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Este espacio de la web de SED nace con la vocación de ser un PUNTO de ENCUENTRO y de PARTICIPACIÓN de todas las personas que colaboran y simpatizan con SED desde el voluntariado, la colaboración económica, el trabajo en los colegios, como socios o simplemente como amigos y seguidores del trabajo solidario que SED realiza en España o en los países de SUR.

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“Vamos caminando, aquí se respira lucha” Latinoamérica (Calle 13)
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Campo de Trabajo de SED en Korhogo
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Mirar a través de otros ojos y abrir el corazón
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“Y donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo será mi pueblo”
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9 de marzo: Día Solidario en el Colegio Auseva
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Grandes corazones en Koni, Costa de Marfil
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200 y + ferias de solidaridad
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Volver
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200 y + mensajes solidarios
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Mujeres de hierro

“Vamos caminando, aquí se respira lucha” Latinoamérica (Calle 13)

Ya son tres meses los que han pasado desde que comenzó esta gran aventura y seguimos caminando. Caminado y viviendo entre sonrisas, ganas de aprender, ojos limpios de prejuicios y mucho amor. Amor que nos demuestran día tras día especialmente los favoritos de Dios, los más pequeños y los adolescentes con los que crecemos en cada encuentro que tenemos con ellos.

Como ya adelantamos en la primera carta, al llegar nos propusieron ser los coordinadores de las tutorías del colegio Marista San José, algo así como el Equipo de Orientación. Para nosotros fue una gran suerte y a la vez un gran reto ya que los colegios Maristas, son los únicos en la zona que cuentan con una hora a la semana dedicada a tutoría y otra al acompañamiento de los alumnos y alumnas por parte de los tutores y las tutoras.Para nosotros es un regalo ver la entrega de los docentes a sus grupos, ellos lo hacen más fácil. Pasito a pasito en primaria seguimos detectando y valorando dificultades de aprendizaje para después reforzarlas en pequeños grupos. En secundaria la labor sigue enfocada al acompañamiento personal de los jóvenes dada las realidades tan duras que se presentan en ocasiones (violencia, abusos, malos tratos, machismo…), que lógicamente repercuten negativamente en su rendimiento académico. Una buena compañera y amiga nuestra nos soltó hace unos días dos frases que nos hicieron reflexionar mucho y que resumen muy bien esta realidad de la que os hablamos: “trabajamos con niños y niñas huérfanos con padres vivos”y “no desesperéis ya que los malos comportamiento y desorden son gritos de auxilios de nuestros alumnos”.

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Gracias a Dios estas no son todas las realidades, también realizamos otras tareas dentro de este maravilloso colegio. En la pastoral colaboramos con la formación de catequistas y en las diferentes actividades programadas. El grupo de catequistas son ejemplo de compromiso y cariño por el cole y su mensaje. También estamos dando pasos con un nuevo grupo de teatro en que algunos chicos y chicas demuestran las ganas por aprender y superarse en este ámbito.

Fuera de nuestro entorno Marista, colaboramos con el Colegio de Educación Especial San Francisco de Asís, un centro relativamente nuevo, en el que evaluamos y valoramos, pero sobre todo disfrutamos muchísimo cada vez que cruzamos sus puertas.  A nivel local colaboramos con la Red, un conjunto de asociaciones que trabajan activamente por defender y garantizar los derechos de mujeres, niñas, niños y ancianos/as.

Si bien nuestra tarea aquí es colaborar como educadores y compartir sin dejar de crecer como personas, no podemos olvidar lo que somos, un matrimonio normal y corriente. Sinceramente y teniendo una visión global de lo que estamos realizando, ha sido difícil no caer en la idea de una solidaridad “mal entendida” en la que predomina el asistencialismo y compadecer en vez de “padecer con”. Esta idea dista mucho de lo que nosotros entendemos por una verdadera Educación para el Desarrollo en la que se nos invita a “mirar, padecer con, actuar y transformar”. Se trata de mantener una actitud constante y activa hacia la justicia y la dignidad humana. Somos nosotros como ciudadanos de a pie los que tenemos el poder y la capacidad para hacer de este Mundo un lugar más justo, ya sea desde Sevilla, Zafra, Sahara o Bolivia. Si en nuestros actos no se respira un aire nuevo y fresco debemos seguir dando pasos para salir de nuestra zona de confort y no quedarnos como meros espectadores.

