CTM Guatemala

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Visita a Patzún
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¡Gracias por ayudar a los jóvenes a cumplir sus sueños!
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Aventuras en Santa Apolonia
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Día del Carmen en Futuro Vivo- Guatemala
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Érase una vez…
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Parábolas chapinas 4 -El tuc tuc
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Parábolas chapinas 3 – Las tortitas de maíz
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Nuestro día a día con los patojit@s
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Parabábolas chapinas 2 – Los frijoles
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Parábolas chapinas 1 – El maíz

Visita a Patzún

El sábado tuvimos la oportunidad de reencontrarnos con nuestros compañeros de Patzún, Sergio y Tania. Después de tres autobuses y algún que otro conductor pariente de Fernando Alonso (la muerte se bajo en la primera parada, del miedo que tenía) pudimos abrazar a nuestros amigos.

Al volver al hogar los chicos habían preparado una velada muy especial por la despedida de los voluntarios estadounidenses. Nosotros también quisimos aportar nuestro granito de arena con una actuación improvisada sobre la marcha.

El domingo decidimos meternos en la cocina y preparar unas ricas tortillas españolas con pimientos para los chicos del hogar y de postre una rica magdalena. Los ingredientes los compramos en el mercado de Santa Apolonia, y como siempre, las gallinas del huerto se encargaron de proporcionarnos una buena cantidad de huevos.

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¡Gracias por ayudar a los jóvenes a cumplir sus sueños!

Hace dos días tuve el gusto de hablar con José Elisandro Mateo que es uno de los estudiantes del ITECK de Chichicastenango que está terminando sus estudios de Administración de empresas en este Centro que dirigen los Hermanos Maristas en esta ciudad de Guatemala.

Hablar con Elisandro es un disfrute, emana paz y tranquilidad. Le encanta la naturaleza y el trabajo en el campo, por lo que ha sentido el dilema de estudiar o trabajar en el campo como casi toda su familia. Pero al final se ha decido por seguir sus estudios los fines de semana compartiéndolo con el trabajo en el campo de lunes a viernes para poder pagar sus estudios.

“En mi cantón son gente sencilla, con muy pocos recursos, que viven de la agricultura y el mercado.”

“Me había acostrumbrado a vivir allí porque es bonito vivir en el campo, estar en la naturaleza. Yo también trabajo en el campo los fines de semana para ayudar en casa y, en adelante, pagarme los estudios.”

“Estoy en el dilema de estudiar o trabajar. Pienso hacer las dos cosas. Se que costará muchos esfuerzos, pero así es la vida.”

Y en cuanto a susu estudios dice: Lo importante cuando uno saca buenas notas es que es por su esfuerzo. Cuando uno más se esfuerza siempre tiene su recompensa.”

Te invito a escuchar esta entrevista:

ATM

 

Aventuras en Santa Apolonia

Hola de nuevo desde Santa Apolonia!!! Os seguimos contando algunos de nuestras aventuras. El pasado jueves acompañamos junto a los voluntarios de Estados Unidos a los chicos al colegio. Al volver al hogar, los patojos que no habían acudido a clase por la mañana se dedicaron a recoger piedras que nos servirían para nuestro taller de pinta piedras y tres en raya. Hemos disfrutado de un bonito paseo con ellos mientras realizaban dicha tarea ya que al final de nuestro trayecto nos esperaba una preciosa cascada.

Las tareas al volver se han centrado en ejercer de traductores entre las hermanas, los trabajadores del hogar y los nuevos voluntarios. Mientras tanto Josu se encargaba de pintar las alcantarillas del hogar.

Después de comer tenemos la suerte de compartir tiempo también con los más peques del hogar. Cada momento con estos pequeños es muy especial, no dejando de sonreirte y abrazarte mientras juegan con nosotros antes de volver a la guardería del hogar.

Por la tarde hizo mal tiempo y las chicas de la mañana no tenían clase por lo que repasamos las tablas de multiplicar mediante canciones e hicimos refuerzo y tareas con otros alumnos. Los niños que estaban libres realizaron un taller pintando con las niñas americanas y disfrutando de juegos con tizas en el patio. Mientras tanto, las chicas mayores realizaron un taller de costura y nosotros ayudamos con la traducción.

