CTM Zambia

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I Aniversario del proyecto de Twayuka, Zambia
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A veces no es fácil
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Zambia se escribe con “H” (Camino de la escuela)
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El misterio de la luz
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Volver (2ª PARTE)
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El tiempo en Zambia corre dulce como un río…
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Volver
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¡Creer y cuidar el colegio de Twayuka!
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¡Reto conseguido!
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“Es el momento de África de dar”

I Aniversario del proyecto de Twayuka, Zambia

Comenzamos este 2018 con noticias llegadas desde Zambia. Ojalá pudiera escribir que todas ellas son buenas. Pero no es así. Comenzaré por la menos buena. Nos han contado que se ha retrasado el inicio de los colegios (en Zambia comienzan en enero no en septiembre como aquí) debido a un brote de cólera en Lusaka. Esta mala noticia pone de manifiesto la debilidad del sistema sanitario zambiano. Ojalá sus gobernantes se tomen en serio este nuevo caso y solucionen el problema de raíz, para que año tras año no se repita.

Desde el colegio de Twayuka, nos llegan las buenas noticias. El 83% del alumnado de séptimo grado ha aprobado los exámenes nacionales para pasar a Secundaria. ¡Enhorabuena a todos y todas ellas! Y es que en Zambia cuando acaban la Primaria se tienen que presentar a los exámenes nacionales (tipo selectividad), donde tienen que sacar buena puntuación para poder ir a Secundaria.

Esta buena noticia coincide con el primer aniversario del proyecto de Twayuka y en  parte tiene mucho que ver. La propia directora cuando nos contó los resultados, nos lo dijo: “Gracias al proyecto, a que los niños y niñas pueden estudiar mejor con la mejora de las aulas, que el profesorado está más motivado, con la labor de los voluntarios y voluntarias que han pasado por las aulas, gracias a ello, han aprobado tantos”.

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A veces no es fácil

A veces, cuando compartes vida, no es fácil. En general todo se vive mucho más intensamente cuando estás de voluntariado, quizá porque sabes que es una experiencia que tiene fecha de caducidad, quizá por las ganas de aprovechar el tiempo al máximo y sacar lo mejor de ti… El caso es que lo bueno se hace grande, y cada pequeño paso es un gran triunfo, ya que las cosas en este lado del mundo van un poco más lentas; pero cuando llegan noticias no tan buenas, también se agrandan y hay días que es difícil sacar lo positivo.

Hoy quiero compartir con vosotros dos historias que me han tocado de cerca, que pueden ilustrar un poco algunas de esas noticias no tan buenas que desgraciadamente siguen sucediendo en Zambia.

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Zambia se escribe con “H” (Camino de la escuela)

He who works with his hands is a laborer.
He who works with his hands and his head is a craftsman.
He who works with his hands and his head and his heart is an artist
St. Francis of Asisis

Nos cruzamos cada mañana en el camino. El primer día te encotré a tan solo diez minutos de
casa, en la margen izquierda si te diriges a Chibote. Allí estabas oculto entre montículos de
arena rosita, esos que a nadie le habría gustado tener que cavar con sus propias manos. El
vídrio se acumulaba alrededor de tus amigos, que con voz animosa nos saludaron. Y tú, con la
mirada algo perdida y gesto más serio, sostenías la pala. ¡Cómo olvidar esas manos
polverientas y algo hinchadas por el trabajo realizado, que justo antes de irme se persignaban
y dedicaban un último saludo dirigiéndose al cielo!…

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El misterio de la luz

06:00  Amanecemos en Chibulama. Una luz tenue proviene de la capilla de la comunidad en forma de cánticos ancestrales que nos conectan con las raíces de esta tierra, no importa lo desconocido del lenguaje (“ici bemba”, la lengua local de esta región de Zambia). Las voces nos transportan a un lugar común, a lo profundo, allá donde reside la verdad. Con esta energía comenzamos la mañana…