WhatsApp Image 2017-04-24 at 21.36.01Así nos encontramos, inmersos en un camino hacia nuestro origen más verdadero que, solo es posible, con un encuentro directo con esta realidad que nos toca, nos conmueve y sin duda alguna nos transforma.

Todo esto sin duda alguna no lo conseguimos solos. Somos afortunados de recibir, además de todo el cariño de acá, todo el cariño, amor y animo de allá. Nuestros amigos y familiares se hacen presentes en nuestro día a día y eso, sin duda alguna nos llena de energía y fuerza.

Aquí no huele a azahar, no huele al perfume de mi hermana, ni a la casa de mi madre. Hace tres meses que, como dice la canción, respiramos azul clarito. Aquí se respira decisión, miedo, entrega… aquí se respira lucha”.

Elisa y Jose, voluntarios de larga duración en Bolivia

Campo de Trabajo de SED en Korhogo

Mi nombre es Carlos, y este verano tuve la oportunidad de formar parte del campo de trabajo de SED en Korhogo (Costa de Marfil).

Durante casi una década he participado en actividades con niños en Maristas-Murcia/Alicante, y mi deseo era seguir trabajando en ese área, y descubrir a la vez una cultura completamente  diferente a la nuestra.

Los días previos, intenté informarme y hacerme una idea de la gran diferencia cultural que iba a encontrarme durante el viaje. A pesar de ello, cada cosa que vi aquellos días me sorprendía más que la anterior.

Taller-danza-Korhogo1Tratándose de un país del Tercer Mundo, había previamente asumido que iba a presenciar muchas escenas y situaciones desagradables. Muchos aspectos negativos de aquellos lugares, como el hambre, la falta de higiene y agua potable, o la escasa seguridad y disciplina. A ellos se sumaron otros, como la falta de un servicio tan fundamental como la recogida de basuras, de personal cualificado y recursos en los hospitales, dispensarios, infraestructuras y colegios o de información y educación en temas de sanidad e higiene etc. En definitiva, todos aquellos aspectos en los que puede hacerles falta nuestra ayuda.

Sin embargo, lo que para mí resultó más inesperado fueron la infinidad de aspectos positivos y fascinantes de su cultura. La increíble acogida por parte de todo el mundo dentro de la ciudad, el ímpetu que mostraban los niños por hablar y jugar con nosotros, la alegría de los adultos al recibir un simple “bonsoir” y una sonrisa de nuestro lado, la disponibilidad de los animadores para acompañarnos cada día y echarnos una mano en la ciudad, la alegría de la gente a pesar de sus innumerables carencias, el ritmo de su música y sus bailes en cada rincón de la ciudad.

Es verdaderamente impactante lo agradecidos que son ante el mínimo gesto. Cada día, inevitablemente, comparábamos nuestras culturas en cuanto a la manera de valorar las cosas por parte de unos y de otros.

Fui a Costa de Marfil con el objetivo de enseñar, y volví con la sensación de haber aprendido mucho más de lo que enseñé.

Carlos Castillo, voluntario de SED en Costa de Marfil

Mirar a través de otros ojos y abrir el corazón

Este verano inicié por segundo año una experiencia de voluntariado misionero, a través de la ONGD SED Solidaridad Educación y Desarrollo en una pequeña ciudad situada al oriente de Bolivia: Roboré.

