CTM Mozambique

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12° día en Manhiça
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Primera semana en Bilene, Mozambique
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Vida en abundancia
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Instantes
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Manhiça, última semana
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Vivimos intensamente cada día
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Agradecidas
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Segunda semana en Manhiça
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Primera semana en Mozambique
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El regreso

12° día en Manhiça

Los días pasan volando a pesar de haber vivido intensamente cada uno desde el amanecer. En la escuela somos recibidas diariamente con el cariño de todos, desde los profesores al personal de administración y servicios, y los alumnos de los distintos cursos.

En Infantil, donde realizamos nuestro voluntariado, las niñas y niños que nos rodean son de una pureza indescriptible, que nos hace desear regresar día tras días. Claro está que no son perfectas; se portan mal y gritan mucho. Pero, ¿qué gracia tendría si no fuese así? Lo mejor de todo es que ya no son “los niños de la escuela de Manhiça”. Conocemos sus nombres, caras y voces, que nos hacen sonreír cada mañana al traspasar el portón del colegio.

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Primera semana en Bilene, Mozambique

Después de aterrizar en el aeropuerto de Maputo y tras una larga espera para pasar el control, fuimos recibidos con los brazos abiertos por los Hermanos Sábado y Pascual, y Borja, el voluntario de larga duración de SED que desde enero está en Mozambique. ¡Hemos llegado! A través de las ventanillas del coche pronto nos damos cuenta de que en Mozambique la tierra es más ocre, el sol más naranja, las ropas más coloridas y todos parecen esbozar una sonrisa. ¡Vamos a ser muy felices aquí!

Tras dos horas y media llegamos a la casa de la comunidad marista de Manhiça. Los Hermanos João Torcato y Medida nos reciben con un café, una tarta y una gran sonrisa, cargada de ganas de conocernos. Con ellos dimos un paseo por la villa (57.000 habitantes), llena de vida y movimiento, hicimos algunas compras y volvimos para la comida. Tras la sobremesa nos llegó la hora de continuar viaje hasta nuestro destino final, así que nos despedimos de Andrea y Caterina, que vivirán aquí su CTM, deseándoles una hermosa experiencia y un gran aprendizaje. En la salida hacia el norte aprovechamos para visitar la Escuela Marista de Manhiça, donde nuestras compañeras prestarán su ayuda en el Infantil.

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Vida en abundancia

(Más allá del titular…)

Estos días Mozambique ocupa múltiples portadas de prensa y abre los telediarios internacionales. El ciclón Idai ha pasado con fuerza derribando a su paso puentes, postes eléctricos y carreteras e inundando barrios enteros en la zona central del país, llevándose tras de sí demasiadas vidas e ilusiones. Las noticias se diluirán con rapidez efervescente hasta la próxima catástrofe natural, o quizás el huracán mediático pose sus ojos sobre la violencia en algún país de América Central. Millones de personas lo observarán entre el ajetreo de sus rutinas a través de una pantalla a miles de kilómetros y con pena e impotencia continuarán sus quehaceres diarios.

Hace un mes y medio aterricé en el aeropuerto de Maputo, dispuesto a compartir una experiencia de voluntariado en Mozambique con los Hermanos Maristas en el Sur del país, en la villa de ManhiÇa. Quería ir más allá de la noticia, de la catástrofe, de los estereotipos africanos y participar de su día a día; conversar con la gente, caminar con ellos…

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Instantes

Es domingo, son las seis de la mañana y los rayos de sol se reflejan en el escritorio del mismo modo en que lo hacen los nervios en mi tripa. Ese leve cosquilleo me transporta a aquellos sábados de infancia en los que, desde la cama, siempre metía la canasta decisiva; nada importaba que horas después el desenlace del partido fuese bien diferente…

Esbozo una sonrisa en memoria de aquel mágico recuerdo y comienzo el día.

A las siete comienza la Eucaristía en la iglesia de ManhiÇa (Mozambique). El Evangelio de hoy nos habla de la necesidad y la urgencia de pescadores que lo dejen todo y se conviertan en pescadores de hombres y nos invita a responder a la llamada con un “Heme aquí Señor…” Durante la homilía, el hermano Torcato, que hace las veces de padre, me llama al altar para presentarme a la Comunidad y ante una Iglesia abarrotada lanza la pregunta: “ Y tú, ¿Por qué has respondido a la llamada?