08:00  Partimos de la comunidad rumbo a la escuela. Cuarenta minutos en los que la luz se encuentra en la gente que nos cruzamos a lo largo de los caminos: niños que nos acompañan y nos toman de la mano, trabajadores que llevan su derecha al corazón para saludarnos, algunos –incluso- se dan unas palmadas afectuosas sobre él, como símbolo de bienvenida. Todos ellos dirigen su mirada hacia nosotros con gesto amable…

09:00  Llegamos a Twuayuka. El brillo aparece en las sabias reflexiones con que Mrs. Mulenga (directora de la escuela) nos recibe cada mañana. Hablamos acerca de la educación, de la vida en Zambia, del futuro… El sol deslumbra ya y allí están los niños. Ese interés mutuo de disfrutarnos, de descubrirnos, de respetarnos hace que las horas transcurran veloces entre danzas, pinturas y gestos cómplices…

13:00  De vuelta a la comunidad, compartimos nuestra mañana entre los alimentos que con tanto cariño ha preparado Katherine. El festival de color está en los platos, entre vegetales y salsas, y en las conversaciones, siempre sazonadas con un toque de buen humor.

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Volver (2ª PARTE)

En mi última entrada en este blog os contaba lo que había significado para mí VOLVER a mi casa en España. En esta ocasión, os cuento cómo ha sido VOLVER a mi casa en Chibuluma. Es un placer y otro sueño más hecho realidad escribiros desde Zambia de nuevo.

Es la primera vez que repito un país como voluntaria, así que las emociones han sido nuevas en muchos sentidos. Ha sido genial volver a abrazar a todas esas personas con las que compartí esos 9 meses que tanto me han marcado. La sensación de sentirme en casa desde el primer momento, la ansiedad por visitar el Skills, Twayuka, encontrarme con la gente y ver cómo está todo, charlar y volvernos a abrazar cómo si fuera difícil de creer que aquí estoy realmente.

En esta experiencia de 3 meses mi residencia es St. Pauls, en Kabwe, en la provincia Central de Zambia. Aquí los Maristas tienen un colegio de Secundaria internado y una escuela de primaria. Así que mis días trascurren en la Primaria, entre clases de dibujo, arte y ordenadores. Junto a los babrothers, trabajan las basisters, las Siervas de María Inmaculada, dirigiendo una escuela infantil y una clínica. Para conocer bien la zona, también he comenzado a trabajar con ellas, así que un día a la semana mis tareas se centran con los más pequeños de la comunidad y otro, en la clínica. Todavía tengo que asimilar varias diferencias de un lugar a otro para contaros, pero por ahora estoy feliz y muy contenta con mi granito de arena en este lugar en medio del bosque.

Hoy me gustaría hablaros del Proyecto de Twayuka. Quiero compartir con vosotros una vez más la alegría y las buenas cosas que este proyecto ha traído a esta pequeña comunidad rural de Chibote. Es genial volver, pero aún más, volver y ver el proyecto acabado. Una de las primeras emociones y mayores alegrías fue cuando iba andando con Mr. Kaluba (encargado del proyecto en el Skills Centre) y vi el letrero del colegio con su nombre bien grande desde el camino (os recuerdo que antes no había nombre escrito por ningún lado). ¡Qué bonito queda! No puedo expresar con palabras lo bonito que está todo el colegio. Ahora sí se va pareciendo a un colegio de verdad, con sus ventanas, su color azul recién pintado, su letrero, las puertas de seguridad en las clases … Todo esto por fuera… pero cuando entras la alegría aumenta: 70 nuevos pupitres llenan las aulas y 5 hermosas sillas y mesas para el profesorado. Y una de las mejoras cosas, en las clases los chavales no llevan abrigos, no tiritan, los papeles no se vuelan, da gusto dar una clase ahora…¡con ventanas!. Mrs. Mulenga, la directora, nos comentaba que todas estas pequeñas cosas mejorarán la motivación tanto de alumnado y profesorado y, por tanto, se mejorará la calidad educativa del centro, objetivo principal del proyecto.

¡GRACIAS una vez más a todas y todos los que lo hicisteis posible de parte de toda la comunidad educativa! Sigamos soñando a lo grande, juntos podemos cambiar el mundo (que no se os olvide).