Muchas veces me he cuestionado si hay muchas cosas que podemos transformar en el día a día de nuestro entorno más próximo, comenzando por nosotros mismos y por nuestras comunidades, y que tiene que ver con cambios en el estilo de vida y de mirar a través de otros ojos.

Durante un año, te preparas para lo que supone un encuentro con el otro y con uno mismo a la vez. Donde con mucho cariño programamos junto a un grupo de voluntarios/as las actividades para realizar con los niños/as, con madres, profesores y con lo cotidiano de tres pequeñas comunidades campesinas (Limones, San Pedro y Los Sotos).

Este tiempo de encuentro me ha permitido no solo reconocer y reconocerme, sino descubrir la relación que nos une, su dignidad. Descubrir el camino de la sencillez, la alegría y la libertad. Hemos pasado miles de horas de talleres, formación, encuentro, risas, etc., pero sobre todo hemos sido capaces de seguir tejiendo esa red que da sentido a nuestra forma de vivir, producir y consumir.

No voy a poder olvidar los miles de abrazos de esos niños/as que camina varios kilómetros al día para llegar a la escuelita, de esas madres trabajadoras y luchadoras que sueñan un mundo más justo y humano y de todas esas familias con las que hemos compartido la mesa y el pan.

Imagen22Uno de los elementos más significativos en todo este tiempo ha sido la espiritualidad profunda, el diálogo con la realidad y con las comunidades de Bolivia (Los Sotos, San Pedro y Limones). Espiritualidad acompañada por los Hermanos Maristas de Roboré, que llevan más de 50 años transitando esos caminos de tierra, por donde apenas camina nadie.  Una espiritualidad de ojos abiertos, encarnada y esperanzada, en diálogo, escucha y con el camino de fe tantas comunidades en clave de Derechos Humanos, formación, acompañamiento pastoral, educación…

Es necesario seguir dando voz a estos pueblos que nos alertan e interpelan, donde hay un modelo que genera ganadores y perdedores, porque los perdedores no tienen lugar, son descartados sin derecho a nada.

El trabajo que nos queda por delante es largo y profundo, es momento de transformar y transformarnos, de abandonar gradualmente nuestro individualismo material, para pasar a construir una sociedad más justa global y solidaria y es tiempo de abrir el corazón.

José Ortiz, voluntario de SED en Bolivia

“Y donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo será mi pueblo”

Desde que aterrizamos en Bolivia, hace ya más de un mes, o más bien desde que en nuestro proyecto de pareja empezó a latir con más fuerza la idea de vivir esta experiencia, hay una realidad que ha marcado todo el proceso y no es otra que la de querer vivir, sentir y compartir nuestro tiempo tal y como lo hacen en este bello rincón del mundo llamado San José de Chiquitos.

¿Miedos e inseguridades? Todos los que quieras y alguno más, pero,¿acaso los pasos importantes en nuestras vidas no provocan ese temblor de piernas y nudo en el estómago? No era la primera vez que como pareja nos presentábamos ante una situación nueva e importante en nuestras vidas, pero como siempre algo en surgía en nuestras conversaciones y sobretodo en nuestros sentimientos, la enorme confianza de que todo iba y va a salir bien. Con esa confianza y el enorme cariño y respaldo de los nuestros, se concretó todo, hicimos las maletas y aquí estamos.

Y llegamos, llegamos a Bolivia, al final se hizo realidad ese castillo en el aire, mi compañera del alma y yo, en el país que me ha visto crecer en muchos aspectos, camino de formar parte de una comunidad laica y vivir en mi querido San José de Chiquitos. Cuántos sentimientos y todos buenos. Es momento de reencuentros y de mostrar gratitud por tan buena acogida y también momento de papeles y planificaciones de lo que sin duda será un año que como dice Eli “nos marcará para toda la vida y se lo contaremos a nuestros hijos”. Nuestra “nueva” familia tomaba forma y empezó a caminar con el mejor de los recibimientos por parte de Andrés, Eloísa, Andrea y Leonie y así viajamos hasta San José.

