Archivo3 agosto, 2018

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Últimos días en Orore
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Me siento agradecida

Últimos días en Orore

Los voluntarios de Orore estamos a punto de terminar nuestra experiencia en Kenia y queríamos escribir un último “post” para trasladaros nuestras sensaciones e impresiones. Muchas han sido las actividades que hemos hecho con los alumnos de los colegios que hemos visitado y con los vecinos de la comunidad: manualidades, actividades artísticas con los peques, talleres y juegos digitales, pirámides alimenticias para educar en hábitos nutricionales, cine de verano, formación digital en el entorno google y aplicaciones 2.0, manejo de tablets, torneos deportivos, jornadas gastronómicas, y alguna otra cosa que seguro que se nos olvida…

La verdad es que hemos disfrutado de una experiencia única, conociendo un país totalmente diferente al nuestro en todos los sentidos, y a personas inolvidables, que nos han acompañado en nuestra aventura y de las que guardaremos un grato recuerdo. Nos marchamos con la sensación de haber trabajado mucho durante este mes intenso, pero también con el convencimiento de que los recursos son escasos y de que todo lo que se haga aquí es poco. También vemos que existen problemas estructurales en la sociedad y en la economía que impiden el avance y el desarrollo en algunos aspectos, por ejemplo en cuanto a la igualdad de género, la escolarización o el mantenimiento de las infraestructuras. Son experiencias que hemos vivido en primera persona, que hemos hablado con algunos kenianos/as y que nos han motivado todavía más para desarrollar nuestra labor aquí.

Viendo en el horizonte el final de nuestro viaje, ayer decidimos realizar una fiesta intercultural España-Kenia para despedirnos de los vecinos de Orore. Ahora mismo terminamos de escribir este post mientras vamos ultimando nuestras maletas para preparar nuestro trayecto a Nairobi mañana, última parada antes de regresar.

Oriti uru!

Me siento agradecida

Han pasado varios días que no os cuento nada, pero la experiencia de hoy ha sido maravillosa, por lo que es precioso y preciso compartirla. He estado en una reunión con madres sin suficiente solvencia económica de esta zona de Mulungushi que tienen a sus hijos e hijas en el colegio de St Paul´s Secondary School. Los hij@s de estas madres son alumnos becados por la ONGD SED (Solidaridad, Educación, Desarrollo) para que puedan continuar con sus estudios. En otras palabras, estos niñ@s pueden seguir estudiando por los fondos y aportaciones voluntarias de muchas familias de España que, periódicamente, ingresan una cantidad, la que sea. Ha sido un honor ver las caras de felicidad de esas madres que entienden la importancia de la educación, están orgullosas de que sus hij@s vayan a la escuela secundaria y se acerquen un poquito más a un posible trabajo digno.

En un intento también de compartir parte de la situación económica actual para muchas familias españolas, les he explicado a las madres cómo algunas de estas familias hacían un esfuerzo por seguir manteniendo su donación a SED -y muchas otras a diferentes ONG que también hacen verdaderas labores sociales-. Y me han respondido en bemba -el idioma de la zona- con una inmensa gratitud porque, como dijeron literalmente, “es de aplaudir que haya gente que quiera financiar los estudios de hijos que no son los propios”. En mi opinión, desde Europa también podemos aprender mucho de la sencillez y gratitud de estas madres.

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