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Manhiça, última semana

Estamos en la última semana de nuestra misión en Manhiça. ¡Sentimos que el tiempo ha pasado volando y nos quedan tantas cosas por hacer! Los últimos días se han teñido de verdadera solidaridad. Después de conocer y acompañar algunas situaciones de familias durante el CTM, hemos dejado mucha felicidad y alguna pequeña aportación con el reparto de colchones, alimentos y material escolar. Las distintas vivencias nos han enseñado que es posible vivir agradecido y mantener la sonrisa.

Ha sido también una semana rica en gestos de reconocimiento por nuestra labor. Nos sentimos muy agradecidas a todos y por todo.

Estamos juntos.

Voluntarias de SED en Mozambique

Vivimos intensamente cada día

Cada día que pasa sentimos Manhiça un poco más nuestra. Todos nos conocen, respetan y miman.

Esta cuarta semana han sido unos días repletos de nuevas emociones. Hemos continuado realizando nuestra labor en Preescolar y Primaria. ¡Ahora ya se cantan por aquí nuestras canciones! También hemos dedicado esta semana a la visita del orfanato «Niño Jesús». Allí cantamos, bailamos…, fue una tarde maravillosa. Asimismo, fuimos a conocer la casa de alumna de la escuela, en una «palhota» típica de aquí Todos los días recorre un camino largo y duro para venir a la escuela. Por ello se ha convertido en un gran ejemplo para nosotros.

Además de esta visita, fuimos también a conocer una «mamá» (ancina) luchadora, quien pese a todas sus dificultades nos recibió con una sonrisa en los labios.

Compartimos momentos de mucha vida y aprendizaje. Seguimos viviendo intensamente cada día.

Estamos juntos.

 

Voluntarias de SED en Mozambique 

Agradecidas

Seguimos sintiéndonos felices en Manhiça, disfrutando el compartir con los hermanos, alumnos y comunidad del colegio. Sentimos que llevamos desde hace mucho aquí.

Pasamos mucho tiempo con los niños y niñas de preescolar, donde recibimos mucho cariño. Son docenas de besos y abrazos diarios.

Esta semana hemos iniciado el apoyo escolar en 1° Primaria. Vivimos cada día con mucha vida y alegría. «Agradecidas», así es como nos sentimos esta semana. Como se dice por aquí, «estamos juntos».

Voluntarias de SED en Mozambique 

Segunda semana en Manhiça

Esta semana que terminó ha sido muy rica en experiencias. Continuamos maravilladas con tanta mezcla de colores, con tantas sonrisas, tanta vida.

En la escuela ya se ven algunas de nuestras pequeñas aportaciones: hemos organizado las dos aulas de preescolar y decorado las paredes con los trabajos de los cerca de 80 alumnos y alumnas.

También hemos conocido la realidad de las periferias de Manhiça en nuestros paseos diarios.

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Primera semana en Mozambique

Manhiça es una ciudad con mucha vida, de pequeños y variados negocios, donde podemos encontrar los productos típicos de la tierra. Se ven por cientos «chapas» (furgonetas reconvertidas en autobuses, en las que siempre cabe un pasajero más), mujeres que transportan productos en la cabeza, niños y niñas que van y vienen de la escuela, camiones que pasan con caña de azúcar… Todo esto es lo que nos cruzamos en nuestro trayecto diario a la escuela.
La escuela es grande y tiene muchos alumnos. A pesar de algunas dificultades, transmiten mucha felicidad. Todos aquellos con los que nos cruzamos son muy agradables con nosotras, facilitando que nos sintamos bien.
Compartimos comunidad con cuatro hermanos y dos aspirantes a maristas. Estamos viviendo como una familia. «Continuamos juntos».
Voluntarias SED en Mozambique

El regreso

Es una pena que estas líneas ya no hayan sido escritas con vistas a la maravillosa laguna de Bilene. Esta vez el horizonte ilimitado ha sido sustituido por un cuadrado de 1x1m que da a la odiosa carretera de Benfica.

La verdad es que tengo historias que me permitirían escribir 1.000 crónicas de Mozambique, pero hoy necesito hablar de algo: el regreso.

Mi experiencia comenzó el 28 de junio y os aseguro que no acabó el 7 de agosto. Después de algunos días digiriendo la llegada y desenredando emociones, todavía siento una necesidad enorme de contar cosas de Mozambique, porque no pasa un día en Portugal que no me haga pensar cuánto quiero volver. Describir esta experiencia desde allí, a flor de piel, fue bueno, pero no basta. Nadie habla del después…, ¡es tan difícil! Todavía pasan en bucle por mi cabeza las imágenes, las rutinas, los paseos…; y me asusta pensar que esas vivencias se puedan desvanecer con el tiempo.

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