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Nuevo amanecer, nueva casa, aquí viviremos y este será nuestro pueblo desde esa nueva mañana de primeros de febrero hasta, si Dios quiere, finales de curso. Tocaba deshacer maletas, acomodar la habitación y ¡a disfrutar! Desde que llegamos, son incontables las sonrisas y muestras de cariño que recibimos. Cada reencuentro me hace sentir más en casa y todo eso positivo hace que los momentos de dificultad en la adaptación sean más llevaderos.

Nuestra función en el cole será acompañar a los profes, alumnos y familias desde la orientación escolar y las tutorías. Somos unos “suertudos” y eso nos llena de felicidad. Poder compartir con los chicos y chicas de secundaria sus inquietudes, miedos, éxitos y trabajar hombro con hombro con los alumnos y alumnas de la primaria que más dificultad presentan, es un auténtico regalo. Aprendemos cada día que pasa y los nuevos proyectos y colaboraciones no paran de surgir.

Sin duda alguna si esto es más fácil es por el ejemplo de todas las personas que vamos conociendo en nuestro día a día que viven con una mirada de amor hacia el que tiene al lado, hermanos, profesores, voluntarios y nuestra comunidad. Aquí se vive y respira el compromiso compartido y la esperanza de que un mundo más humano es posible a pesar de todas nuestras limitaciones. ¿Qué sueño despierto? Si es verdad, pero qué ganaríamos si nos quedamos con lo negativo.

Me gustaría terminar esta primera “carta” dando gracias. Unas gracias muy especiales por nuestras familias, amigos y compañeros de trabajo que tanto se interesan por nosotros, la distancia en mucho más llevadera con vuestros mensajes y apoyo. Pero en especial gracias a vosotros, a nuestros padres y hermanos. Sin vosotros, sin vuestro apoyo incondicional y sin vuestra educación dada en todos estos años, no estaríamos respirando este aire nuevo que nos inunda de felicidad y nos llena de una vida nueva que estamos seguro nos acompañará siempre.

 

José A. Paredes Moreno, voluntario de SED en Bolivia

9 de marzo: Día Solidario en el Colegio Auseva

     El pasado 9 de marzo, hemos dedicado la jornada a celebrar en comunidad la semana SED, organizando charlas, talleres, actos de agradecimiento al personal del centro, visionado de películas, deporte solidario, venta de productos de comercio justo, realización de Mannequin Challenge…. y muchas más cosas. Ha sido una jornada estupenda en la que también hemos compartido buenos momentos comiendo todos juntos en el patio nuestro Bocata Solidario. Esperamos ya con ganas la llegada de la siguiente Semana SED!!IMG_20170309_122533

Grandes corazones en Koni, Costa de Marfil

Este año ha sido la segunda vez que he tenido la experiencia de CTM en Costa de Marfil.  Cuando volví de allí, la primera semana, no podía dormir bien y eso que volvía a mi cama y a mi casa, pero no podía dejar libre la mente de todo lo vivido allí, toda la noche tenía la cabeza llena de pensamientos de aquellas tierras, de aquellas gentes, de todo lo vivido.

Este año la experiencia ha sido diferente a la del año pasado, pero igual o más de enriquecedora para el alma y para el cuerpo.

IMG_0384Llegué con mi grupo, de gente extraordinaria, con mis hermanos Pencho y Fede, con Lulu, Carmen, Paula y Carlos. Nos recibieron, como siempre los hermanos de la comunidad de Korhogó, que lo dan todo para que nos sintamos como en nuestra casa, el hermano Poku viaja hasta Abidjan para recogernos y trasladarnos hasta nuestro barrio de allí “le Petit Paris”.

Allí en el colegio se realiza la colonia con los niños del barrio, que también nos reciben a los voluntarios con todo cariño, los monitores que ayudan a realizar la colonia y todas las personas que participan en su buen desarrollo, profes, cocineras… Mis compañeros se quedaron en la colonia, pero yo este año llevaba otra misión.