El viernes fue un día de lo más lluvioso. Día de sofá, peli, manta y pintar. ¡Lo habéis adivinado! Comenzamos el día ejerciendo de traductores acompañando a los voluntarios estadounidenses a arreglar la casa de los cochinos.

Realizadas estas labores, hemos vuelto al hogar para ayudar a los chicos con sus tareas. Las chicas mayores del centro acudieron de nuevo al taller de costura. Muchos otros de los niños del hogar estaban inmersos en la elaboración de una carta cuyo destinatario era Miguel Ángel Asturias, escritor guatemalteco que recibió el premio Nobel de literatura. Hemos pasado buena parte de la semana realizando dicha actividad, ya que para algunos ha resultado demasiado tediosa al casi no saber leer ni escribir. Otros han recibido nuestra ayuda con sus tareas de matemáticas.

Nos llama la atención el excesivo número de tareas que los alumnos tienen que hacer en casa comparado con el escaso número de días que acuden a la escuela. Hoy por ejemplo, la mayoría de los niños se han quedado en el centro, ya que los maestros tenían reunión…parece ser que esta situación es bastante habitual aquí, en esta semana ya ha ocurrido en varias ocasiones.

Por la tarde decidimos quedarnos en el centro cantando con el karaoke que pedimos prestado a nuestro colegio San José (H.H. Maristas) de Logroño. Los chicos han disfrutado mucho entonando canciones actuales e infantiles. Como ya había llovido demasiado, hemos cambiado de registro. Esta vez, ha sido el turno de Miliki y sus canciones de las tablas de multiplicar que tanta falta les hacen para repasar estos contenidos tan básicos. Mientras, Josué ha continuado con las labores de mantenimiento del hogar.

Por último y para finalizar el lluvioso día, hemos visto la película de Monstruos S.A. Mientras los niños se relajaban con el filme, hemos aprovechado para pintar un muro del hogar con una bonita imagen de San Francisco de Asís.

 

Voluntarios del hogar Nuestra Señora de Guadalupe en Santa Apolonia

Josué, María, Jaime y Carolina

Día del Carmen en Futuro Vivo- Guatemala

Este fin de semana salimos rumbo a Guatemala para celebrar el día del Carmen, patrona de nuestras anfitrionas, las hermanas Carmelitas de la Educación.

Celebran una gran fiesta con los habitantes, padres y niños de la zona donde está el colegio. El colegio está situado en la zona de Las Lomas, Guatemala. Comenzaron su proyecto hace 19 años y ya tienen en funcionamiento todo Infantil y Primaria.

No solo trabajan con los niños, también lo hacen con las familias para, entre todos, como dicen ellos, DAR VIDA. Una vida nueva a estos niños que corren el peligro de caer en manos de las maras o de la droga.

La educación es la única posibilidad que tienen de poder acceder a una vida mejor. Todos, Hermanas, profesores, padres, madres y niños forman una gran familia que luchan para salir de donde están.

No está siendo fácil. La educación que reciben es totalmente gratuita desde uniforme, libros, material escolar… Absolutamente TODO. Viven de la providencia, donaciones y venta de Chocolate y leche de soja que ellos fabrican en una pequeña cooperativa que han creado.

Celebran una gran fiesta con procesión, alfombras de flores, Eucaristía y una pequeña refracción y baile. El ambiente que se respira es familiar. Se palpa el cariño de TODOS POR TODOS. Tiene que ser una satisfacción enorme ver el fruto de tanto trabajo y malos momentos.

Sigue siendo difícil, pero con la energía y alegría que desbordan Savina, Cathy, Alta Gracia, Uti y el padre Jaime… TODO ES POSIBLE.

Nos vamos cargadas de su ánimo y sus ganas de CAMBIAR EL MUNDO.

GRACIAS POR DEJARNOS VIVIR ESTA EXPERIENCIA CON VOSOTRAS

NO PODRÍAMOS ESTAR EN UN SITIO MEJOR.

Érase una vez…

Érase una vez, en un pueblecito de Guatemala llamado Chichicastenango, dos niñas llamadas Bea y Silvia llegaron con mucha ilusión a ayudar a las monjitas de La Anunciata. Por las mañanas iban a apoyar a las maestras del colegio; Bea en la clase de preprimaria, con alumnos de seis añitos, y Silvia en primero de primaria, con alumnos de siete. Desde las ocho de la mañana hasta la una de la tarde, pasaban el tiempo en las aulas, disfrutando de los niños, aprendiendo de las maestras y aportando nuevas ideas cuando podían, con humildad y mucha paciencia y calma (en Chichi todo va a otro ritmo). Por las tardes, acudían al internado de las monjitas a ayudar a las alumnas mayores del colegio con sus tareas diarias y a jugar con ellas.