 

Lucila Bergareche, voluntaria de larga duración de SED en Zambia

El tiempo en Zambia corre dulce como un río…

…y el agua pura se va impregnando de una tierra fértil que regala vida a aquel que la visita: mercados de colores, caminos de polvo rojo, gentes amables, respetuosas con lo diferente y con los diferentes. Llevamos ya una semana en St. Marcellin’s, ¡tan rica e intensa!

Cada día trae algo nuevo, un regalo en forma de Hermanos, que nos acogen en su comunidad; de familia, que nos abre las puertas de su casa; de Lucila, que nos ha dedicado esta primera semana para que todo fuese más fácil…

Ayer comenzamos nuestra colaboración en Twayuca, la escuela pública situada en Chibote, a 40 minutos de la comunidad marista de Chibuluma. Tras una reunión con Miss Mulenga, directora del centro, hemos acordado que cada semana acompañaremos un aula. Empezamos con Grade 3 (8-9 años): 68 pares de ojos curiosos, con ganas de descubrirnos (juegos de presentación, algunas divisiones y mucho agradecimiento por su acogida).

Esta mañana hemos estado con alumnos del Skill Centre que están estudiando aquí gracias a las becas de SED. Hemos jugado a baloncesto, netball y voleibol en un ambiente muy familiar y distendido. La próxima semana empezaremos un curso de informática con ellos.

En resumen, solo puedo dar gracias por todo y por todos, por haber tomado la decisión de conocer esta tierra tan llena de vida. Mientras, el tiempo sigue fluyendo y yo me dejo fluir. Tengo sed de más.

Borja Bobillo Añel, voluntario de SED en Zambia

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Se cumplen casi dos meses desde que aterricé en España, y …¡cómo cuesta volver!, sobre todo con las Navidades de por medio que agrandan las desigualdades entre un país y otro. Y digo yo, ¿no podríamos cenar arroz y pollo, como hacen en Chibuluma por Navidad, recordando a otras personas que no tienen nuestra suerte y dando mayor importancia a la familia y no a la comida o los regalos?

Perdonadme por no haber escrito en las últimas semanas de mi estancia en Chibuluma. Estaba apuntado en mi lista de tareas pero era algo que me costaba, porque tenía que admitir que el final llegaba… Era como escribir una carta de despedida, y no quería. De hecho, reflexionando ahora, nunca llegué a despedirme de verdad, porque cuando me fui sabía que iba a volver y ahora sigo con el mismo sentimiento, intentando organizarme para volver. Por eso no tengo la sensación de estar triste o echar de menos, me siento más bien lenta, muy tranquila, desubicada en muchos sentidos y perdida en otros, pero soñando con el día que vuelva y poder disfrutar de nuevo del camino al cole y ver todas las mejoras del proyecto.

El proyecto del colegio de Twayuka sigue en marcha, ya le queda muy poquito para finalizar y desde el St. MarcellinsSkills Centre trabajan para acabarlo pronto. Quedan alrededor de 10 pupitres por arreglar de los 74 presupuestados, las mesas y sillas del profesorado y los cristales de las ventanas (los marcos ya están colocados). Os quiero compartir una de las fotos que nos han enviado y más ilusión me ha hecho:

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No es solo el ordenador y la impresora, esta foto significa:  ¡electricidad en el colegio! Mrs. Mulenga, la directora, me  dice que los profesores están encantados y se van turnando  para usarlo. Otro de los retos cumplidos más bonitos son las  200 mochilas que se han cosido en el Skills y que los chavales  han pintado. Lo normal en Twayuka es llevar una bolsa de  plástico (de una tienda, o la del pan bimbo) para guardar los  cuadernos, gracias al proyecto el alumnado de 1º, 2º y 3º  tienen nuevas mochilas, el resto… a ver si se pueden  conseguir este año…

