CTM India

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“Āmi tōmākē bhālabāsi”, un ‘te quiero’ en bengalí
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Gracias y hasta pronto
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Hay tantas cosas que contar que no sabemos muy bien ni por dónde empezar…
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¡Gracias Alter Musici por las camisetas donadas!
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Campo de Trabajo INDIA

“Āmi tōmākē bhālabāsi”, un ‘te quiero’ en bengalí

Soy Elena Garmón, voluntaria de SED en CTM India este verano 2019. আমি তোমাকে ভালবাসি, “Amí tomaké balobasí”. Así es como te dicen en Talit “te quiero”. Y lo sé porque desde que llegamos no paraban de repetirnos “te quiero mucho” en español. Así que, qué mínimo que lo aprendiera a decir en bengalí, su idioma.

Acogida, cariño, ganas, ilusión, hospitalidad, ayuda mutua, interés por conocer… todo eso y mucho más es lo que me he encontrado en esa pequeña parte de la India.

Llevaba mucho tiempo queriendo vivir una experiencia de Campo de Trabajo y, por fin, este verano he sentido que había llegado mi momento. La casualidad o la suerte me han llevado hasta Talit, una pequeña aldea de Bengala Occidental. Y allí, sin darme cuenta, me he enamorado. Enamorado de la vida que tienen, de las costumbres, de las personas, de las sonrisas y de la locura que es aquello. Enamorado de los cincuenta y pocos niños con los que hemos vivido, enamorado de los tres Hermanos Maristas que dedican su vida a convivir con ellos y enamorado de los tres aspirantes a Hermanos con los que hemos compartido nuestra experiencia y que, ahora, como valientes, se han ido a Filipinas a formarse para ser miembros esta congregación tan especial.

Acostumbrada a mi cultura del hacer, hacer y hacer, he descubierto lo importante del estar. Estar hablando, estar aprendiendo, estar enseñando, estar colaborando, estar compartiendo, estar acompañando, pero siempre ESTAR. Pararse en lo importante, en lo pequeño, en lo bonito, y dejar las prisas atrás en el momento en el que bajas del avión. Y qué bien se vive sin prisas, observando, dejándote interpelar por lo que ves, y sintiendo algo diferente todos y cada uno de los días que he pasado allí, porque ELLOS se encargan de hacértelo sentir.

Vivir un mes en la comunidad ha sido especial, muy especial. Una pequeña comunidad en la que no faltan las típicas situaciones que ocurren en todas las familias. Me he sentido en casa, ¡y qué casa! Solo puedo darle infinitas gracias a Dios por haberme llevado hasta allí y pedirle por todas y cada una de las personas con las que me he cruzado en Talit.

Allí me he encontrado verdad en cada uno de los niños con los que he compartido la convivencia. Verdad en su manera de disfrutar, verdad en sus “te quiero” y verdad en sus “anda, trae que te ayudo” (dicho en su idioma y que entiendes solo con mirarlos).

Echo de menos todo lo que se ha quedado allí. Los madrugones, las oraciones en comunidad, los caminos en bici, las tormentas casi diarias, el calor, la humedad, la comida picante, los viajes en toto, en furgoneta, en moto, en tren y en autobús. Las misas diarias, las canciones de los niños, los “buenos días”, las “buenas noches”, los charcos de barro, las vacas y cabras en mitad de la carretera, los constantes pitidos de los camiones y coches, andar descalza, los mangos, las papayas, el arroz… Pero sobre todo, echo de menos a las personas, a todas. Personas de las que he aprendido que me sobran millones de cosas, que tengo miles de comodidades y que, cuanto menos tienes, más estás dispuesto a dar. Y ojalá que haber vuelto a mi casa, con mis comodidades y mis lujos, no haga que me olvide de ello.

Hace poco leí que “si te hace feliz, aumenta la dosis”, y eso es lo que voy a tener que hacer, porque feliz me ha hecho, y mucho.