Bea y Silvia llegaron a Guatemala pensando que iban a aportar, enseñar, demostrar… Venían de Madrid y sabían mucho más que las maestras de Chichi. ¿Cuál sería su sorpresa cuando se dieron cuenta de todo lo que podían aprender de ellas, de sus alumnos y de las monjitas? Alumnos con familias desestructuradas, padres separados, el padre o la madre en los Estados Unidos, niñas violadas, niños con problemas de aprendizaje fruto de una malnutrición… ¿y cómo se lo tomaban? Les sonreían las veinticuatro horas del día, eran cariñosos, atentos, se preocupaban por ellas y su bienestar y hasta las animaban cuando ellas estaban más cansadas o apagadas en algún momento.

Cuando llegaban a casa con los hermanos Maristas, tras un duro día de trabajo en el colegio y en el internado, el ambiente era inmejorable. El hermano Jesús cantando a todas horas, el hermano José Luis haciendo de guía turístico y entrenador físico, el hermano Miguel Ángel, callado y observador, controlando que no les faltase nada y el hermano Marco, cariñoso y cercano, preocupándose de que Bea, Silvia y sus compañeros estuviesen cómodos y felices. El cuento no sería lo mismo sin Martina, la cocinera. La reina de la casa, la sonrisa permanente. Cantante, bailarina, humorista, diseñadora de moda, cocinera y sobre todo, amiga. Todos los hermanos, junto con el hermano Antonio, Pedro y Martina, hacían sentir a Bea y a Silvia en familia, en casa.

Bea ya os contará en otro cuento algo más de lo que sintió ella en esas dos primeras semanas en Chichi pero, de primera mano os digo, que Silvia entendió, después de un año trabajando en un colegio marista, muchos cursos de formación y muchas charlas sobre sus valores y modo de ser, lo que de verdad todo aquello significaba. Sencillez, cercanía, humildad… y sobre todo, fraternidad. Tanto las monjitas de La Anunciata como los hermanos Maristas le enseñaron que se puede ser feliz con muy poco, que ayudar a los demás, más si son niños, puede llenar una vida entera y que, aunque la vida en Chichi parezca pobre, aburrida incluso, tiene mucho que enseñarle a su rutina en su conocido Madrid. Se apoyan entre ellos y ellas, se quieren, se respetan, trabajan juntos y siempre con un único objetivo: La felicidad de sus alumnos.

Silvia solo estaba empezando a ver lo que ese pequeño pueblo y su gente podían enseñarle, pero lo que estaba claro era que la balanza iba a acabar desequilibrada. Su inquietud ahora era ¿qué podía darles ella que ellos no tuviesen ya? Lo material era importante, pero no imprescindible. ¿Su tiempo? Ellos también le regalaban el suyo. Ella tenía claro que su sonrisa, su cariño y sus ganas de ayudar eran un tesoro muy preciado que podía regalarles, y eso pensaba hacer. Iba a esforzarse por devolver, al menos, la mitad de lo que seguro iba a recibir de ellos. Aún quedaban tres semanas y el cuento solo acababa de comenzar…

Silvia Bové, voluntaria en Guatemala

Parábolas chapinas 4 -El tuc tuc

 

Ver en la calle que sube al arco del Quiché uno de esos grandes autobuses que llevan a muchas personas dentro y que van una velocidad que da miedo verlos, y a su lado surgir un intrépido tuc tuc que sortea los atascos y  los numerosos túmulos y se abre paso entre el tráfico intenso y enmarañado de Chichicastenango con una creatividad de recursos y giros intrépidos y arriesgados, es todo un espectáculo. Verlos pugnando en la misma calle me trae a la mente la historia de Goliat, el todopoderoso autobús, cuya fuerza de motor y su carrocería espectacular, que meten miedo al más pintado con sus bocinazos y con su múltiples luces de colores, y el frágil David, el tuc tuc que no tiene nada que hacer ante un golpe del bus y que parece que no va a poder subir la cuesta, pero que al final serpentea derrochando valor e imaginación por las callejuelas y te lleva antes a la parroquia de Santo Tomás, a la misa de la tarde.

