Archivo18 julio, 2018

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Aprendiendo
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¡Echándole ganas!
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Sabor a felicidad
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Muchas experiencias en una

Aprendiendo

Hace ya más de una semana que empezamos con nuestras actividades en Chichicastenango, tanto en el ITECK como en La Anunciata. Nuestra labor consiste fundamentalmente en complementar las clases de ciertas asignaturas, así como dar clases de refuerzo que los propios estudiantes nos piden. Es un trabajo duro y, en ocasiones, algo frustrante, porque nos cuesta adaptar nuestro nivel de exigencia al de aquí y entender que la situación que traemos es radicalmente diferente a la que tienen. Hay varios aspectos que dificultan el aprendizaje, entre ellos encontramos que para muchos estudiantes el castellano no es la lengua materna y tienen una coyuntura familiar complicada o grandes carencias académicas fruto de una educación básica muy deficiente.

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¡Echándole ganas!

“Los recursos es lo que más falta.” Cuando este problema está solucionado por personas que quieren ayudar mediante una beca, “teniendo voluntad, yo me comprometo a dar lo mejor de mi para ser algo en la vida. En la mecánica tengo que tener voluntad y echarle ganas, porque me gusta mucho.”

“Quiero agradecer a las personas que me han dado la beca por darme su confianza, porque no todos tienen esa capacidad, y si la tienen, no todos tienen la voluntad de ayudar a los demás.”

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Sabor a felicidad

Entre polvo y hojas secas finalizamos la jornada del domingo sentadas debajo de un porche que ya hemos hecho nuestro. El sol zambiano se pone de color rojo mientras mentalmente repasamos nuestra primera semana de aterrizaje en la comunidad de Mulunghusi, Zambia, que nos acoge.
Escuchamos al hermano Mansoa arrastrar los pies por el corredor. A las seis y media se cena y en un baile de sobra conocido nos vamos incorporando para acompañarle en torno a la mesa.
La jornada diaria transcurre con lentitud, el “ritmo zambiano” lo llaman. No tenemos nunca claro si somos nosotras las que llegamos antes o aquí el tiempo se ralentiza.

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Muchas experiencias en una

Llegamos el domingo 24 de junio a un nuevo país para los cuatro. Tras una jornada de adaptación y organización del material, comenzamos nuestro trabajo en el colegio Our Good Mother – Maristas Edelvives, en Ashalaja, a las afueras de Accra, la capital de Ghana.

Dividimos nuestro tiempo en una primera semana de actividades deportivas y recreativas, y una segunda de manualidades y creatividad; compartiendo dos clases con cada grupo.

Nuestro primer contacto con la educación ghanesa fue a través del deporte con las clases de Primaria. Tanto el alumnado como el grupo de voluntariado disfrutamos haciendo estiramientos, carreras de animales, jugando y cantando a coro.

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