CTM Bouaké

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A pie de obra
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Colonia Champagnat en Bouaké
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Mujeres de hierro
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Encuentro voluntariado SED BOUAKÉ – SAKASSOU
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Duro de roer
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Desde el corazón de Costa de Marfil

A pie de obra

Seguimos en estas maravillosas tierras marfileñas, pero esta semana dejamos Bouaké y tomamos camino haca el interior de la sabana para colaborar en la construcción del centro social de Ayaou Sokpa. Durante los siete días que hemos estado en los poblados de la Presqu’ile, hemos compartido mucha vida con mayores y pequeños. A través del deporte, los cantos, juegos y danzas los alrededores de la parroquia de Nôtre Dame de la Recontiliation se han convertido en un espacio de risas y alegrías compartidas. En las horas centrales del día el trabajo ha sido intenso, hemos realizado tareas de pintura y albañilería en un edificio que ya va tomando forma y color a un ritmo imparable.

Sí, un ritmo marcado por el trabajo de los diez albañiles locales, pero también por muchas otras miradas y presencias que se detenían a pie de obra. Miradas curiosas de los lugareños cuya atención se centraba en cada brochazo o carretilla rebosante de tierra; presencia de las mujeres que traían agua del lago más cercano; miradas que, descubrían realidades complicadas e invitaban al diálogo; presencia de simples transeúntes que se convertían en comprometidos ayudantes; y, curiosamente, miradas de vendedores de pescado fresco del lago, o de cazadores de agutíes, roedores salvajes y un bocado exquisito en los platos africanos.

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Colonia Champagnat en Bouaké

Tras llegar a Abidjan, después de muchas horas de viaje desde España, nos desplazamos hasta Bouaké, un viaje que supuso el primer contacto con la realidad vigente aquí, en Costa de Marfil. Una calurosa acogida por parte de la comunidad de hermanos y el carácter de fraternidad de la gente local hicieron que desde el primer día los voluntarios nos sintiéramos como en casa.

Comienza la “Cologne Champagnat”, y más de 240 niños y niñas se benefician y experimentan, en palabras textuales de uno de ellos, “la amistad, el amor y la familia”. Deportes, danzas, juegos y actividades diversas unidas a la convivencia y al compañerismo hacen de este un verano especial para todos los que participamos en la Colonia Champagnat. Unido a todo ello, los profesores del colegio Champagnat de Bouaké aplican, como cada año, actividades nuevas que enriquecen su experiencia como docentes. Y para acabar el día… tareas de mantenimiento del colegio como pintura y arreglos varios. Y todo ello cobra mayor sentido con el lema que seguimos: “mucha gente, en todo el mundo, comparte su trabajo y dedican su tiempo poniendo, en ello, todo su corazón y dejando, así, una huella de fraternidad que enriquece la historia de los pueblos.

Grupo de voluntariado en Bouaké, Costa de Marfil

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Mujeres de hierro

Creo que cualquier voluntariado te cambia, ya sea un voluntariado a corto o a largo plazo, en tu ciudad, o fuera de tu país. El hecho de donar tu tiempo, y de conocer otro tipo de realidades, no creo que pueda dejar indiferente a nadie. En mi caso, que soñaba desde pequeña con ir a África, el hecho de haber venido a Costa de Marfil, ha supuesto un antes y un después en mi vida. La ha cambiado. Le ha dado un vuelco. Para mí, enamorada de África antes de pisarla, la vida cobra un matiz distinto después de haber conocido algún rincón de este continente. Porque ahí es donde he estado y ahí es donde estoy, sólo en un país de la inmensa y cautivante África. Mi rincón particular durante los últimos años ha sido Korhogo, una ciudad al Norte de Costa de Marfil que me ha hecho enamorarme de esta zona del continente; además, durante este año tendré la suerte de poder descubrir otra parte del país, la ciudad de Bouaké en concreto, segunda ciudad de mayor tamaño del país, situada en la parte central del mismo.

gymkhana-ultimo-dia-colonia-4Muchas veces me preguntan qué es lo que más me llama la atención de África, con qué me quedo de todo lo que he visto y vivido. Mi primera reacción a esa pregunta suele ser como la de un profesor que repite algo pacientemente a sus alumnos, respondiendo que aún no tengo la suerte de conocer toda África, ya que es un continente enorme, no un país, como desgraciada y erróneamente mucha gente piensa. Después, paso a reconocer que no soy capaz de hablar de una sola cosa. Porque todo aquí impresiona, todo es diferente, todo es nuevo, y el quedarse con un solo detalle se convierte en una laboriosa tarea. Hasta ahora. Si alguien me repitiera hoy esa pregunta, creo que sí sabría decir lo que más me llama la atención. Sus gentes. Más en concreto, sus mujeres.