He estado en el dispensario de las Hermanas de la Anunciación, en Koni. Allí he llevado a cabo mi trabajo como enfermera voluntaria, he estado pasando consulta, la mayor parte del tiempo ha sido con niños. Hay un niño que me ha tocado el corazón, se llama Seydou, tiene 4 años, está desnutrido, es la segunda vez que se queda en el centro de nutrición para intentar recuperarlo, su madre está enferma en su poblado y lo que me ha marcado es que después de 30 años de enfermera y muchas cosas vividas, es la primera vez que veo en la cara y en los ojos de un niño el no tener ganas de vivir, la tristeza de no encontrarse bien y no tener fuerzas para seguir luchando, nunca se me olvidará.

He venido llena del Amor de Dios que me ha dado esta comunidad de hermanas, Sor Rosalba, Sor Consuelo y Sor Jossianne, con las que he vivido plenamente en comunidad, he comido, he trabajado y he rezado todos los días con ellas. Me han dado todo su cariño y hemos compartido alegrías y penas, ya que en enero perdieron en un accidente a sus dos hermanas que llevaban allí más de 30 años.

El mismo amor y cariño hemos compartido todo el grupo con los hermanos maristas de la comunidad de Korhogó, con los que también he convivido unos días y los días que he estado con todo el grupo han sido especiales, pues allí todo se hace más sentido y más intenso.

No quiero olvidar a todos los amigos marfileños, que los conocí el año pasado y he vuelto a reencontrar este año, siempre con el corazón abierto a recibirnos. Y un placer compartir este rato de la vida con los hermanos maristas Pencho, Fede y José Luis Elías, gran ejemplo para nosotros. Comunidad de hermanos de Korhogó, comunidad de Hermanitas de la Anunciación, gracias por todo lo que recibimos de vosotros y por tener siempre las puertas abiertas.

Dori Muñoz, voluntaria de SED en Costa de Marfil

200 y + ferias de solidaridad

Del día 22 al 26 de febrero, tanto la ONGD SED como la Obra Social Marista de Alcantarilla, participaron con dos stands en la Semana del Voluntariado organizada por la UCAM (Universidad Católica San Antonio de Murcia).

De esta forma, los Maristas de Murcia hemos podido dar a conocer el trabajo de la ONG SED que como principal misión tiene concienciar de las necesidades de los pueblos del Tercer Mundo y en estos momentos también tiene presencia con proyectos en el Cuarto Mundo. A la misma vez, la Obra Social Marista de Alcantarilla, ha presentado la labor social que desarrolla con niños de 3 a 5 años y jóvenes de 16 a 29 de la comunidad gitana del Barrio San José Obrero.

Aprovechamos para agradecer a todos los voluntarios, padres, grupo Scout y demás miembros de la familia marista murciana que han colaborado en estas jornadas, su entrega y dedicación e invitamos a todos aquellos que quieran, siguiendo el espíritu de Marcelino, realizar un servicio a que participen en los proyectos solidarios que se están desarrollando, para que continuemos siendo un referente en 200 y + ferias solidarias.

Andrés Manzano

Volver

Se cumplen casi dos meses desde que aterricé en España, y …¡cómo cuesta volver!, sobre todo con las Navidades de por medio que agrandan las desigualdades entre un país y otro. Y digo yo, ¿no podríamos cenar arroz y pollo, como hacen en Chibuluma por Navidad, recordando a otras personas que no tienen nuestra suerte y dando mayor importancia a la familia y no a la comida o los regalos?