Elena Garmón, voluntaria SED en el CTM de Talit, India.

Gracias y hasta pronto

Gracias y hasta pronto. Estas fueron mis palabras cuando tuve que despedirme de los niños del Hostel de Talit.

Aunque a lo largo del mes que estuvimos en la India fui escribiendo un diario de notas y alguna que otra reflexión personal, sólo ahora, varios días después de haber aterrizado en Valencia, creo poder encontrar las palabras para describir con cierta perspectiva la experiencia vivida. Una inolvidable experiencia con un antes, un durante y un después.

Mi “antes” es algo particular, ya que es un antes concentrado. Durante muchos años estuve deseando ser voluntaria internacional, marchar lejos a conocer la otra cara del mundo, a ver con mis propios ojos y tocar con mis propias manos la tierra que forma esa parte del camino; porque siempre supe que mi camino también pasa por esos lugares.

Y por fin las circunstancias fueron las que fueron y me embarqué en un nuevo proyecto para mí, algo que quizá formaba parte de mí antes de que empezara, algo que ya es parte de mí y algo que espero y deseo forme parte de mí el resto de mi vida.

Así fue como llegué, en un momento en el que me sentía plenamente feliz, a las puertas del“Chetana Tribal Boys Hostel” de Talit, India.

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Hay tantas cosas que contar que no sabemos muy bien ni por dónde empezar…

¡Hola a todos! Hay tantas cosas que contar que no sabemos muy bien ni por dónde empezar. Ha pasado otra semana y, como no podía ser de otra forma, hemos vivido infinidad de cosas: visitas turísticas, despedidas, preparación del Día de la Independencia de la India y su celebración y hasta el lanzamiento de los grupos juveniles.
Esto último nos ha tenido nerviosillos durante toda la semana, visitando la aldea en busca de jóvenes mayores de 15 años a los que invitar a un día diferente rodeados de chicos y chicas de su misma edad para hacer juegos y actividades.
Cuando iniciamos la preparación de este día junto al hermano Chema (sobre un esquema que ya preparamos en su visita a Granada en mayo) surgían diferentes dudas acerca de cómo dirigir el encuentro para que pudiéramos atraer a estos chicos de cultura, lengua y religión (en su mayoría) completamente distintas a la nuestras. No podíamos centrar el día en torno a algo cristiano ya que estaríamos cerrando la puerta a muchos de ellos. afortunadamente, los valores cristianos son valores humanos y eso es en lo que nos centramos. Dedicar cada día de encuentro a trabajar sobre distintos valores que nos unan a todos.
El primer día escogimos como lema: todos somos iguales. Preparamos una “ilusión óptica” con algunos chicos del hostel, dos canciones traducidas al santal y juegos de conocimiento grupal, para terminar bailando y tomando el té.
Los nervios el sábado casi se podían tocar: ¿aparecería alguien? “Ami janiná” (pues no lo sé)
Aquí los horarios son siempre orientativos, casi una sugerencia, así que sobrepasada en 40 minutos la hora a la que les habíamos citado, Chema se fue directo a la aldea a ver qué podía ocurrir y volvió como el flautista de Hamelín: seguido de una hilera de casi 30 jóvenes, chicos y chicas, que estaban “haciendo tiempo” en la calle. Subidón de adrenalina y ¡empezamos! Nos sorprendió lo rápido que se mezclaron y lo participativos que fueron. Tuvimos representación de cada religión: hindúes, cristianos, santales y musulmanes. ¡Todo un éxito! La enhorabuena a Chema por su persistencia y por su SUEÑO. Esperamos que este haya sido el primero de muchos sábados juveniles.
Ese mismo día y a la misma hora (pero ellos sí puntuales) partían hacia Filipinas Prem más conocido como “cuarto y mitad de hermano” y el hermano Pepito. Prem inicia el noviciado en la casa de formación en Davao y Pepito aprovecha para acompañarle y hacer visita familiar.
Los días con ellos, aunque cortos, han sido intensos. Nos sentimos más que afortunadas de haber podido coincidir con ellos. Ya os estamos echando mucho de menos.
Y por último, que ya nos estamos extendiendo demasiado, contaros que ayer volvimos a participar en el torneo de fútbol del Día de la Independencia en Nuto. No nos trajimos el trofeo, pero ¡¡¡llegamos a semifinales!!! Casi, casi!! Una alegría ver a los chicos vistiendo su nueva equipación de los Maristas de Talit. Deciros que este regalo también lo habéis hecho posible vosotros con vuestras aportaciones económicas. Gracias de parte de los chicos y de la nuestra.
Daros las gracias de nuevo por seguirnos y leernos. Para acompañar estas palabras, hemos preparado un vídeo resumen de lo vivido en esta segunda semana.
Un abrazo,
Ana, María José y Rosa.