IMG_20161129_091941 Muchas veces me sorprendo pensando en lo que estarán  haciendo ahora, o si yo estuviera allí ahora tendría clase de…  Todo voluntariado marca, los que lo habéis probado, lo  sabéis. Si a eso le sumamos que África engancha y que vives  allí durante 9 meses sin ningún problema de salud ni de nada  (problema de verdad con su significado, no eso que nos  creamos nosotros mismos para complicarnos la vida)…  ¿quién va a querer volver? Nadie quiere volver cuando es feliz  en un lugar, y yo lo he sido. 9 meses allí da para mucho, para  vivir y soñar con ellas, para compartir y convivir, conocer costumbres y culturas, sentirte parte de ellos, supongo que esa es la mayor diferencia que yo he experimentado entre un voluntariado de larga y corta duración. En un mes haces muchas cosas, pero en 9  sobre todo vives, aprendes, cambias. Estás. Haces cosas, pero siempre quieres hacer más. Os podría decir la cantidad de cosas que me he dejado por hacer, pero por sentir, creo que nada.

Sólo puedo acabar esta entrada con un TWATOTELA SANA. Un gracias enorme a mi familia por comprenderme, aunque cueste, a toda esa gente que he llevado en la mochila, que vino conmigo a Zambia y se quedó los 9 meses. Gracias a Javier y Tamara por su sí; a los babrothers y la gente del Skills y de Twayuka, mi familia zambiana y a todos y todas los que habéis hecho posible el proyecto, no sólo donando, sino vibrando con cada nuevo paso. Gracias a los babrothers Mundo y Felipe junto con Mansoa y Musakaña por llevar a cabo el proyecto de Chibuluma, sin su sueño, su esfuerzo y entrega, Chibuluma no significaría nada para nosotros/as y yo no podría haber vivido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. TWATOTELA ZAMBIA.

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¡Creer y cuidar el colegio de Twayuka!

Me hace mucha ilusión escribir esta entrada ya que ayer el St. Marcellins Skill Training Centre llevó los primeros pupitres al cole de Twayuka. Mucha emoción, muchas sonrisas, nervios, ganas de sentarse y probarlos por parte del alumnado que estaba esperando a descargar el camión, y es que ¡todos querían colaborar! Han sido 10 los pupitres llevados y nos hemos traído otros tantos para continuar con las reparaciones. Los alumnos y alumnas están encantados y hoy todos se acercaban a primero de primaria para verlos.

img_20161122_151116Como os conté la semana pasada, el viernes 18 tuvimos el encuentro anual entre profesorado y padres y madres del alumnado. Mr Kaluba, jefe de producción del Skills, y yo estuvimos presentes para contar los avances del proyecto. Les hablamos sobre la importancia del Derecho a la Educación, sobre la calidad educativa, pero también sobre el esfuerzo que han realizado las personas que están colaborando en el proyecto.

Y es que en SED creemos en la cooperación, no sólo en el dar y recibir, por eso les pedimos que era el momento de que ellos colaboraran también en el proyecto: aportando KW15 (1.50€) para pagar  a la persona encargada de la seguridad por la noche (aunque es una cantidad muy pequeña a pagar anualmente, muchas familias, la mayoría no puede asumirlo).

Les animamos a colaborar en la seguridad del centro, a cuidar todas las nuevas estructuras que se van a cambiar, a apoyar al profesorado y en el fondo a creer en la educación como motor de cambio. Creer y cuidar el colegio de Twayuka, su colegio, para mejorar la vida de Chibote, ya que los futuros profesores, médicos o alcaldes están ahora mismo estudiando en sus aulas.

Tuvimos la suerte de contar con la presencia del Area Counchellor (es como el alcalde de Chibote,img-20161118-wa0013 elegido en agosto). Le pedimos también su compromiso para mejorar las infraestructuras de los dos colegios de primaria que existen en la zona. Desde su posición de “alcalde” quiso expresar su gratitud a SED y a todos los colaboradores del proyecto. A ese agradecimiento se suma el del director de la Asociación de Padres y Madres, Mr. Kabwe, y el de la dirección del centro. Y yo os los transmito hoy; TWATOTELA SANA. Y es que tendríais que ver la cara de felicidad de Mr. Kabwe cuando llevamos los primeros pupitres, estaba encantado. La directora quería ser la primera en sentarse. Fue un momento muy emocionante y cargado de ilusión y esperanza, ya que son los primeros de 74 y pronto llegarán las ventanas.