Siempre me he considerado una admiradora de la mujer, de su capacidad de lucha, de su fortaleza, de su entrega, de su carácter dulce pero fuerte a la vez. Y aunque en los últimos años, desde mi primera visita a Costa, ese sentimiento no había hecho más que crecer, no ha sido hasta este verano cuando he alcanzado mi más absoluta admiración y respeto por ellas. Doy gracias a Dios por ser de un país y de una época que valora a sus mujeres, y que trata de llegar a esa igualdad tan esperada. Doy gracias porque he crecido valorando su figura, porque me han enseñado a ver que tienen uno de los trabajos más bonitos pero más duros, que son madres a la vez que amas de casa, que además de educar a sus hijos, trabajan, y que hay pocas cosas que no puedan hacer. Nos han enseñado a verlas casi como heroínas, y por eso doy gracias, sobre todo hoy. Sobre todo ahora que conozco mejor cómo viven tantas mujeres su día a día. Quizás se parezca a cómo solían vivir las mujeres hace décadas en nuestro país, pero como nuestra memoria es corta y sólo nos quedan relatos lejanos de esa época, poco conozco yo de esos días, y nada como vivirlo y verlo en primera persona para quedar impresionada.

Por un periodo de tiempo pude vivir como ellas. Aunque fue de manera temporal y bastante más light, ya que, por ejemplo, no tenía media docena de niños a mi cargo, marcó cada fibra de mi cuelos-peques-del-barrio-1rpo y de mi ser. Para que se entienda mejor, dejadme contar todo el trabajo que conlleva la vida de una mujer marfileña media (siempre digo que no se puede generalizar, pero aunque éste es sólo un ejemplo y hay situaciones distintas, me atrevo a decir que ésta es una realidad para la gran mayoría de ellas, tanto marfileñas, como africanas). Muchas mujeres, la mayoría en estas tierras, trabajan en el campo durante toda la jornada, pero antes de ir a realizar esos costosos trabajos que las mantendrán agachadas y dobladas por la mitad durante todo el día, tienen que ir a coger agua cada día. Agua que utilizarán para cocinar, beber, limpiar los platos y cacharros varios, lavar la ropa, limpiar la casa y para lavarse toda la familia (familias que en muchas ocasiones incluyen primos, sobrinos o vecinos). Litros y litros de agua que tienen que ir a buscar a pozos comunitarios, a veces lejos, a veces, con suerte, cerca, para abastecer las necesidades de todas las personas que forman sus numerosas familias. Después de haber recogido esa agua tan valiosa, comenzará la larga tarea de cocinar para tantas personas, encendiendo primero el fuego de carbón y leña. Este gesto que puede parecer simple y que para ellas es innato, a mí ya se me antoja una ardua tarea, acordándome de las barbacoas con mis amigas, en las que tardábamos horas en encender el fuego, si es que lo conseguíamos y no teníamos que pedir socorro para que alguien nos ayudara. Una vez encendido el fuego, se dispondrán a preparar la comida y la cena, algo que no les llevará menos de 3 horas, porque además de hacerlo, lo hacen de manera muy elaborada y para muchos. Al volver a casa de sus trabajos varios llegará el momento de lavarse y lavar a los peques, de cenar y darles de cenar, de lavar los platos y cacharros y de acostarles. Además, todavía encuentran tiempo para lavar la ropa de toda la familia a golpe de nudillos (desgastados los míos después de lavar sólo mi ropa, los suyos, en cambio, ya acostumbrados), limpiar la casa, ir al mercado, cuidar de sus hijos, educarles, ir a la Iglesia o a la Mezquita… Todo eso sin contar los días de colegio, en los que tendrán que ir a dejar y a recoger a los más pequeños.

O sus días tienen más de 24 horas y sus cuerpos se recargan cual baterías por la noche, o yo no entiendo nada, porque de verdad que no sé de dónde sacan el tiempo, la fuerza y el arroje para hacer to-do-lo-que-ha-cen y para hacerlo encima con una sonrisa en la cara. Son duras, no se achantan, y su fuerza dura infinito. Ciertamente, son mujeres de hierro donde las haya.