Señor, haznos comprender y asumir que tu prefieres nuestra debilidad  a la prepotencia de los poderosos, porque así queda muy patente que con tu ayuda todo es posible en nuestras vidas.

ATM

Parábolas chapinas 3 – Las tortitas de maíz

¿Para qué sirve un grano de maíz? Para nada.

Pero si se junta con otros granos y lo molemos, pese al dolor de la destrucción de los granos, se convierte en harina.

La harina sola no sirve para casi nada, pero si la mezclamos con agua tenemos la pasta de maíz. La pasta de maíz es fea. Pero si la moldeamos a base de golpecitos tenemos las tortillas de maíz que, gracias al fuego, se convierten en unas deliciosas tortillas con las que nos alimentamos y recuperamos fuerzas para vivir con ilusión y pasión la vida que nos ha tocado vivir.

Unidad, esfuerzo, trabajo en común, comprensión, el calor del amor y la amistad hacen posible que nuestra vida siga adelante y seamos felices.

ATM

Nuestro día a día con los patojit@s

La escuelita

El lunes comenzamos una nueva aventura. Caminamos hacia la escuela  Los Regadíos con mucha ilusión y nervios por conocer a los patojos de primaria, con los que todas las mañanas íbamos a trabajar.

¿Cuál fue nuestra sorpresa? Nos acogieron con una fiesta de bienvenida. Todos los niños estaban felices y contentos por nuestra llegada. Los besos, sonrisas y abrazos no dejaron de estar presente en ningún momento.Los maestros compartieron una gran tarta agradeciendo el tiempo que vamos a dedicarles.

 

 

En esta escuela no solo se aprenden conceptos sino que se les prepara para la vida.

Cada día, nos damos cuenta que los niños son felices con lo que tienen y quieren aprender aún no teniendo luz ni libros para ello.

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Parabábolas chapinas 2 – Los frijoles

 

He mirado en la Wikipedia la palabra frijol, y a su nombre técnico (alubia en castellano) añade el adjetivo de “vulgaris,” es decir . Pero en realidad es uno de los cultivos más antiguos y más utilizado de la humanidad, que ha dado vida y salud a millones y millones de personas a lo largo de los siglos, pasando muy desapercibido, haciendo honor a su nombre de vulgaris.

Seguro que los frijoles entran muy poco en la “alta cocina”, y desde luego yo no los he visto en el concurso reciente de Master Chef de España, pero cada día son la base de la alimentación de millones de hogares del mundo, y a ellos le deben la vida y la salud infinidad de personas a lo largo de los siglos.

Podríamos decir que los frijoles son eminentemente maristas, porque practican a la perfección las virtudes a las que representan las tres violetas maristas: humildad, sencillez y modestia.

Estaría bien proponer al próximo Capítulo General marista que el alimento base de su dieta fueran los frijoles maristas.

 

ATM

 

Parábolas chapinas 1 – El maíz

La tradición maya dice que cuando el sembrador siembra el maíz en cada agujero en la tierra tiene que sembrar cinco granos de maíz para que la planta crezca fuerte y lozana.

¿Y por qué 5 granos de maíz?

El primero es para Dios, para que Él bendiga el esfuerzo del labrador y multiplique la cosecha.

El segundo es para el sembrador, para que vea recompensado el esfuerzo de su trabajo y con la venta de la cosecha pueda sacar adelante a todos sus hijos e hijas.

El tercero es para la familia para que tengan qué comer y sean muy felices viendo crecer a todos sus hijos e hijas en torno a la mesa.

El cuarto es para un pobre, para que, con su corazón solidario y generoso a su lado nadie pase hambre y todos convivan felices.

El quinto es para los pájaros. Porque Dios también se cuida de las aves del cielo y les da su alimento a través de las manos del sembrador.

Salió el sembrador, sembró los granos de maíz de cinco en cinco y cosechó gran cantidad de mazorcas con las que se hicieron miles de tortillas de maíz que alimentaron y dieron vida a muchísimas personas.

Confía siempre en Dios, trabaja, cuida de tu familia, se solidario, respeta la naturaleza y otro mundo será posible.

ATM

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