img_20161123_094332Seguimos trabajando en el presupuesto para mejorar las instalaciones, con esos 1.000€ más conseguidos
sobre el presupuesto anual. La idea es pintar un aulario por dentro y por fuera, pintar las pizarras, reconectar de nuevo la línea eléctrica en el colegio, comprar un ordenador y una impresora, pintar el nombre del colegio en los dos aularios (el colegio no tiene el nombre escrito en ninguna parte…), dotar de mochilas a una parte del alumnado y posiblemente realizar más pupitres. Estamos trabajando para conseguir las proformas, pero no es tan fácil ya que tenemos que desplazar a Kitwe o Kalulushi y el colegio cierra la semana que viene por vacaciones, así que estamos con exámenes. Así que os pido un poco de paciencia para sacar las siguientes metas.

Gracias por la compresión y seguimos trabajando por la calidad educativa. Contamos con tu apoyo en el proyecto. Mil gracias de nuevo de todas las personas implicadas en el proyecto.

Lucila Bergareche, voluntaria de larga duración en Zambia

¡Reto conseguido!

Desde hace 8 días en el colegio de Twayuka y en el Skills Centre estamos ilusionados, atentos a lo que pasa en España, incluso yo diría nerviosos. Pero sobre todo, estamos muy felices.

Para los que aún no lo sepan, hace 8 días lanzamos un proyecto de crowdfunding para mejorar las instalaciones del colegio de Primaria Twayuka, en Chibote. Twayuka es un colegio público, sencillo, humilde, donde los profesores intentan enseñar lo mejor que pueden pese a la falta de recursos, al mismo tiempo, sus 735 alumnos y alumnas intentan aprender pese a la escasez de materiales. Hablamos de falta de ventanas, pupitres, serios problemas de canalización de agua y salubridad en los aseos, libros antiguos y escasos,…

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Hoy estamos muy muy felices, porque hoy, 16 de noviembre hemos alcanzado el reto, no sólo eso, sino que lo hemos superado y cuando escribo estas líneas llevamos recaudados 3.330€ que irán destinados a: arreglar 74 pupitres, reparar las mesas y sillas del profesorado y reparar las maltrechas ventanas.

Aún puedes aportar tu grano de arena:

 http://www.migranodearena.org/es/reto/12925/mejora-de-la-calidad-educativa-en-la-escuela-de-twayuka-chibote-zambia/   

2016-11-16

Os transmito el agradecimiento de todo el profesorado y alumnado de Twayuka, están muy contentos, mucho. Se sienten muy agradecidos, yo diría que todavía no se lo creen mucho. Hoy en segundo de primaria, la profesora, Pamela, me decía, “por fin voy a tener una mesa y una silla decente”(ella es la que sale en el video). Y es que no es fácil enseñar en esas condiciones, os lo digo por propia experiencia y todas las voluntarias que han pasado por este colegio os lo dirán también. Clases de 100 alumnos o más, papeles que se vuelan por falta de ventanas, pupitres rotos en los que se apretujan 4 o 5 niños… Pero gracias a la solidaridad de mucha gente vamos a hacer posible que la situación cambie y poco a poco mejorar la calidad educativa que recibe el alumnado de Twayuka.

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En este momento ha entrado en juego un actor fundamental: St. Marcellins Skill Training Centre, el centro de formación profesional que realizará las ventanas y el mobiliario. De esta forma los jóvenes de Kalulushi, Chibote y Chibuluma que acuden al centro para aprender catering, informática, costura y carpintería se verán beneficiados indirectamente, ya que el beneficio que reciba el centro con este proyecto se invertirá en la mejora de dicho centro educativo. Por lo que la felicidad entre el profesorado del Skills es plena. Ellos han seguido muy de cerca como se iba moviendo el contador y han disfrutado con cada subida. GRACIAS también de su parte.