Perdonadme por no haber escrito en las últimas semanas de mi estancia en Chibuluma. Estaba apuntado en mi lista de tareas pero era algo que me costaba, porque tenía que admitir que el final llegaba… Era como escribir una carta de despedida, y no quería. De hecho, reflexionando ahora, nunca llegué a despedirme de verdad, porque cuando me fui sabía que iba a volver y ahora sigo con el mismo sentimiento, intentando organizarme para volver. Por eso no tengo la sensación de estar triste o echar de menos, me siento más bien lenta, muy tranquila, desubicada en muchos sentidos y perdida en otros, pero soñando con el día que vuelva y poder disfrutar de nuevo del camino al cole y ver todas las mejoras del proyecto.

El proyecto del colegio de Twayuka sigue en marcha, ya le queda muy poquito para finalizar y desde el St. MarcellinsSkills Centre trabajan para acabarlo pronto. Quedan alrededor de 10 pupitres por arreglar de los 74 presupuestados, las mesas y sillas del profesorado y los cristales de las ventanas (los marcos ya están colocados). Os quiero compartir una de las fotos que nos han enviado y más ilusión me ha hecho:

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No es solo el ordenador y la impresora, esta foto significa:  ¡electricidad en el colegio! Mrs. Mulenga, la directora, me  dice que los profesores están encantados y se van turnando  para usarlo. Otro de los retos cumplidos más bonitos son las  200 mochilas que se han cosido en el Skills y que los chavales  han pintado. Lo normal en Twayuka es llevar una bolsa de  plástico (de una tienda, o la del pan bimbo) para guardar los  cuadernos, gracias al proyecto el alumnado de 1º, 2º y 3º  tienen nuevas mochilas, el resto… a ver si se pueden  conseguir este año…

IMG_20161129_091941 Muchas veces me sorprendo pensando en lo que estarán  haciendo ahora, o si yo estuviera allí ahora tendría clase de…  Todo voluntariado marca, los que lo habéis probado, lo  sabéis. Si a eso le sumamos que África engancha y que vives  allí durante 9 meses sin ningún problema de salud ni de nada  (problema de verdad con su significado, no eso que nos  creamos nosotros mismos para complicarnos la vida)…  ¿quién va a querer volver? Nadie quiere volver cuando es feliz  en un lugar, y yo lo he sido. 9 meses allí da para mucho, para  vivir y soñar con ellas, para compartir y convivir, conocer costumbres y culturas, sentirte parte de ellos, supongo que esa es la mayor diferencia que yo he experimentado entre un voluntariado de larga y corta duración. En un mes haces muchas cosas, pero en 9  sobre todo vives, aprendes, cambias. Estás. Haces cosas, pero siempre quieres hacer más. Os podría decir la cantidad de cosas que me he dejado por hacer, pero por sentir, creo que nada.

Sólo puedo acabar esta entrada con un TWATOTELA SANA. Un gracias enorme a mi familia por comprenderme, aunque cueste, a toda esa gente que he llevado en la mochila, que vino conmigo a Zambia y se quedó los 9 meses. Gracias a Javier y Tamara por su sí; a los babrothers y la gente del Skills y de Twayuka, mi familia zambiana y a todos y todas los que habéis hecho posible el proyecto, no sólo donando, sino vibrando con cada nuevo paso. Gracias a los babrothers Mundo y Felipe junto con Mansoa y Musakaña por llevar a cabo el proyecto de Chibuluma, sin su sueño, su esfuerzo y entrega, Chibuluma no significaría nada para nosotros/as y yo no podría haber vivido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. TWATOTELA ZAMBIA.

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200 y + mensajes solidarios

Una vez más ha sido un orgullo y una alegría para la comisión de solidaridad ver la respuesta de toda la familia Marista de Murcia hacia el llamamiento que hicimos para que dejarais vuestros mensajes solidarios.

Se pretendía que recogiéramos vuestros 200 y + sueños de solidaridad y el objetivo se ha superado con creces, no se puede hacer un recuento, pero serían miles los mensajes solidarios que hoy en día engalanan los pasillos de ambas sedes, dejando constancia de la implicación y el carisma marista que nos inunda y guía.