¿Y quieren saber quién les ayuda a realizar todas estas tareas? Las niñas de la familia. Las que sacarán adelante al país. Las que cargan a sus hermanos pequeños cuando ellas mismas aún no levantan dos palmos del suelo. Las que en muchas ocasiones tienen que dejar las escuelas para ayudar a unas madres que no dan para más. Ellas son, por suerte o por desgracia, las futuras mujeres de hierro. Y si tengo que quedarme con algo, me quedo con ellas, las de ahora y las que vendrán, las verdaderas mujeres de hierro.

Lourdes Martínez Moreno

Voluntaria de SED en Costa de Marfil

Encuentro voluntariado SED BOUAKÉ – SAKASSOU

Este fin de semana en Algemesí, se reunieron voluntarios y voluntarias de los Campos de Trabajo de SED en Booaké – Sakassou, en Costa de Marfil. El grupo celebra los 20 años ininterrumpidos de colaboración solidaria con aquella región del centro del país marfileño. Incluso se mantuvo la presencia de estos voluntarios y voluntarias en Costa durante la guerra que del año 2002 al 2011 sufrió el país.

Pasan de 120 las personas que desde la delegación de SED en Mediterránea han viajado a colaborar en el desarrollo de aquellas tierras africanas de la zona del lago de Kossou. El abanico de actividades y trabajos desarrollados ha sido amplio: Sanidad, Educación, desarrollo social…

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En un ambiente de familia hemos compartido recuerdos, experiencias… y sobre todo la ilusión de seguir comprometidos en acompañar a nuestros amigos marfileños en su camino de mejora social y de desarrollo en la medida de nuestras posibilidades. Para ello, en colaboración con SED, seguiremos colaborando en los Campos de  Trabajo. La idea es establecer un grupo de voluntariado permanente en  la zona de Valencia que ayude en coordinación con la delegación de  Mediterránea, en las actividades que SED promueve en esta zona de la  región Valenciana.

 Javier Salazar,

Director ONGD SED 

Duro de roer

Desde Costa de Marfil, nos llega una buena noticia. A través del proyecto de emergencia que la ONGD SED tiene en distintas poblaciones del país, se ha procedido a la intervención quirúrgica de un menor que acarreaba problemas en los huesos de una de sus piernas desde hacía tres años. El director de SED nos cuenta su historia:

… duro de roer.  Se dice cuando hablamos de huesos ¿no? Pues, perdón por la frivolidad, ahí va una de huesos. Como todos los días, como durante muchos años… nuestro equipo sanitario durante el Campo de Trabajo recorre poblados dispensando asistencia sanitaria primaria allí donde no hay presencia de sanidad pública. ¿Una rutina? No, imposible. El dolor y tragedia de los que nos llegan mantienen nuestro ánimo despierto y el corazón encogido. Así era en esa mañana en Apiekro. La sala de consulta la habíamos instalado en la capilla del poblado. Los sanitarios atendían a los enfermos y otros curábamos heridas. “normalidad” hasta que llega alguien que nos dice: aquí hay un niño que tiene un tumor en la pierna.

operado-1Cierto, allí estaba con la pierna vendada. Unas telas por encima y hojas debajo. Despejada la herida un bulto negro era todo lo que se veía. El niño tendría 4 años. Había llegado caminando aduras penas y mantenía la compostura: nada de lloros. Rociada la zona con líquido desinfectante, sorpresa. Desaparece todo lo negro y queda una herida a medias cicatrizar pero… de ella sale una estructura cilíndrica. ¿Es una rama que está clavada en la pierna? Pues no, es el hueso que sale de ella. Tenemos una fractura abierta … nos dice la familia que lo lleva así ya muchos meses. ¿y no ha habido septicemia general? El hueso aparece por dos zonas. ¿será milagro de la medicina tradicional?

Todo ello estaba recubierto de una pomada hecha de grasa vegetal y un polvo negro de los que se usan tradicionalmente. Se hizo la primera cura y se han buscado los medios para que pueda ser operado en la capital. Decíamos duro de roer, pues… la verdad que es muy duro de entender, pero que muy duro de asimilar que un niño pase meses y meses con el hueso fuera, ya seco… y no haya nada que hacer. Al niño un monumento, y ¿a la familia?, y ¿a la sociedad?… Para todo ello y por todo ello, está claro que tiene sentido nuestra solidaridad.

Javier Salazar

Director de la ONGD SED

Desde el corazón de Costa de Marfil

Compartimos los momentos de encuentro con el pueblo baulé, tras más de 25 años de trabajo juntos

Nous partageons les moments de rencontre avec le peuple baoulé, après plus de 25 ans de travail ensemble

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