Ayer comenzamos con el arreglo de los pupitres, se prevé que mañana estén listos los primeros y los podamos llevar al colegio, será otra pequeña gran celebración.

cargando-pupitresPersonalmente, os confieso que me siento abrumada, emocionada, sin palabras. No creo que realmente os pueda transmitir toda la cantidad de emociones que siento y sentimos los que estamos cerca del proyecto. Un gracias se me queda corto con todo lo que hemos conseguido en 8 días. Habéis superado todas mis expectativas y una vez más queda patente, que ni Trump, ni ese individualismo imperante podrán vencer la solidaridad que hay en cada uno de nosotros. Espero que a vosotros también os llene de esperanza, de emoción y de ilusión este pequeño paso para mejorar un poquito el futuro de estos niños y niñas. El colegio sigue necesitando muchas más mejoras, por eso vamos a seguir trabajando, por dar otro pasito más. ¿Qué vamos a hacer con las donaciones a partir de ahora? El viernes el colegio celebra su reunión anual con los padres, así que allí decidiremos donde invertiremos esos fondos.

Os animo a seguir colaborando, a seguir apoyando el Derecho a la Educación, en esta semana donde celebramos los Derechos de la Infancia.

TWATOTELA SANA.

MUCHAS GRACIAS

Lucila Bergareche, voluntaria de SED en Zambia

“Es el momento de África de dar”

Esta semana he tenido el placer de compartir las tardes en español con el hermano Virgilio. Y es que este hermano zambiano, misionero en Bangladesh durante 9 años, está empeñado en hablar español (principalmente a través de internet). Y lo está consiguiendo. Ha hecho un alto en el camino en su labor en el país asiático para descansar y continuar sus estudios. En los últimos días nos ha visitado en Chibuluma y aquí os comparto su experiencia:

  • ¿Por qué decidiste convertirte en misionero?
  • En África hemos recibido muchos misioneros que nos han ayudado en la educación, monetariamente y nos han apoyado en nuestras necesidades. Ahora ha llegado nuestro momento de dar, quizá no tengamos mucho dinero con el que contribuir, pero sí con nuestra presencia. Es el momento de África de dar.
  • ¿Por qué Bangladesh?
  • Primero hicimos un curso en Filipinas de 6 meses, allí nos enseñaron los proyectos en los diferentes países en los que podríamos colaborar. Mi primera opción fue Banglades porque es el que, en mi opinión, tenía más necesidades y quería trabajar en un país musulmán. Mi segunda opción fue Camboya y la tercera, China.
  • ¿Cuál ha sido tu misión en estos años?
  • Durante los primeros años me dediqué a aprender bangla y enseñar inglés en 2 escuelas comunitarias de primaria. Después, en 2011 y durante 4 años estuve en la comunidad de Mainmenshi como promotor de vocaciones. Éramos dos hermanos para dos casas de aspirantes y candidatos. Al mismo tiempo, seguí con mis estudios en lingüística. En 2015 me destinaron a Moulivazar, donde he estado el último año impartiendo clases en una escuela parroquial. En 2016 decidí tomarme un descanso en mi misión, ya que estaba cansado y también quería continuar mi formación. En octubre seguiré mis estudios en la Universidad de Lusaka durante dos años. Después volveré a Bangladesh, ya que mi corazón y mi mente están allí.