Así que otra vez más, y no se las veces que van ya, muchas gracias por vuestra participación y entrega en esta campaña solidaria…y para continuar con el espíritu que nos ha movido estos días, quiero cerrar el artículo parafraseando al Papa Juan Pablo II.

  “La solidaridad no es un sentimiento superficial, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, el bien de todos y cada uno para que todos seamos realmente responsables de todos.”

 

Por otro lado, el lunes 30 de enero se celebró el Día de la Paz y con él en la gran familia Marista de Murcia pusimos el broche final a toda una semana dedicada a festejar un valor tan importante y tan arraigado en nuestro carisma como es el de la convivencia pacífica.

Así pues, el lunes 30 estuvo repleto en ambas sedes de gestos que iban destinados a romper los muros, hoy en día tan de moda, invisibles que a veces se levantan entre miembros de nuestra familia, y fue muy entrañable ver como los alumnos, profesores y demás miembros de sede Fuensanta,  como se puede apreciar en las fotos; compartían, jugaban y disfrutaban con las pegatinas de la Paz que se les habían repartido, olvidando las pequeñas rencillas que surgen en el día a día, y haciéndoles conscientes de que forman parte de una única familia, y dejando claro lo especial que es ser Marista.

Equipo Solidaridad Murcia

Mujeres de hierro

Creo que cualquier voluntariado te cambia, ya sea un voluntariado a corto o a largo plazo, en tu ciudad, o fuera de tu país. El hecho de donar tu tiempo, y de conocer otro tipo de realidades, no creo que pueda dejar indiferente a nadie. En mi caso, que soñaba desde pequeña con ir a África, el hecho de haber venido a Costa de Marfil, ha supuesto un antes y un después en mi vida. La ha cambiado. Le ha dado un vuelco. Para mí, enamorada de África antes de pisarla, la vida cobra un matiz distinto después de haber conocido algún rincón de este continente. Porque ahí es donde he estado y ahí es donde estoy, sólo en un país de la inmensa y cautivante África. Mi rincón particular durante los últimos años ha sido Korhogo, una ciudad al Norte de Costa de Marfil que me ha hecho enamorarme de esta zona del continente; además, durante este año tendré la suerte de poder descubrir otra parte del país, la ciudad de Bouaké en concreto, segunda ciudad de mayor tamaño del país, situada en la parte central del mismo.

gymkhana-ultimo-dia-colonia-4Muchas veces me preguntan qué es lo que más me llama la atención de África, con qué me quedo de todo lo que he visto y vivido. Mi primera reacción a esa pregunta suele ser como la de un profesor que repite algo pacientemente a sus alumnos, respondiendo que aún no tengo la suerte de conocer toda África, ya que es un continente enorme, no un país, como desgraciada y erróneamente mucha gente piensa. Después, paso a reconocer que no soy capaz de hablar de una sola cosa. Porque todo aquí impresiona, todo es diferente, todo es nuevo, y el quedarse con un solo detalle se convierte en una laboriosa tarea. Hasta ahora. Si alguien me repitiera hoy esa pregunta, creo que sí sabría decir lo que más me llama la atención. Sus gentes. Más en concreto, sus mujeres.

Siempre me he considerado una admiradora de la mujer, de su capacidad de lucha, de su fortaleza, de su entrega, de su carácter dulce pero fuerte a la vez. Y aunque en los últimos años, desde mi primera visita a Costa, ese sentimiento no había hecho más que crecer, no ha sido hasta este verano cuando he alcanzado mi más absoluta admiración y respeto por ellas. Doy gracias a Dios por ser de un país y de una época que valora a sus mujeres, y que trata de llegar a esa igualdad tan esperada. Doy gracias porque he crecido valorando su figura, porque me han enseñado a ver que tienen uno de los trabajos más bonitos pero más duros, que son madres a la vez que amas de casa, que además de educar a sus hijos, trabajan, y que hay pocas cosas que no puedan hacer. Nos han enseñado a verlas casi como heroínas, y por eso doy gracias, sobre todo hoy. Sobre todo ahora que conozco mejor cómo viven tantas mujeres su día a día. Quizás se parezca a cómo solían vivir las mujeres hace décadas en nuestro país, pero como nuestra memoria es corta y sólo nos quedan relatos lejanos de esa época, poco conozco yo de esos días, y nada como vivirlo y verlo en primera persona para quedar impresionada.