¡Gracias Alter Musici por las camisetas donadas!

¡Buenos días! Queríamos dar las gracias a Alter Musici por las camisetas donadas para los chicos. Como podéis ver, están muy contentos y les han hecho mucha ilusión.
Además, queríamos contaros que gracias a la venta de camisetas y a vuestras aportaciones económicas todos los chicos podrán mejorar su alimentación. Durante un año, los hermanos podrán añadir al menú un plato de pescado, una fruta y un vaso de leche semanales para cada uno.
Gracias a todos por hacerlo posible.
Por otro lado, los chicos quieren conoceros y, por eso, os invitamos a que compartáis con nosotros en este muro una fotografía vuestra con el hashtag ‪#‎ctmindiased‬ vistiendo la camiseta. ¡A ver si conseguimos pintar el muro de azul!

Campo de Trabajo INDIA

Hola desde Talit a todos.
Desde nuestra llegada a la casa no hemos parado de hacer cosas y de pasarlo en grande.
El viaje hasta aquí fue cansado pero todo estupendo. A nuestra llegada nos esperaba el hermano Alex, esta vez con un coche amplio en el que meter nuestros abultados equipajes.
Las sensaciones al pisar de nuevo Calcuta han estallado dentro de nosotras. Todo nos resultaba familiar y, de algún modo extraño, ha sido hasta agradable volver a oír el sonido de los claxon de miles de vehículos por la autovía.
Los chicos del hostel nos han recibido con cantos y flores e incluso abrazos y besos. Recordaros que en esta tierra son extrañas las muestras de afecto más allá del apretón de manos. Las caras, en su gran mayoría conocidas y esperadas, han crecido. ¡Algunos hasta han echado bigote! ¡¡Se han convertido en hombrecitos!!
¡Los días pasan volando! La misma noche de nuestra llegada fuimos invitadas a cenar con la comunidad de padres de San Francisco de Salles en Galsi como parte de las innumerables despedidas que irán sucediéndose este mes para decir adiós al hermano Alex, que deja esta misión para embarcarse en una nueva experiencia.
El jueves también celebramos el cumpleaños del hermano de Malangmei por todo lo alto. A la fiesta se unieron los chicos del hospital que le regalaron bailes y achuchones (a estos chicos el protocolo les da más igual).
Por último, contaros que ayer nos llevaron a visitar el templo de Hare Krishna en Mayapur. Un enorme complejo con diferentes templos, templitos, zonas de almuerzo y recreo en el que hemos tenido una de las comidas más indias hasta la fecha: sentadas en el suelo de un largo comedor, sobre alfombras de colores, comida vegetariana y con los mejores cubiertos que pueda haber: nuestras manos. Como anécdota del día, deciros que a una servidora le han negado el paso al interior del templo por ir vestida con “shorts” o pantalones cortos. Y es que sí, iba muy provocativa enseñando tanto tobillo 😉
¡¡Vamos a por el primer sábado!!
¡Un abrazo de parte de las tres!

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