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  • Al principio, ¿qué fue lo más duro?
  • La lengua fue una gran dificultad, ya que no tiene ninguna similitud con mi lengua materna, el icibemba. La comida también, me tuve que acostumbrar a comer comidas picantes con muchas especias, intenté buscar harina de maíz para hacer nshima (plato típico en Zambia) pero no encontré. Vivir en comunidades con hermanos de diferentes países donde yo era el más joven con 46 años, cuando en Zambia yo soy de los más mayores, al principio también se me hizo raro. Al ser un país musulmán, no podía hablar de Jesús abiertamente, Zambia es un país cristiano y no hay problema, pero aquí tienes que tener cuidado, así que en mi misión hablaba de valores cristianos, el respeto a los hermanos, pero sin nombrar a Jesús.
  • ¿Cómo es la gente en Bangladesh?
  • La gente es maravillosa, muy acogedora y buena. Son muy amables con los extranjeros, cuando estás allí no te sientes solo porque si sales a dar un paseo, la gente se te acerca, te saluda, te pregunta, incluso te invitan a tomar el té a sus casas. Esta circunstancia está bien, pero hay veces que quieres estar solo, pensar, dar un paseo y ellos te siguen viendo como extranjero, te hacen las mismas preguntas, hay veces que es cansado y te hace sentir mal ya que después de 9 años aquí te siguen viendo como un extranjero.
  • ¿Te sientes uno de ellos?
  • Un extranjero siempre lo será. Siempre ese sentimiento te acompaña, lo aceptas y eres feliz. Puedes comer su comida, hablar su lengua, pero siempre serás extranjero.
  • ¿Cómo es la educación en Bangladesh?
  • Queda mucho por hacer. Por ejemplo, cuando era profesor en 6º de primaria tenía una clase pequeña para unos 86 estudiantes, la disciplina se hacía muy difícil. Y eso que sigue habiendo muchos niños y niñas que no van al colegio, hay pocos colegios en la zona. Los que se pueden permitir un colegio de pago, tienen una mejor educación pero la mayoría no puede costeárselo. La presencia de los hermanos maristas es muy necesaria en la zona.
  • ¿Cómo va el proyecto educativo en Moulivazar?
  • Es una zona de plantaciones de té. Me da hasta vergüenza decirte cuánto cobran por día los trabajadores de las plantaciones… unos 50 céntimos de euro. Si les ves no tienen una buena salud, trabajan mucho. Por eso, los hermanos maristas están construyendo el colegio de secundaria, para dar una oportunidad a los hijos e hijas de los trabajadores. El internado para chicas ya está acabado y cuando dejé el país, estaban a punto de terminar el colegio. Tienen previsto inaugurarlo el curso que viene.

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  • ¿Algo para recordar que te tocara especialmente?
  • Yo no quería hacer despedida, no me gustan y sé que voy a volver. Pero el último día, mientras estábamos comiendo, me llamaron y me dijeron “¡Virgilio sal fuera!”, cuando salí todos los profesores y el alumnado del colegio estaban allí, me tiraron flores y cantaron para despedirme. Fue muy emotivo porque al final me rodearon todos en un gran abrazo.
  • ¿Has encontrado muchas diferencias entre Bangladesh y Zambia?
  • Muchísimas. La religión, la cultura, la comida, la forma de vestir. Por ejemplo, las misas aquí son muy solemnes, no dan palmas o cantan como en Zambia. Son muy abiertos y hospitalarios, más que en Zambia, en seguida te hacen sentir como un amigo.
  • ¿Alguna anécdota?
  • Los hombres y mujeres en los autobuses no se sientan juntos. Un día me subí a uno y como no había otro sitio, me senté al lado de una señora. Esta empezó a gritar que pararan el autobús, que no se podía sentar al lado de un hombre y le daba la espalda gritando por la ventanilla. El autobús paró y finalmente un matrimonio (ellos sí pueden sentarse juntos) se dividió y la mujer se sentó con ella.
  • ¿Algún mensaje para los jóvenes españoles?
  • Que se concentren en la educación, que estudien y aprendan mucho. Que trabajen duro en lo que son buenos, ya sea algún deporte, música, matemáticas… Les animo a usar internet como herramienta de aprendizaje, no para chatear en facebook durante horas. Es una gran oportunidad que ahora tenemos y la tenemos que aprovechar.
  • ¿Echas de menos Bangladesh?
  • Muchísimo, a la gente, a los hermanos. Parte de mí está en Bangladesh y la otra mitad está aquí. Cuando estás en un lugar por mucho tiempo, parte de ti se queda allí para siempre. Un misionero decía: “Puedo irme fuera de África, pero África nunca podrá irse fuera de mí”, es lo que me pasa a mí con Bangladesh.

 

Lucila Bergareche, voluntaria de larga duración de la ONGD SED en Zambia

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