Por un periodo de tiempo pude vivir como ellas. Aunque fue de manera temporal y bastante más light, ya que, por ejemplo, no tenía media docena de niños a mi cargo, marcó cada fibra de mi cuelos-peques-del-barrio-1rpo y de mi ser. Para que se entienda mejor, dejadme contar todo el trabajo que conlleva la vida de una mujer marfileña media (siempre digo que no se puede generalizar, pero aunque éste es sólo un ejemplo y hay situaciones distintas, me atrevo a decir que ésta es una realidad para la gran mayoría de ellas, tanto marfileñas, como africanas). Muchas mujeres, la mayoría en estas tierras, trabajan en el campo durante toda la jornada, pero antes de ir a realizar esos costosos trabajos que las mantendrán agachadas y dobladas por la mitad durante todo el día, tienen que ir a coger agua cada día. Agua que utilizarán para cocinar, beber, limpiar los platos y cacharros varios, lavar la ropa, limpiar la casa y para lavarse toda la familia (familias que en muchas ocasiones incluyen primos, sobrinos o vecinos). Litros y litros de agua que tienen que ir a buscar a pozos comunitarios, a veces lejos, a veces, con suerte, cerca, para abastecer las necesidades de todas las personas que forman sus numerosas familias. Después de haber recogido esa agua tan valiosa, comenzará la larga tarea de cocinar para tantas personas, encendiendo primero el fuego de carbón y leña. Este gesto que puede parecer simple y que para ellas es innato, a mí ya se me antoja una ardua tarea, acordándome de las barbacoas con mis amigas, en las que tardábamos horas en encender el fuego, si es que lo conseguíamos y no teníamos que pedir socorro para que alguien nos ayudara. Una vez encendido el fuego, se dispondrán a preparar la comida y la cena, algo que no les llevará menos de 3 horas, porque además de hacerlo, lo hacen de manera muy elaborada y para muchos. Al volver a casa de sus trabajos varios llegará el momento de lavarse y lavar a los peques, de cenar y darles de cenar, de lavar los platos y cacharros y de acostarles. Además, todavía encuentran tiempo para lavar la ropa de toda la familia a golpe de nudillos (desgastados los míos después de lavar sólo mi ropa, los suyos, en cambio, ya acostumbrados), limpiar la casa, ir al mercado, cuidar de sus hijos, educarles, ir a la Iglesia o a la Mezquita… Todo eso sin contar los días de colegio, en los que tendrán que ir a dejar y a recoger a los más pequeños.

O sus días tienen más de 24 horas y sus cuerpos se recargan cual baterías por la noche, o yo no entiendo nada, porque de verdad que no sé de dónde sacan el tiempo, la fuerza y el arroje para hacer to-do-lo-que-ha-cen y para hacerlo encima con una sonrisa en la cara. Son duras, no se achantan, y su fuerza dura infinito. Ciertamente, son mujeres de hierro donde las haya.

¿Y quieren saber quién les ayuda a realizar todas estas tareas? Las niñas de la familia. Las que sacarán adelante al país. Las que cargan a sus hermanos pequeños cuando ellas mismas aún no levantan dos palmos del suelo. Las que en muchas ocasiones tienen que dejar las escuelas para ayudar a unas madres que no dan para más. Ellas son, por suerte o por desgracia, las futuras mujeres de hierro. Y si tengo que quedarme con algo, me quedo con ellas, las de ahora y las que vendrán, las verdaderas mujeres de hierro.

Lourdes Martínez Moreno

Voluntaria de SED en Costa de Marfil

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