el reloj y el ritmo es el mismo, eso parece a simple vista… pero si te detienes tan solo un poco y sientes el ritmo marfileño, la intensidad en cada momento se eleva al máximo exponente.

Ojos abiertos como platos para saborear cada instante y brazos bien estirados para abrazar a su gente… Esta vez era diferente, mi corazón ya sabía el destino que me recibía…

Siii, ¡los tambores hablan!! Hablan sus calles, hablan sus risas, hablan sus miradas, hablan sus sonrisas y sus intensos abrazos… La vida allí te susurra al oído, que no hay que detenerse. ¡Que hay que moverse!

Un mes de saltos, juegos, carcajadas, de bailes, de saltar en los charcos, de manualidades… ¡De ver disfrutar a más de 200 corazones! Su energía cada mañana era pura vitamina.

Korhogó te atrapa, te enamora, te envuelve… SER Y ESTAR se convierten en tus verbos favoritos. Porque te sientes en tu casa, sientes la palabra Familia en todas sus letras. ¡Korhogó es PURA VIDA!

Era el segundo año que me adentraba en este regalo… ¡Y qué sorpresa la mía, cuando los latidos africanos esta vez los escuchaba aún más cercanos!! No sé, descubrir algo nuevo es muy especial pero sentirlo por segunda vez es INMENSO…

Las agujas del reloj seguían su ritmo y cuando me dí cuenta, estaba cerrando las maletas. Apreté fuerte y las cerré con una sonrisa… Ahí dentro van más de los 23 kilos que nos permiten, va toda la VIDA QUE ME HAN DADO, va la vida de la colonia, va la vida del dispensario de Koni, va la vida de la casa, va la vida de las calles, va la vida del poblado, la vida de la mujer de 70 años bailando en la iglesia, la vida de una niña de 9 años cuidando a su hermana de un mes, va la vida de miles de historias que nos han compartido, va la vida de 30 monitores marfileños que deciden pasar su verano con los niños, va la vida de una hermana que saca adelante un dispensario, va la vida de un colegio Marista que crece, la vida de mujeres trabajadoras, la de una mujer que no andaba y con esfuerzo y actitud da un largo paseo ya, va la vida de unas trillizas que son un milagro, va la vida de mis hermanos de aventura, va la vida de un nacimiento… ¡Va la vida de COSTA DE MARFIL!

Me costó cerrarla… porque es difícil comprimir tanta VIDA. Con la mano muy abierta y con el corazón lleno de bienestar, le digo un “Hasta pronto” Korhogó

¡Y millones de GRACIAS POR TANTO! Toujours dans mon coeur!! UBUNTU.

Celia Sales, voluntaria de SED en Costa de Marfil

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